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Lalito: la omisión de las autoridades

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SOMOSMASS99

 

LA COLUMNA ROTA

Frida Guerrera

Martes 25 de julio de 2023

 

“No soy la única, pero aún así soy alguien. No puedo hacer todo, pero aún así puedo hacer algo; y justo porque no lo puedo hacer todo, no renunciaré a hacer lo que sí puedo”.

― Helen Keller.

 

Cuando andamos en la calle haciendo alguna diligencia, o alguna visita a las familias, regularmente voy observando las calles, edificios, casas, ventanas. Pensando por qué no tengo el don de saber, en qué lugar están lastimando, violando, asesinando a una niña o un niño para evitar que nos los sigan tirando en las calles, canales y basureros.

El pasado 6 de julio nos llegó nuevamente el caso de un pequeño que había sido asesinado presuntamente por su madre y padrastro en Tequixquiac, Estado de México. Ahí estaba nuevamente la misma imagen: golpes, moretones, el rostro de un pequeño que no pudo escapar de sus verdugos porque dependía de ellos. Era un bebé, solo tenía un año seis meses de vida. Una vida que, por las huellas que tenía su pequeño cuerpo, era más que evidente que sufrió violencia sistemática. Cuando me llegó la información me comuniqué con Dilcya Samantha García Espinoza de los Monteros, fiscal Central para los Delitos Vinculados a la Violencia de Género de la Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM), para, como siempre, darle seguimiento y no permitir que se quedara en la impunidad.

Una serie de irregularidades se cometieron en la Fiscalía Especializada de Homicidios en el Valle de México, por lo que se tuvo que solicitar la intervención de la Fiscalía de Feminicidios para poder sustentar con las pruebas que se tenían y trabajar la solicitud de la orden de aprehensión de los presuntos responsables.

El 18 de julio acudimos a la audiencia de imputación y vinculación a proceso de los presuntos asesinos de Lalito. Todo lo que escuchamos era indignante, situación que no plasmaré en este texto por respeto al proceso. La juez los vinculó y dio como plazo dos meses de investigación complementaría, por lo que en cuanto nos hagan saber cuándo se retoman las audiencias, continuaremos vigilantes de que llegue la justicia para este bebé.

El día 22 de julio, la Fiscalía General de Justicia envió un comunicado donde informaba a los medios que María y Pedro, madre y padrastro del pequeño Lalito, ya habían sido vinculados a proceso. “La indagatoria iniciada por los hechos estableció que esta agresión la habrían cometido entre los días 5 y 6 de julio de este año, cuando el menor de edad se encontraba bajo el cuidado de su madre María y la pareja sentimental de esta identificado como Pedro”. Algunos medios replicaron la información, sin embargo, nos parece oportuno hacerles saber que el homicidio de nuestro pequeño Lalito pudo evitarse.

No era la primera vez que el chiquillo era lastimado. Como ya lo comentamos, el pequeño sufría Síndrome de Kempe o del niño maltratado por sufrir constantes agresiones. El 31 de mayo de 2023, el inocente fue ingresado al Hospital de Especialidades de Zumpango con traumatismo craneoencefálico. La madre argumentó que se le había caído de una silla. Sin embargo, el médico que lo atendió advirtió del Maltrato Infantil que sufría el pequeño y lo hizo saber a la Fiscalía, como estaba obligado a hacerlo. La denuncia llegó a la Fiscalía Regional de Tecámac, Estado de México, la que nunca hizo nada por evitar que el pequeño fuera regresado con sus maltratadores. Quedó sólo como antecedente. El hospital regresó al pequeño con sus padres al “ver mejoría” el 1 de junio. Sí, sólo lo regresaron para que terminaran de asesinarlo. Además, el bebé, que ya caminaba, dejó de hacerlo cuando su madre lo volvió a golpear provocándole un daño que nunca fue atendido, por lo que el pequeño usaba andadera.

Un dato muy doloroso es que quien refiere esto es la hermanastra del pequeño, una inocente de siete años de edad, que obviamente también era víctima de estos miserables. No puedo detallar todo el daño físico que se encontró en la pequeña porque por ese delito se está trabajando, algo muy grave es que casi no habla. Para ella, la violencia que sufría junto con Lalito era normal porque así vivió siempre, no sabía que ni Pedro, ni María tenían derecho a lastimarla. Ahora la pequeña se encuentra bajo resguardo de las autoridades, y aunque Lalito fue entregado para ser sepultado a la familia de María, que vive en otro Estado, la pequeña no puede por el momento ser reintegrada a ellos. Al tener tan normalizada la violencia, puede seguir siendo víctima en manos de otro agresor con mucha facilidad.

