SOMOSMASS99
Oscar Alzaga*
Viernes 5 de febrero de 2021
Lo que todas las mañanas vemos y escuchamos es a Andrés Manuel López Obrador informar sobre la obra de su gobierno ante todos los medios y, además, estar dispuesto a que lo interroguen e indaguen sobre la obra realizada o que está por realizar. En el diálogo participan los periodistas de las más diversas posturas: los críticos, los que están a favor y los que están en contra de AMLO y de su gobierno.
Esa práctica abierta al diálogo, la crítica y comentarios, en AMLO no es nueva, desde el gobierno del DF lo hizo de 2000 a 2006 al exponer los rasgos más importantes de su política de gobierno y proyectos. Sin embargo, hay quienes no le dan ningún valor positivo a que AMLO abra al debate público su obra y gestión para que la opinión pública y los medios la evalúen.
La revista Nexos, núm. 518, febrero 2021, dedica su parte central a: “La corrupción de ahora 2018-2020”. Y en su editorial no advierte siquiera esta práctica inédita de gobierno, menos le concede un valor. Y afirma: “Como en los sexenios anteriores, los corruptos se mantienen en el primer círculo del presidente y sin castigo. La falta de ética entre los que gobiernan erosiona la vida pública del país”.
A la revista le parece que el actual gobierno es como los anteriores, pese a que AMLO tiene una muy notable aceptación en la población desde antes, en la elección de 2018 y ahora en 2021.
La revista centra sus ataques a AMLO y cercanos colaboradores con un grupo multidisciplinario de nombre Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI), el fundado por Claudio X González, hoy con Ma. Amparo Casar de presidenta. Unen su equipo a Nexos, de Aguilar Camín, queriendo dar una muy seria apariencia, hasta “científica”, pero sirve más a la postura de la iniciativa privada que a la verdad y el debate.
Los estudios que presenta la revista casualmente no incluyen a la iniciativa privada (IP) nacional y extranjera como parte fundamental, cómplice y promotora de la corrupción. Solo analiza al gobierno de AMLO como “fuente y pilar fundamental” del fenómeno que erosiona al país. ¿Por qué excluir a la IP y sobre todo a su cúspide: la oligarquía?
Los “científicos” de Nexos y de MCCI no toman en cuenta la Convención de Naciones Unidas Contra la Corrupción y su Resolución 58/4 de la Asamblea General, cuyo artículo 12 lo dedica a combatir la práctica de corrupción de la IP Internacional y de cada país. Por su parte, la OCDE en el capítulo VI de sus Líneas Directrices condena esa práctica que ha crecido mucho e incluye a empresas multinacionales, denunciando varias veces la corrupción promovida por la IP. La Unión Europea aprobó e hizo pública la Decisión Marco 2003/658/JAI del Consejo, relativa a la lucha contra la corrupción del sector privado: “la corrupción se ha convertido en un problema trasnacional”.
¿Por qué no incluyen a la IP cuya fama es del dominio público? ¿Acaso para no involucrar al fundador de MCCI, dueño de Kimberly Clark de México y a tantas personalidades más tan afines a la revista?
La corrupción es una moneda de dos caras, hay corruptor y corrompido, sin uno no existe el otro. Casi siempre el primero proviene de la IP y el segundo es autoridad, sujeto de la función pública de uno de los tres poderes. El primero, impedido por la vía legal, soborna para lucrar; el segundo, igual de ilegal, vende su complicidad. Ambos casi siempre son intermediarios y subordinados de sus jefes, los más beneficiados: altos empresarios y altos funcionarios. Recordemos los personajes del abogado y el matón de Pedro Páramo, de Juan Rulfo, los de La región más transparente, de Carlos Fuentes, o los pintados en los muros de la Suprema Corte, por Orozco.
No es casual que el ministro Luis María Aguilar vuelva a razonar en contra del gobierno, como ya lo hizo respecto a la consulta popular cuando dividió al máximo Tribunal de Justicia en 5 a favor de él y 6 en contra; ahora, según Aguilar, AMLO “obstaculiza la competencia económica y beneficia indebidamente a la CFE”, en claro respaldo a la IP y en detrimento de la exparaestatal, como si ambas tuvieran la misma postura ante a las necesidades del pueblo. Aguilar aún creen en “el libre mercado y la libre competencia”, en la era de los monopolios de la IP.
Para los autores de la revista Nexos su visión del tema se centra en AMLO y sus cercanos colaboradores. Que no son identificados por violar normas específicas con pruebas concretas, sino por acusaciones y sospechas; casi todas las notas de la revista sobre el tema parten de una fuente de información e investigación, la de MCCI. Invariablemente omiten el papel de los altos empresarios. Nada dicen, por ejemplo, de la compra y la venta de los contratos colectivos de trabajo por empresarios y líderes sindicales venales, ni de que así se impide la libertad sindical y la libre negociación colectiva, ni de que antes de la reforma laboral de 2012 la subcontratación (outsourcing) estaba prohibida para ejercerla con empresas falsas o fantasmas o factureras, como hoy sucede, y los empresarios se oponen a que desaparezcan esos negocios ilegales y contrarios a la Constitución.
Nada dice la revista seria, cultural y analítica de la realidad, de cómo y para qué se llevó a cabo aquella gigantesca obra de privatizar la nación, no solo las empresas públicas, paraestatales estratégicas y prioritarias, según la Constitución, también el subsuelo, el aire, el agua, los mares y las playas, el territorio, las fronteras, los partidos, gobiernos, medios, sindicatos, cargos públicos, iglesias, etc. Nada nos dice del sistemático adelgazamiento del Estado hasta hacerlo anémico. Y que tres partidos (PRI, PAN y PRD) ahora vayan detrás de la IP (de una parte): Sí por México, de Claudio X. González, como su única alternativa.
Nexos y Letras libres por fin logran sus fines últimos: nadar en las aguas heladas del cálculo egoísta del “libre mercado”, en plena era de los monopolios internacionales.
* Abogado, miembro de la Asociación Nacional de Abogados Democráticos y la Asociación Latinoamericana de Abogados Laboralistas.
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