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La fábrica de democracias

Diálogo País / Top News / 20/07/2018

SOMOSMASS99

 

Alfonso Díaz Rey*

Viernes 20 de julio de 2018

 

«El cumplimiento de nuestro destino manifiesto es extendernos por todo el continente que nos ha sido asignado por la Providencia…»

– John L. O’Sullivan [1]

 

En la historia de Estados Unidos, desde que eran las trece colonias hasta la actualidad, prevalece la convicción de ser una nación «superior» y por ello son los elegidos por Dios para mostrar y conducir al mundo por el camino de la «libertad» y la «democracia».

Esa convicción, conocida como la doctrina del Destino Manifiesto, en su momento justificó el despojo, por medio de la guerra (1846-1848), de más de la mitad del territorio de nuestro país en aquella época.

Esta doctrina, con alta dosis de racismo, no es originaria de ese país; mucho antes, con ese argumento «divino» españoles, portugueses, franceses e ingleses, entre otros, hacían la guerra e invadían territorios para expandir sus dominios y acrecentar sus riquezas.

Tras el fortalecimiento de Estados Unidos después de la Segunda Guerra Mundial como la mayor potencia militar y con la necesidad de asegurar salida para sus productos y fuentes de abastecimiento de materias primas, este país se erige como el guardián de la democracia, la libertad, los derechos humanos, el libre mercado y, con base en esa doctrina, justifica sus intervenciones en una serie de países que como característica han tenido, curiosamente, el rechazo a la subordinación y la defensa de su soberanía.

Es el sector hegemónico de la clase dominante en Estados Unidos, no al pueblo norteamericano, quien saca provecho de esa creencia. Y ese sector hegemónico se siente, por esa convicción supremacista y racista, con todo el derecho de imponer su visión de democracia y libertad a quienes no la compartan e interviene directa o indirectamente en los asuntos internos de otros países.

Son incontables los ejemplos del intervencionismo y las intromisiones de ese país en el mundo y en Nuestra América. Una muestra del cinismo con que actúan es la reciente aprobación en el Congreso de Estados Unidos de partidas presupuestales para la «promoción de la democracia» en Cuba (15 millones de dólares), Venezuela (20 millones) y Nicaragua (5 millones). Adicionalmente, para la Oficina de Transmisiones a Cuba (Radio y TV Martí), se aprobaron 29 millones de dólares.

Esos fondos, procedentes de impuestos a los ciudadanos estadounidenses, crean «disidencias independientes» y campañas mediáticas para generar problemas que a la postre conduzcan al derrocamiento de los gobiernos establecidos y la instauración de regímenes «democráticos» obedientes al imperio.

En el caso de Cuba, la Fundación Nacional para la Democracia (NED, por sus siglas en inglés), esos fondos se destinarán [2], entre otros rubros, a:

  • Abogando por un Marco de Derechos Humanos para Cuba, con 85 mil USD.
  • Construyendo ciudadanía democrática en Cuba, con 55,241 USD.
  • Libertad de expresión del artista independiente cubano, con 95 mil USD.
  • Promoviendo el cine independiente en Cuba, con 55 mil USD.
  • Promoviendo la libertad de prensa en Cuba, con 23,470 USD.
  • Diario de Cuba, con 220 mil USD.
  • CubaNet News, Inc., con 225 mil USD.
  • Apoyando el periodismo independiente en Cuba, con 109,833 USD.
  • Instituto Prensa y Sociedad, con 60 mil USD.
  • Apoyo a sindicatos independientes, educación cívica y empresa libre en Cuba, con 230 mil USD.
  • Educar a los activistas juveniles cubanos sobre la democracia y las habilidades de liderazgo, con 99,993 USD.
  • Observatorio Cubano de Derechos Humanos, con 125 mil USD.
  • Promover la participación ciudadana en la responsabilidad local, con 118,865 USD.
  • Promoviendo Informes Comunitarios en Cuba, con 140 mil USD.
  • Promover ideas democráticas y participación ciudadana, con 67,980 USD.
  • Promover la libertad religiosa y construir puentes dentro de la sociedad civil, con 66,700 USD.

El acoso de que es objeto Venezuela desde que Hugo Chávez era presidente, los cambios ocurridos en los gobiernos de Honduras (2009), Paraguay (2012), Brasil (2016) y Argentina (2015), los intentos desestabilizadores en Bolivia (2008) y Ecuador (2010); y los problemas que vive hoy el pueblo nicaragüense, tienen la marca de esa política intervencionista; y si a ello agregamos errores graves o desviaciones de los gobiernos, ello facilita la labor de los asalariados del imperio.

En Cuba, desde el 1 de enero de 1959 Estados Unidos, sus aliados y lacayos intentan doblegar al pueblo cubano y han fracasado. De nada han servido los cuantiosos recursos destinados a producir el derrumbe de la Revolución; la causa: el gobierno y el poder en manos del pueblo.

En tanto las oligarquías locales, aliadas y sometidas al capital financiero internacional, detenten el poder económico, los pueblos jamás obtendrán su libertad ni vivirán en democracia.

El rechazo de los pueblos a las políticas neoliberales, impuestas para intentar paliar la crisis del sistema capitalista, pone en la mira del imperio a los pueblos que no se pliegan a sus intereses; y como con el derrumbe de la Unión Soviética y los países socialistas de Europa oriental se esfumó el fantasma del comunismo, ahora la intromisión imperial tratan de justificarla con la defensa de la democracia, la libertad, los derechos humanos y la lucha contra el terrorismo.

Pero cada vez es menos la gente que se traga las calumnias imperiales y busca caminos que le permitan un desarrollo libre e independiente.

Por algo, insignes personajes latinoamericanos advirtieron:

«Los Estados Unidos parecen destinados por la providencia para plagar la América de miseria en nombre de la libertad» (Simón Bolívar); y, «Los árboles se han de poner en fila, para que no pase el gigante de las siete leguas» (José Martí).


[1] Periodista norteamericano (1813-1895) que en 1845 utilizó la expresión «Destino Manifiesto», en la revista Democratic Review, de Nueva York.

[2] Ver: http://martianos.ning.com/profiles/blogs/aprueban-presupuesto-para-fabricar-la-democracia-en-cuba-por

Imagen de portada: Cromolitografía American Progress de John Gast publicada en 1872 por George A. Crofutt. | Fuente: División de Impresos y Fotografías del Congreso de Estados Unidos. | Se trata de la imagen que ilustra la doctrina del Destino Manifiesto, un término para la actitud surgida durante el siglo XIX en los Estados Unidos con la que ese país sostenía (y sostiene) que no solo podía sino que estaba destinado a expandirse de costa a costa. Esta actitud ayudó a impulsar el asentamiento occidental, la eliminación de nativos norteamericanos y la guerra con México.

* Alfonso Díaz Rey es miembro de la Constituyente Ciudadana Popular y del Frente Ciudadano Regional en Defensa de la Soberanía en Salamanca, Guanajuato.






Luis López




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