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La derecha y la ultra

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SOMOSMASS99

 

José Antonio Bueno Saucillo*

Miércoles 23 de septiembre de 2020

 

¿La ultraderecha ha trascendido?

No. Siempre ha estado presente.

Como una actitud para con los demás.

Don Severo agitaba la mano insistentemente, desesperado; quería hablar, sin duda, dirigirse a los treinta y tres compañeros que conformábamos la reunión del taller esa tarde.

Una vez que se le concedió la palabra, comenzó un discurso con intenciones solemnes, pero muy atropellado porque se enredó mucho en sus propias contradicciones. 

Estábamos hablando sobre la derecha y los recovecos oscuros de sus relaciones con agrupaciones y organizaciones fundamentalistas y de su proclividad hacia la intolerancia ideológica…

No sé, pero me imagino qué traía en la cabeza… Dijo que había leído un gran libro, escrito por un gran escritor mexicano, muy reconocido, Salvador Borrego; el libro al que aludía era Derrota Mundial, un tabique de pastas amarillas, con la fotografía de unos nazis desfilando.

Inusitado, lo describió como de izquierda; o el Sr Morado no sabía en qué Movimiento estaba metido, o no había leído el libro.

Seguramente, las dos cosas…

Ese era el grado de confusión de Don Severo.

¿Un recuerdo mal intencionado para poner en evidencia a uno de los carniceros más notables del mercado Cinco de Febrero de Celaya, Guanajuato?

Claro que no, en ese caso era él y sus circunstancias.

Aquí el asunto es señalar lo preocupante de tal confusión porque hasta hoy ese grado de nubarrones está vigente, aun con toda la información a nuestro alcance por internet, a pesar de haber transcurrido como quince años de ese suceso y en el seno de un movimiento de centro-izquierda, que finalmente es el antecedente del Partido Morena, el que postuló a Andrés Manuel López Obrador para la Presidencia de la República.

Pues bien…

Aún está aquí la derecha dando quehaceres e insultando la inteligencia y el sentido común de los mexicanos y su historia. Ojalá parara en eso… esos quehaceres y esos insultos muchas veces implican a la vida misma o la pérdida de ella, bajo la especulación gigantesca de que es la voluntad de un ser supremo.

De los personajes notables de ese ámbito tenebroso, como histórico mal ejemplo de la ultraderecha mexicana, cabe destacar a Salvador Borrego.

Nació en 1915 y vivió más de cien años; dio comienzo su tarea periodística a mediados de los años treinta en Excélsior.

Escribió alrededor de cuarenta libros y ejerció puestos importantes en más de treinta periódicos.

En sus escritos sostiene que la civilización cristiana está siendo amenazada por una gran conspiración mundial atea, que busca la destrucción de la cristiandad para implantar un régimen global basado en la ausencia de Dios.

Reivindica al nazismo como única fuerza capaz de frenar a lo que él llama la amenaza roja; hace de su actividad periodística un frente en contra de lo que él llama la manipulación de la prensa nacional a favor de los países aliados durante la Segunda Guerra Mundial.

Asienta que la Revolución Mexicana era comunista, que la había financiado Estados Unidos y que el fascismo europeo era el antídoto contra ese veneno.  

Como nada viene solo, Salvador Borrego y sus textos no son tema único ni definitivo, aparte de que él ya desapareció y seguramente ahora departe con Hitler en alguna dimensión…

Sírvase su recuerdo y lo falaz de su doctrina para comprender el presente…

¿Por qué falaz su doctrina?

Porque nada justifica la muerte; el hombre importa como individuo y como ser social. La destrucción del sujeto y su organización es un crimen que atenta contra la naturaleza misma del género humano, sin importar en qué Dios quieras creer o en qué justificaciones retóricas quieras apoyarte, y el fascismo en la modalidad del nazismo fue una histórica maquinaria de muerte. 

Tenemos que acotar necesariamente que no es lo mismo la muerte como un fin,  que una agresión de muerte como un mecanismo de defensa y sobrevivencia.

Ahora, ¿por qué traer a cuento a Don Severo y al tal Borrego?

A Don Severo como un grato recuerdo de la inocencia de la militancia política de «izquierda» de por acá, y a Borrego porque de alguna manera está presente en la «derecha mexicana», que a pesar de lo nefasto de sus planteamientos ha sido superado por lo ignominioso de las prácticas de la derecha mexicana actual.

De alguna manera, es una forma de ir poniendo patas visibles a lo que hacen las organizaciones de derecha en el país y los tentáculos internacionales de tal filiación.

