SOMOSMASS99
Laura Cuevas*
Miércoles 13 de diciembre de 2017
Tener un lugar “donde meterse”, dejar de pagar renta, dejar de vivir con la mamá, la tía, la suegra, tener la casa para comenzar una vida en pareja, tener el cuarto para los niños… son algunas de las razones por las que muchas personas se enganchan con un crédito para vivienda, ya sea en el Infonavit, el Fovissste, u otra institución.
Con alguno de esos deseos en mente el trabajador realiza su trámite para solicitar el préstamo. Es comprensible la alegría que siente cuando se le autoriza un crédito, por ejemplo de trescientos mil pesos. Se le informa que su pago mensual será el correspondiente al treinta por ciento de su salario, lo que, con la euforia y la necesidad, le parece aceptable y factible y que, además, tiene hasta treinta años para pagar dicho crédito, situación que en ese momento parece una ventaja. El paso del tiempo, que es implacable, se encarga de convertir esa ventaja en un verdadero lastre, una deuda impagable, para la mayoría de los casos.
Pero vale la pena preguntarse ¿por qué un crédito hipotecario, por ejemplo del Infonavit, se convierte en impagable? ¿Acaso no es esta institución una administradora de recursos de los mismos trabajadores para fomentar la vivienda digna? Veamos.
De acuerdo a la Ley Federal del Trabajo, el descuento que se le debe hacer al trabajador es de no más del treinta por ciento de su salario. Pero no se dice si ese treinta por ciento se aplicará sobre el salario integrado, o sobre el salario neto.
En la realidad, sucede que se está aplica sobre el salario integrado, el cual no es el salario real del trabajador, sino el que resulta al agregarle un porcentaje de al menos el 4.52%, requerido para que surta efecto el pago del IMSS. Para entenderlo mejor, si un trabajador percibe un salario mínimo, o sea, 2 mil 650 pesos mensuales, al agregarle el porcentaje para obtener el salario integrado, éste será igual a 2 mil 770 pesos y es sobre esta cantidad que se hará el cálculo mensual del descuento, mismo que ascenderá a 831.18 pesos; por el contrario, si el descuento se aplicara sobre el salario real sería de 795.24 pesos. Es decir, el descuento que se aplica cada mes será casi 36 pesos mayor al esperado.
Ese es sólo el inicio que, como se ve, ya viene con el primer enredo y estafa al trabajador. Pero claro, ¿qué son uno, dos, o tres pesos más por día ante la posibilidad real, tangible de tener una casa propia?
Lo que sigue son los pagos mensuales y es ahí cuando el trabajador, pasada la euforia, se da cuenta de que su deuda no baja, que los descuentos mensuales no abonan a su deuda, que sigue debiendo lo mismo y si por alguna razón deja de pagar, sube de manera inevitable. Y se pregunta ¿por qué no baja? Alguien le contesta, le dice, escucha por ahí: – porque sólo se pagan los intereses. Ah, ¿el Infonavit cobra intereses? Pues sí, no es institución de beneficencia.
Pero ¿sólo cobra intereses? No exactamente. Pongamos un ejemplo: un trabajador que gana al mes $11 mil 900 y adquiere un crédito por $399 mil 311. Los intereses a pagar de acuerdo a la ley son del 12%, lo que corresponde a 3 mil 993 pesos. Pero, además tiene que pagar el seguro de protección de pagos de $74.90, así como los gastos administrativos $99.45. Todo lo cual suma 4 mil 167.47 pesos.
Entonces, el trabajador ¿cuánto pagará al mes?
Como se señaló, al mes el trabajador deberá pagar los intereses, 12% sobre su deuda según la ley, el seguro de pagos y los gastos administrativos. Pero sólo le pueden descontar el 30% de su salario, lo cual da un monto de 3 mil 570 pesos, con el cual no podría cubrir esos pagos. Pero afortunadamente cuenta con la aportación patronal del 5% del salario, y con el subsidio del Infonavit de $651.31 mensuales, pensado justamente para que el trabajador pueda cubrir el pago mensual, si no ¿cómo?
Es por esa razón que el saldo de la deuda no bajará, es por esa razón que el trabajador será exprimido durante treinta años o más, o menos -si tiene suerte y le dejan una herencia, se encuentra un tesoro o se saca la lotería- nadie sabe.
Al final si logra completar sus 360 pagos su deuda le será condonada.
Para llegar a esta situación la burocracia se pone al máximo con galimatías contables que pocos entienden pero que en el fondo no son más que una vil estafa al trabajador.
Esta injusticia continuará mientras los ciudadanos no tomemos decisiones informadas, decisiones en las que no sólo veamos soluciones a la inmediatez sino que cuestionen y rechacen las políticas de nuestros gobernantes cuando sean injustas en los diferentes ámbitos de la vida nacional.
En lo particular, es imprescindible hacer valer el objetivo para el cual fue creado el Infonavit, señalado de manera explícita en la ley decretada el 24 de abril de 1972 y que a la letra señala: “El Instituto tiene por objeto establecer y operar un sistema de financiamiento que permita a los trabajadores obtener crédito barato y suficiente para la adquisición en propiedad de habitaciones cómodas e higiénicas”.
* Esta es una colaboración del Colectivo Miguel Hidalgo de Celaya, Guanajuato, al que pertenece la autora.
Imagen de portada: Infonavit.
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