Pedro y María son indígenas, los dos tenían hijos de parejas anteriores. Pedro, a la pequeña, y María dos hijos, uno de ellos se quedó en su estado natal con la familia del padre del pequeñito, y Lalito se quedó con ella. La pareja inició una relación y decidieron venirse a vivir juntos al Estado de México; un familiar les consiguió trabajo. En el lugar donde trabajaban, los dueños les otorgaron un cuarto para vivir, a donde llegaron en abril de este año.

Quienes alcanzaron a ver a los niños se percataron de que eran víctimas. Sin embargo, no hicieron tampoco mucho por denunciarlo. Algunas de esas personas describen a Pedro como un hombre muy violento, alcohólico. No dudo que María también era víctima de su pareja, pero ella también era violenta con la niña y el bebé. Además, no hizo nada para evitar que esa madrugada Pedro golpeara al pequeño, mintió en el hospital para encubrir la violencia que el nene padecía en manos de ambos.

Inicié vía telefónica una queja en la Visitaduría de la Fiscalía General del Estado de México. órgano interno de inspección, supervisión, evaluación e investigación de personal operativo de la FGJEM, con la finalidad de que se investigue la omisión de la Fiscalía Regional de Tecámac y del Hospital de Especialidades de Zumpango, y que con ello se deslinden responsabilidades y se castigue a quien sea responsable. La actuación debe ser de la Fiscalía Especializada de Homicidios, con el único objetivo de evitar que se dejen en el olvido las decenas de casos que seguramente hay en todo el país.

En enero de 2023, el Sistema Nacional de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes (SIPINNA) dio a conocer que en 2020 se registraron 27,526 personas, de entre 1 y 17 años, que fueron atendidas en hospitales de México por haber sido víctimas de violencia familiar o no familiar. (Secretaría de Salud. Registro de Lesiones 2019-2020.) En México residen poco más de 38.2 millones de niñas, niños y adolescentes. En términos relativos, la cifra representa 30.4 por ciento de la población total y de acuerdo con el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), 63 por ciento de los menores de 14 años sufren agresiones físicas y psicológicas como parte de su formación. Fuente: Nadie me enseñó a ser padre, el maltrato infantil no se justifica.

Esto debería tenernos desde hace muchos años a todos, sociedades y autoridades, ocupándonos por evitar que los niños, niñas y adolescentes sigan siendo lastimados, ignorados, violentados, asesinados.

¿Qué?, ¿cómo?, ¿cuándo?, ¿cuántos niños más deben ser violentados para empezar a hacer algo y cambiar esa realidad? Se debe garantizar que su vida sea diferente.

Después de darle justicia a Lupita en octubre de 2019, cada vez que acudimos a zonas olvidadas, pobres, marginadas, se nos generan un sinnúmero de emociones. Ver niños y niñas pequeñas en las calles, con sus padres o madres -o quién sabe qué lazos unan a aquel adulto a ellos- trabajando, pidiendo limosnas, decenas de caras pintadas de payasitos que reflejan la tristeza con la que muchos de ellos viven. Palpar la normalización con la que estos adultos viven y ejercen la violencia nos llena de un sinfín de interrogantes, violencia que la mayoría de ellos mamó, aprendió a que el mundo (su mundo) es así, hostil, violento, que una caricia tal vez no sea por amor, sino porque los van a abusar sexualmente. Esta realidad ahoga, pensar, respirar. Que por más que intentamos y hacemos, no hay eco. Cómo rescatar a estos pequeños invisibles en la cotidianidad, ahí están sembrados en mercados, en calles llenas de gente que ni siquiera los mira. El cansancio nos llega en muchas ocasiones. Por qué y para qué seguir, si a pocos les importa cuidar la integridad de esos seres llenos de mocos, con las caras sucias, llenos de piojos, que solo son usados miserablemente por políticos para las campañas y raramente vuelven a mirarlos. Y seguimos, por ellos y ellas, porque creemos que en algún momento a alguien más de los muchos que ya existimos le dolerán nuestros pequeños y entonces cada vez seremos más adultos preocupados por su integridad.


¿Eres madre, padre, hermana, hermano, hija, hijo de una mujer víctima de feminicidio o desaparición? ¿Eres sobreviviente de una relación violenta o intento de feminicidio? Búscanos, ayúdanos a visibilizarlas y a contar sus historias: Voces de la Ausencia.


* Comunicadora libre, bloguera mexicana.

@FridaGuerrera

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Foto de portada (ilustrativa): Frida Guerrera.






Luis López




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