Las acciones crudas, violentas, sinrazones, contradicciones, fundamentalismos irracionales de la derecha no son sólo bultos que ahí están estorbando la marcha de la democracia de mayorías… es la degradación del ser humano bajo la visión de que los hay, por designación divina, los privilegiados y los demás, que han nacido para servir a los primeros.

Son también historia, pero historia de ruindades, injusticias, guerras en nombre de dioses, masacres en nombre de la paz y armonía, banderas apolilladas de la derecha mundial; la paz… la paz del que calla y el que disfruta, la armonía del que explota y el explotado silencioso.

En el gobierno de Lázaro Cárdenas, en los treinta del veinte, la derecha de ese tiempo le etiquetaba y atacaba acusándolo de «agente comunista de Washington», ejecutor del proyecto de la Revolución Mexicana auspiciada por el «imperialismo comunista norteamericano», que «tenía como objetivo el exterminio de la cristiandad mundial a través de una acción encabezada por los judíos marxistas- leninistas» como Marx, Engels, Lenin, Zinoviev, Kamenev, Bronstein, Keresky, entre otros…

He aquí el núcleo de la ideología de Borrego: la satanización del socialismo mezclada con una deformación del dogma cristiano.

Otro de los datos que abona a la triste posición de Borrego es la negación del holocausto y de la existencia de los campos de exterminio.

Finalmente toda su exposición se manifiesta grosso modo en una frase: » El nazismo contra la barbarie» comunista.

La defensa de la moral cristiana como único fin sin importar la vida de los que piensen diferente.

Aun, al respecto, habría que ver su interpretación de «moral cristiana»… por ejemplo, nos podríamos asomar un poco a la Teología de la Liberación o al ideario moral de la Orden Jesuita o bien recordar también a Martín Lutero o, más próximos incluso, los conceptos éticos del Papa Francisco… ¿nos asomamos ahora a interpretaciones de tal moral más cercanas a nosotros? Monseñor Romero, Camilo Torres, Sergio Méndez Arceo, Samuel Ruiz, Arturo Lona Reyes… y todo un mundo de cristianos comprometidos que han conformado un movimiento con operatividad interna de la iglesia católica y filiales en su periferia con el móvil de la reivindicación social.

Ideológicamente estos contenidos de la teoría de Salvador Borrego son sólo una parte del cuerpo doctrinario de organizaciones como El Yunque y otras muchas menos visibles y aún desconocidas asociadas con entidades de poder…

Buen camino nos espera, y no es que se inicie una travesía, es que estamos en medio de una especial. 

¿La derecha va desaparecer por decreto? 

¿La mentalidad de que unos seres humanos son superiores a otros se irá desvaneciendo?

No. Definitivamente.

¿Debemos ahora extrañarnos por lo que hace la derecha mexicana actual?  

No.

Pero habrá que señalar que la irracionalidad es uno de sus principales componentes, no tienen la estructura, ni siquiera como la desfachatada presentada por la teoría de Borrego, se han quedado en las crestas, y le han agregado los ingredientes, en forma irresponsable, de la ignorancia y el cinismo, la mentira del perezoso que abandona la argumentación y presenta sólo el desafío rústico del que únicamente entiende lo que desea, sin análisis ninguno, porque no corresponde a sus intereses.

Esa es la derecha actual.

No es nada nuevo las maniobras de la derecha y su ala ultra, su lenguaje soez, su cinismo insultante, su soberbia a ultranza, su desvergüenza lacerante… su presencia insultante… pero debemos defendernos… cada uno desde su espacio y con sus recursos.

Los recursos con que cuentan son poderosos, pero no lo suficiente para derrotar a la dignidad de un pueblo o de un hombre consciente que se respete a sí y a su naturaleza humana.

Esto no se resuelve en un día, estamos mal acostumbrados a considerar toda circunstancia como un evento que comienza y se termina hoy, como un partido de fútbol, siempre tenemos prisa, y más cuando es algo que nos lastima, o lo dejamos socarronamente en «manos de Dios».

En fin, esa fue la contribución de San Salvador Borrego Escalante.

Aquel al que consideró de izquierda, Don Severo, militante del Movimiento de Regeneración Nacional, lo recuerdo con simpatía.

¿Podemos esperar algo mejor de la derecha mexicana?

No. 

Pero peor sí.


* Esta es una colaboración del Colectivo Miguel Hidalgo de Celaya, Guanajuato, al que pertenece el autor.

[email protected]

Imagen de portada: Gilberto Lozano, líder del Frente Nacional Ciudadano Anti Andrés Manuel López Obrador (Frena). | Foto: Jean Michel Twitter.






Luis López




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1 Comentario

el 23/09/2020

Excelente artículo.. Gracias



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