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La incapacidad de la administración Biden emerge en la declaración de Henry Kissinger

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Yoselina Guevara López* / Internacionalista 360°

Jueves 18 de agosto de 2022

 

Henry Kissinger no es para nada un estadista por quien se pueda sentir admiración, dado su historial sanguinario, especialmente en América Latina, marcado por la persecución y aniquilación de la izquierda, la participación y organización de golpes de Estado y un largo etcétera de acciones contra los pueblos.

Sin embargo, objetivamente hablando, no se puede negar que es uno de los políticos que conoce perfectamente las relaciones entre China y Occidente; Rusia y Estados Unidos, siendo uno de esos tantos casos donde el pasado nos hace entender el presente. Es ampliamente conocido que Kissinger fue Asesor de Seguridad Nacional y más tarde Secretario de Estado en la administración Nixon; fue la fuerza impulsora detrás de la política de acercamiento entre los Estados Unidos y China en la década de 1970.

En ese momento, China temía estar rodeada por la Unión Soviética, India y Japón. Beijing decidió aplicar una antigua estrategia tal vez tomada de la famosa novela histórica «Romance de los Tres Reinos» de Luo Guanzhong, donde un reino, al aliarse con uno de los dos reinos en competencia, logra derrotar al otro. En este caso, para Mao, el gobernante chino en ese momento, la Unión Soviética representaba una preocupación mayor que los distantes Estados Unidos; de ahí la decisión de Pekín de establecer un equilibrio con Washington.

Este punto puede ser de interés para comprender el pensamiento de Kissinger y su énfasis en la importancia de mantener el equilibrio geopolítico como se expresa en sus últimas declaraciones controvertidas. En este sentido, el ex secretario de Estado declaró: «Estamos al borde de una guerra con Rusia y China por temas que creamos parcialmente, sin ninguna idea de cómo terminarán o a dónde nos llevarán». Aunque esta predicción de uno de los gurús republicanos ante la posibilidad de una guerra de grandes dimensiones causa temor a nivel mundial, el tema central sigue siendo la incapacidad de la política exterior estadounidense para asumir el cambiante escenario mundial tras el fin de la Guerra Fría, que se arrastra desde hace décadas y que ahora se hace más evidente.

Ni siquiera Estados Unidos digiere que estamos en una realidad donde las pretensiones estadounidenses de «exportar democracia» se han convertido en categorías de pensamiento obsoletas y engañosas, que casi nadie cree, y que ahora van acompañadas de un mantra de «defensa de los derechos humanos» que pocos también apoyan. Washington es uno de los principales violadores de los derechos humanos, propulsor de golpes de Estado, invasiones, etc. Pero todo esto nos lleva finalmente a afirmar que Estados Unidos finalmente no acepta que los preceptos neoconservadores de un mundo unipolar hayan terminado.

Falta de reconocimiento y legitimidad

Kissinger afirma que «los actuales líderes estadounidenses ni siquiera tienen una idea de lo que es el equilibrio. Primero hay que reconocer la legitimidad del adversario. Si cuestionas esta legitimidad desafiando su soberanía, no lograrás el equilibrio». Esta falta de reconocimiento y legitimidad llevó a la presidenta de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, Nancy Pelosi, a cuestionar la soberanía de China sobre Taiwán con un aire de arrogancia, y continúa presionando a la ex Formosa para que reconozca su independencia. Por no hablar de la carrera de Washington por crear un bloque en Asia, en la que ha encontrado poca aceptación entre las otras potencias de la región, poco dispuestas a apoyar una política que les privaría de un socio comercial indispensable como China.

En el caso de Rusia, Estados Unidos se ha negado desafiantemente a reconocer la legitimidad del actual gobierno ruso, cuestionando sus derechos de soberanía en el espacio postsoviético y la preservación de su seguridad. En el conflicto entre Rusia y Ucrania, es bien sabido que Washington actúa entre bastidores suministrando a Kiev sistemas de armas de última generación, encubriendo o incluso alentando el terrorismo nuclear de Ucrania. Todas estas son líneas rojas abiertamente cruzadas por los Estados Unidos, con pleno conocimiento y malicia premeditada.

Pero en el caso de quién gane o pierda entre Moscú y Kiev, ya sea que haya ganadores o perdedores, Estados Unidos siempre estará en una posición de inevitable confrontación real con la Federación Rusa, precisamente porque no ha respetado los equilibrios geopolíticos; cabe añadir que Washington está llevando a sus aliados europeos de la OTAN a un precipicio en diferentes áreas que incluso van más allá de un estallido de guerra.

Los temores del anciano Kissinger son reales, tan reales como la disolución de la política exterior de la administración Biden, que está empujando al mundo a un punto de no retorno en el que una gran parte de los seres vivos del planeta podrían incluso desaparecer si se utilizan poderosas armas nucleares. Sólo podemos esperar que la razón prevalezca.


* Yoselina Guevara L. (@lopez_yoselina) es analista de política internacional, corresponsal y galardonada con el Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar 2022 (Opinión) y Aníbal Nazoa 2021 (Venezuela).

Imagen de portada: Internacionalista 360°.






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