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Norailiana Esparza Mandujano
Norailiana Esparza Mandujano nació en el Distrito Federal, ahora Ciudad de México. Creada en Tamaulipas y arropada por Cd. Victoria desde muy pequeña. Intenta ser poeta, narradora y artista plástica. Es doctora en Tanatología, misma que funde con el Arte para resolución de duelos. Lleva a través de Arte/terapia, paz y armonía a las comunidades laceradas por el c.o. y mediante talleres de Arte y duelo. Promotora Cultural Independiente; activista social. Ha publicado en más de 20 antologías nacionales y extranjeras, además de asistir a encuentros en México, Estados Unidos, Cuba, Colombia, Brasil, Argentina y Chille. Publicó Dirección Opuesta (poesía-2013) y Donde Habitan las Imágenes (narrativa-2015). Las primeras obras en Alja Ediciones. Tu rostro en medio de Noviembre (Poesía 2016-ITCA), incluida en el Ensayo Panorámico de la Literatura Tamaulipeca. Obtuvo el Primer lugar estatal Maestros con Arte Altair Tejeda de Tamez 2008, cuento. Dirigió, coordinó, editó y publicó la revista Catarsis literaria. Alumna de Graciela González Blackaller, Hernán Lara Zavala, Héctor Carreto y Carlos Santibáñez Andonegui. Es Coordinadora de encuentros como 100mil Poetas por el Cambio, Encuentro de la Fraternidad, Mujeres Umbral y, desde el 2005, del Festival Internacional PALABRA EN EL MUNDO, núcleo Tamaulipas. También coordina el Colectivo Cultural Independiente CATARSIS, en Ciudad Victoria, Tamaulipas.
Mujer

A mi madre y su cariño sin fronteras
Desde tu llegada al mundo
hubo un rincón prohibido para ti.
Se clavó tu mirada en las piedras
sin tener derecho a mirar la inmensidad del cielo.
Encerraron tu vida en la estúpida membrana,
te dieron un valor tan delgado,
tan frágil, tan pequeño.
Alimentaron tu cerebro
con ideas milimétricas.
Dibujaron sobre tu rostro una sonrisa
maquillando la tristeza.
Aprendiste a trabajar,
a servir a ese otro
que es el hombre.
Aprendiste a guardarle
de tu cuerpo los enigmas,
a darle hijos,
exclusividad,
más hijos.
Mujer, eres la mitad del universo.
Tú, tan sumisa, tan muda,
tan cerrada a tu libertad de pensamiento.
Mujer, que poco te valoras.
Mujer de melancolía matizada,
llevas siglos fingiendo cobardía,
ensayando abnegación.
Permitiste ser adulterada,
que hicieran de ti una cosa con inmenso temor,
hasta de su propia sombra.
Foto de interiores: Walter Randlehoff (@walterrandlehoff) / Unsplash.
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