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La emergencia sanitaria y su impacto en el sistema educativo / I

Diálogo País / Para Ver, Oír y Comer / Top News / 01/07/2020

SOMOSMASS99

 

Sara Rivera*

Miércoles 1 de julio de 2020

 

La emergencia sanitaria producida por la Covid-19 contagió a los sistemas educativos del mundo entero. Más del 95% de estudiantes en América Latina y el Caribe no asiste a clases. Cifras similares pueden encontrarse en Europa y Asia. Sin embargo, para salvaguardar los ciclos escolares y sus procesos de enseñanza, los gobiernos han implementado acciones que van desde el cierre de los centros escolares hasta la creación de materiales digitales o impresos dirigidos a alumnos, profesores y, en algunos casos, a tutores. Asimismo, han tirado puentes con empresas digitales (Google Suite for education, por ejemplo) para proveer a los agentes educativos de internet, plataformas digitales, computadoras, teléfonos inteligentes…, que les permitan trabajar fuera del espacio físico educativo. 

De esta forma, un porcentaje de la población estudiantil mundial toma, por el momento (y no se sabe por cuánto tiempo más), sus clases a través de algún recurso virtual, digital o material, que les permite revisar, atender y aprender los contenidos curriculares. Por ejemplo, en México se cuenta con clases diseñadas para ser trasmitidas por televisión y/o por radio comunitaria; además de los libros de texto. En otros lugares se utiliza el periódico impreso de la comunidad para publicar las lecciones que corresponden al ciclo escolar básico: primaria y secundaria (caso de Chile). Sin duda, con estas acciones, los esfuerzos de muchas personas, a nivel institucional, comunitario y de núcleo familiar, se han sumado con el fin de salvaguardar el derecho a la educación de todos los niños y niñas más allá de si existe o no una pandemia. 

En cuanto a la creación de programas de televisión para apoyar el estudio en casa, estos no son particulares a México, muchas otras naciones tomaron la misma medida: Aprendamos en casa, España; Escuela en casa, Chile; Aprende en casa, México; y la lista continúa. 

Algunos Estados más (quizá porque cuentan con más recursos económicos y sistemas educativos más pequeños) han dado alimentación a sus estudiantes (como ocurre con Finlandia), e instrumentado acciones específicas para el apoyo socioemocional y psicoemocional de sus estudiantes (Colombia, Chile, Finlandia, etcétera). Este último aspecto es esencial si se desea salvaguardar, no sólo el año lectivo, sino la salud psíquica, emocional y cognitiva de los estudiantes. De igual manera, es necesario recordar que también se requiere este apoyo para el profesorado y otros agentes educativos que, sin quererlo o no, están ocupando el papel de actores educativos.

Como se observa, los Estados han tratado de dar respuestas (no se juzga aquí si efectivas o no) ante la situación actual producida por la Covid-19. Y sus acciones han marchado en tres sentidos estratégicos: el bienestar físico, el desarrollo cognitivo y la salud emocional de los involucrados. 

En cuanto al bienestar físico, la implementación drástica del cierre de las escuelas buscó paliar la propagación del virus y mantener al alumnado sano físicamente. En el área cognitiva (es decir, a todo aquello que tiene que ver con las materias: español, matemáticas, principalmente), se desarrollaron materiales educativos alternos al libro de texto y programas de radio, televisión, entre otros. En este punto, México cuenta con los libros de texto que cubren los contenidos disciplinares para educación básica (primaria y secundaria), lo que constituye un particular apoyo para los alumnos en estas condiciones de aislamiento. 

En el rubro socioemocional, según las recomendaciones internacionales (Unicef, ONU, OCDE, etcétera), algunos países han creado redes telefónicas de apoyo; el monitoreo de sus alumnos (Nueva Zelanda); además han sugerido acciones para trabajar las habilidades interpersonales (como la colaboración en equipo y la resolución de conflictos); hecho énfasis en el aprendizaje socioemocional dentro de la escuela con el fin de reducir el acoso y los incidentes disciplinarios, así como incrementado el apoyo a los profesores con el fin de evitarles estrés y desgaste. 

