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Las otras Patronas o la solidaridad también pasa por Acámbaro

Sociedad Estado / Top News / 16/09/2014

Emma Aguado / SomosMass99

Acámbaro, Gto. / 15 de septiembre de 2014

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Carmen, o la Güera de la vía, como le conocen, sabe qué es eso de que un hijo se vaya al norte, desprotegido, a pasar penurias.


Se llama Carmen López, pero casi nadie la conoce por su nombre, la mayoría le dice la Güera de la vía y ella mejor que nadie comprende a los “muchachos” migrantes centroamericanos que vienen arriba del tren que va rumbo a Nuevo Laredo porque dice que le recuerdan a su hijo. Comenta que de unos años a la fecha están haciendo parada en El Español, en Chamácuaro y en Teresa de Loreto, todas ellas comunidades acambarenses, para descansar en casas abandonadas a las orillas de la vía buscando llegar al otro lado del río Bravo, “a mí me conocen como la Güera de la vía porque siempre ando por aquí con mis chivas, por eso yo veo a los muchachos cuando pasan en el tren, son amables, le dicen a uno adiós.
Sentada a la orilla de la vía la Güera cuida a sus chivas desde hace diez años, sale a buscar qué darles de comer a esos animales desde aquel día en el que su hijo se fue de ilegal a Estados Unidos y le dejó el encargo. Se nota en su cara que le dolió mucho que se fuera así sin más, desprotegido, en manos del destino y por eso sus palabras se arrastran como se arrastra la tristeza en el pecho cuando se acuerda de las penurias que ha vivido su primogénito en la frontera.

Van colgados pobrecitos del último vagón del tren, trepados apenas de una escalera. Unos van arriba y me saludan otros si se bajan a descansar aquí en la sombra y se quedan en la casa vacía que está en la orilla de la vía. Un día estaba lloviznando y me gritaron: préstenme la sombrilla jefa que me voy mojando, yo nomás me reí, si apenas anda uno…”.

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Acámbaro es un lugar de paso donde los migrantes permanecen por lapsos cortos, aunque a esta ciudad cada vez llegan más centroamericanos.

Sin saberlo la Güera bien podría ser una de esas Patronas de Veracruz que por un mero impulso de generosidad ayudan a los cientos de migrantes que van trepados a La Bestia como llaman al tren del sur rumbo a la frontera, aventándoles comida en un acto que al final del camino es mucho más que un desayuno o una cena: es un gesto de humanidad, “aquí somos otra señora y yo que les damos frijolitos y les juntamos ropa cuando nos piden, pero en general todo el rancho les ayuda cuando se meten, no les tenemos miedo, a mí me dan ternura. También les sacamos plática, por ellos sabemos que en sus países las cosas están peor que aquí y tienen que salirse o se mueren de hambre o los matan y que a veces en México los tratan más mal que en otros lados”.

Y debido a que desde hace años deambula constantemente a la orilla de las vías del tren pastoreando a sus animales lleva mejor que nadie un registro de este fenómeno migratorio, “no pasan todos los días, se miran salteados, pasan dos o tres cada quince días y eso empezó de unos cinco o seis años a la fecha, antes no pasaba”,  dice Carmen quien lleva viviendo 28 años en Teresa de Loreto.

Acámbaro: lugar de paso

De acuerdo al informe del experto en migración Rodolfo Casillas, “Las rutas de los centroamericanos por México” difundido por el Instituto Nacional de Migración, las rutas son variadas dependiendo del grupo de migrantes del que se trate y del panorama de complejidades con el que se van enfrentando en su camino: hay rutas llamadas principales, otras secundarias y otras hasta autónomas, “Esta diferenciación sirve para entender que unos flujos vayan por una vía, se desvíen y tomen otra, para más adelante regresar a la primera…”. Un mapa de las rutas reconocidas por el estudio de Casillas indica que dos de los caminos principales hacia la frontera con Estados Unidos por vía ferroviaria pasan por Guanajuato, concentrándose en ciudades consideradas de enlace como Celaya, León o Irapuato que buscan a su vez rutas hacia puntos considerados plataformas como Piedras Negras o Ciudad Juárez. De igual manera aparecen los llamados lugares de paso donde migrantes permanecen por lapsos cortos debido a que son desviados por razones de seguridad sobre todo, y este es el caso de Acámbaro municipio que recibe un número cada vez más creciente de migrantes centroamericanos que pierden la ruta a Celaya y buscan recuperarla, fenómeno que no ha sido lo suficientemente documentado en la actualidad.

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Los migrantes se detienen en las comunidades acambarenses de El Español y en Teresa de Loreto para descansar en casas abandonadas a las orillas de la vías.

Al final como dice la Güera de la vía, aunque suba la velocidad de los trenes, los y las migrantes de Centroamérica y de nuestro país se van a seguir subiendo a buscar sus lomos de fierro, sus techos indiferentes, porque la necesidad es aún más apremiante, ellos son expulsados con tal fuerza de sus países, catapultados de su tierra seca porque no hay condiciones adecuadas para vivir con dignidad, por eso buscan y seguirán buscando vivir de otra manera a costa de lo que sea.

 

 






Luis López




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