SOMOSMASS99
Soledad Solorio*
Miércoles 15 de noviembre de 2017
Albino García Ramos. El coco de los realistas. Buen caballerango, hábil con la reata, el más activo y temible guerrillero que produjo la insurrección.
En Celaya existe una calle con el nombre de Albino García que comienza desde Insurgentes y atraviesa Leandro Valle, Mariano Abasolo, Francisco Juárez, Las Fuentes e igualmente la vía del ferrocarril. Cruza también algunas colonias como son: Las Fuentes, Santa Anita y Zona de Oro 1, hasta la Avenida 12 de Octubre. En su trayecto encontramos la Secundaria Oficial Francisco Paredes.
Llevar el nombre de Albino García en esta calle y precisamente en Celaya, implica para sus pobladores el compromiso de conocer su obra, por eso nos ocupa hablar de él. Uno de sus biógrafos, Fernando Osorno [1], dice que nació el 1º. de marzo, día de San Albino, entre los años 1775 y 1780 en Cerro Blanco, municipio de Salamanca. Era conocido como el manco, fue un caballerango muy hábil en el manejo de la reata y sorprendía también la agilidad de su caballo llamado “el cabro”, eso lo hizo famoso en la región. Conocía El Bajío como la palma de su mano, estaba al tanto de los cerros, las cuevas, los caminos, los escondites, las veredas… Cuando el ejército de Miguel Hidalgo pasó por Salamanca, Albino García y su hermano Francisco se ponen a las órdenes del cura. En la monografía de Guanajuato editada por le SEP, se relata que en El Bajío los hermanos Albino y Francisco García tomaron como centro de operaciones insurgentes a su pueblo natal y al vecino Valle de Santiago. Albino, a quien apodaban “el Manco” por haber perdido una mano en cierta acción militar, fue un intrépido guerrillero, afamado por lo sorpresivo y rápido de sus ataques.
Fue siempre perseguido, escondiéndose en los cerros cuando era necesario y reapareciendo en los momentos en que nadie lo esperaba. Albino empleó una táctica guerrillera muy eficaz contra los realistas. Ésta consistía en formar un grupo de jinetes que marchaban de par en par como si fueran a atacar de frente al adversario; de pronto y ante la sorpresa del enemigo, los guerrilleros se dividían en dos filas y con una cuerda que llevaban atada a sus sillas de montar, corrían a todo galope para derribar a los soldados contrarios. Si la fuerza de los primeros jinetes no había sido suficiente, la operación se repetía una y otra vez con más cuerdas, hasta que conseguían desbaratar las filas realistas.
Sus hombres, que en ocasiones llegaron a sumar más de cuatro mil, pusieron en jaque a varias poblaciones abajeñas e incluso de otros rumbos, como en agosto de 1811 cuando se posesionaron de Lagos, Jalisco.
Finalmente el 5 de junio de 1812 Albino fue hecho prisionero en Valle de Santiago junto con otros 150 insurgentes a manos del entonces capitán Agustín de Iturbide. Los 150 insurgentes fueron fusilados en uno de los portales de Valle de Santiago. Los cabecillas fueron conducidos a Celaya, y el 5 de julio en el portal Guadalupe de la plaza de la ciudad, Alejo García Conde recibió a los presos. El 8 de julio de 1812 en la Plaza de la Cruz de Celaya, fueron fusilados Albino García y su hermano. Su cuerpo fue descuartizado; su cabeza fue puesta en la calle de San Juan de Dios (hoy Benito Juárez) para escarmiento del pueblo, una mano fue llevada a Guanajuato, la otra que tenía estropeada fue llevada a Salamanca. Tiempo después el arquitecto Francisco Eduardo Tresguerras reunió los despojos del guerrillero y los puso en un nicho del osario de la parroquia de Celaya.
Por la aprehensión de Albino García y la matanza de Valle de Santiago Iturbide fue ascendido a teniente coronel, como un premio y mérito que se da a los traidores de la Patria.
El único retrato que existe de Albino García fue realizado por el arquitecto Francisco Eduardo Tresguerras antes del fusilamiento en Celaya. En la obra Romancero de la Guerra de Independencia [2] encontramos un poema dedicado a Albino García, del cual, para terminar reproduzco un fragmento:
Era terror de El Bajío,
el manco Albino García,
gran jinete machetero,
hasta perderse de vista.
De tan agudo chirumen,
tal travesura y tal chispa,
que le llamaban las viejas
el coco de los realistas.
Era como de fantasmas
su temeraria guerrilla,
ya furibunda atacaba,
ya fugaz desaparecía.
Cual si de brujas y duendes
se compusieran sus filas,
sus cureñas y cañones
de resorte parecían.
[1] Fernando Osorno, El Insurgente Albino García, Fondo de Cultura Económica, México D. F., 1982.
[2] Prieto, G. y otros, Romancero de la Guerra de Independencia, Imprenta El Tiempo de V. Agüeros, México, 1910.
* Esta es una colaboración del Colectivo Miguel Hidalgo de Celaya, al que pertenece la autora.
Imagen de portada: Mural Movimiento de Independencia en México (1953) de Alfredo Zalce. | Foto: Secretaría de Cultura.
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