Sin duda, es vital cuidar los aspectos físicos, cognitivos y emocionales, no sólo de los alumnos, sino de todos aquellos que se encuentran insertos en estas nuevas dinámicas: madres y padres de familia, autoridades educativas, profesores, figuras de apoyo emocional y alumnos.

En fin, la lista de acciones por países y continentes es más o menos común en cuando a las áreas que conformen el bienestar de los estudiantes, por ello debe de proveérseles de los insumos y soportes necesarios para su desempeño académico. De igual modo, tal vez debieran pensarse estas mismas categorías (bienestar físico, cognitivo y emocional) para los profesores e incluso para los padres de familia (madres mayoritariamente). Estos dos últimos grupos se desdibujan en muchas acciones llevadas a cabo por las naciones o bien se les insta a trabajar sin que ellos encuentren un sostén sustancial por parte del Estado, lo que ocasiona mucho estrés, cansancio, confusión… 

Son dos los problemas detectados en las familias con respecto a educación y sus hijos. El primero de ellos es que muchos tutores o madres de familia (ya que más del 80% de ellas son quienes se responsabilizan de las clases, tareas y lecciones de sus hijos en casa, además de las labores domésticas) no se sienten capaces de instruir a sus hijos (quizá no saben cómo). El segundo aspecto es que los tutores o familiares a cargo de los estudiantes no se sienten responsables de su educación (puede resultarnos extraño a muchos pero así ocurre en estos días). Es decir, los padres (hombres y mujeres) consideran que el profesor, la escuela o el gobierno son quienes deben encargarse de lo que, en alguna medida (no sabría decir cuál) les corresponde a ellos. 

En cuanto a los docentes en México, su situación no es más sencilla. Sus problemas son diversos. El primero de ellos es que muchos profesores no saben manejar sitios, plataformas o herramientas digitales para la educación; el segundo aspecto es que continúan con la idea de que, pese a la pandemia, deben cumplir con la enseñanza de todo el programa curricular que les corresponde; el tercero es que tratan de obtener “evidencia” del trabajo que el alumno realiza en casa como si esto fuera sinónimo de su aprendizaje; un cuarto punto es cómo evaluar a los estudiantes; un quinto asunto es que muchos educadores están aislados y no tienen la oportunidad de dialogar con otros profesionales con el fin de diversificar acciones, y solventar dudas (dificultades) a las que se enfrentan con la educación a distancia, virtual, digital, etcétera. 

Con solo pensar en estos dos agentes educativos (padre de familia y profesores), podemos darnos cuenta de los múltiplos y complejos problemas por los que pasan los sistemas educativos del mundo. Ya no especulemos en el grado de apropiación curricular o de conocimientos disciplinares que obtienen los alumnos luego de un curso o de cómo o a quiénes aprobar en esta pandemia. ¿Cómo hacer cambiar de parecer a un padre de familia (me refiero al sujeto que se presenta como figura masculina) de que también él es responsable de la educación de su hijo o de que es capaz de enseñarle los contenidos académicos? ¿Cómo podríamos hacerle comprender al docente de que, en condiciones de emergencia, no es posible que el alumno aprenda todo ni de la misma manera, y que hay otras prioridades que deben de atenderse primero?

En fin, sólo apunto a estas primeras problemáticas que intentaré responder en una segunda parte sobre el tema.


* Sara Rivera López es doctora en Teoría Literaria, escritora y profesora de Teoría Literaria, Análisis de Discurso, Crítica literaria, Ensayo, entre otras materias en diversas instituciones universitarias (UNAM) nacionales, presenciales y a distancia. Se desempeña como especialista en procesos de lectura y escritura a gran escala.

[email protected]

Twitter: @Sara_Rivera

Foto de portada: Sharon McCutcheon (@sharonmccutcheon) / Unsplash.






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5 Comentarios

el 01/07/2020

Un análisis muy atinado de la problemática educacional…en todos los niveles….pendiente.

    el 02/07/2020

    Estimado Magdaleno Trejo, gracias por leerlo.

el 01/07/2020

Acertado el análisis, espero la segunda parte.

el 02/07/2020

Ya vendrá, un abrazo Angélica.

el 02/07/2020

Así es, las evidencias se convierten en un verdadero trauma psicológico para todos (docentes, alumnos, padres de familia, directivos con sus autoridades)…



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