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Llevar el arte a la cárcel, una experiencia que libera

Sociedad Estado / Top News / 12/11/2015

Martha Camacho / SomosMass99

Guanajuato, Gto. / Miércoles 11 de noviembre de 2015

 

¿Qué hago con mi libertad? ¿Existe el bien y el mal? Saber que podemos ayudar a los internos es una sensación que no puedo describir pero es muy satisfactorio.

Hablan Indira Lyzbeth Rivera, Ariadna Rapozo y Manuel Isab López Carbajo, talleristas y el coordinador del programa de talleres culturales de la Universidad de Guanajuato (UG) que se ofrecen a los 10 centros de Readaptación Social del estado de Guanajuato.

Cada uno de ellos han asimilado de diferentes maneras la experiencia de impartir su conocimiento con los internos, pero coinciden en que han crecido en su valoración del ser humano. “Es un taller de humanidad”.

Cereso de Pénjamo.
Trabajo realizado en Cereso de Pénjamo.

Los talleres surgen en 2009, cuando se recibió en la Dirección de Extensión Cultural la petición de la Dirección General de Ejecución Penitenciaria y Readaptación Social  para que les apoyaran con actividades artísticas en el Cereso de Guanajuato con motivo de la semana cultural de ese centro.

Manuel Isab, coordinador del proyecto relata que acudió a la escuela de Artes Plásticas para que lo apoyaran con el taller de pintura. Se incorporaron tres alumnos y de ahí se estructuró un programa.

Cereso de León.
Trabajo realizado en Cereso de León.

A partir de ese taller se nos propuso armar un programa anual en el que incluimos talleres de escenografía, pintura, teatro y música. Ahora los realizamos año con año.

Actualmente, cada taller tiene una duración de 20 horas que se imparten en una semana, el cual se va rotando, hasta abarcar los diez Ceresos, con la colaboración de seis talleristas. De esta manera, los internos (hombres y mujeres) han podido tomar cursos de música, artes escénicas, teatro, dibujo, pintura, pantomima, danza folklórica, baile de salón, canto, guitarra, cartonería, escenografía y elaboración de guiones teatrales.

Los grupos son de 20 a 30 personas, les entregamos un diploma firmado por la UG y eso les da una gran motivación.

Es un privilegio entrar…

A estos universitarios los ha marcado la experiencia de impartir talleres a quienes están en reclusión.

Indira Lizbeth, quien enseña teatro y dirección escénica nos dice que le ha hecho crecer en muchos aspectos, principalmente como ser humano. Recuerda que el primer día que ingresó a un Cereso tuvo miedo.

Trabajo realizado en Cereso de Valle.
Trabajo realizado en Cereso de Valle.

“Fue fuerte la sensación pero en el momento que ya trabajas con ellos olvidas donde estás. Conocer la vida al interior de las cárceles me ha hecho preguntarme muchísimas cosas, una de ellas es qué hago con mi libertad, qué hago con mi día a día”.

Al final fue saber que son seres humanos, muchos cometieron errores, pero ahí están. Trabajar con ellos te llena de energía.

Ahora valora más su libertad, mide las consecuencias de sus decisiones y aunque no ha podido erradicar algunos de sus prejuicios, “sí me ayuda a ponerles un freno”, dice.

Al impartir el curso de teatro, le toca ayudar a los internos a explorar sus emociones, lo cual constituye una experiencia muy fuerte para los reclusos. Los hijos y la experiencia que los llevó a la cárcel son los resortes que más los conmueven.

Tú sientes que vas, estás con ellos una semana y te parece que después se olvidan de eso, pero en algunas ocasiones que me los he encontrado afuera, descubres que te tienen muchísimo cariño, que están muy agradecidos.

Trabajo realizado en Cereso de Celaya.
Trabajo realizado en Cereso de Celaya.

Ariadna Rapozo, maestra en Artes Visuales por la UG, es instructora de dibujo y pintura. Ella nos cuenta que impartir talleres en los Ceresos es un trabajo poco común; es un privilegio tener acceso y saber que vas a salir, dice convencida.

Es muy difícil conforme va pasando el tiempo separar las dos realidades, la de adentro y la de afuera. Esa realidad de pronto se vuelve como propia.

Me he preguntado sobre el concepto del bien y el mal, ¿realmente existen esos dos conceptos? Más allá de definir qué es lo que está bien y lo que está mal pienso en causas y consecuencias, en acciones que quizá no puedes definir si están bien o mal hechas.

Nos comparte que en las clases de pintura ofrece práctica y conocimientos básicos de historia del arte. Y al adentrarse en las biografías de los artistas, se ve que muchos de ellos han sido inadaptados sociales. Y en ese entorno, la enseñanza es que si lo eres (un inadaptado social) puedes vincularte en otras actividades, saber que hay otras direcciones que pueden ser productivas.

Reflexiona también sobre su aportación para estimular un cambio en los internos, en contribuir a la reinserción de los individuos a una sociedad con normas y reglas preestablecidas.

Pero más allá de los programas, que ayudan, asegura, ella valora regresar a lo básico, al saludo de mano y a una mirada a los ojos. Sin duda vamos a compartir con ellos lo que sabemos, pero también a regresar a este contacto humano. Nosotros vemos a los internos como personas, y tratamos de ayudar a que se reinserten a la sociedad.

Manuel Isab recuerda con gusto el día que se encontró en libertad a un joven que había tomado curso de pintura en el Cereso. Lo encontró precisamente haciendo un mural en un establecimiento.

“Es una sensación que no puedo describir pero es muy satisfactorio, se siente”.

La vida en el interior

La seguridad es distinta en cada penal, en algunos son más estrictos, pero en otros son más flexibles nos permiten llevar los materiales que se requieren para los talleres sin problema.

Trabajo realizado en Cereso de Salamanca.
Trabajo realizado en Cereso de Salamanca.

Quien habla es Manuel, el coordinador del proyecto. De su experiencia al conocer las cárceles nos cuenta que en la primera visita pensó “aquí se van a estar peleando. Y no, es completamente distinto. Pasamos las revisiones, nos metieron por túneles, y sí, íbamos con miedo, nerviosos,  pero en cuanto entramos vimos todo organizado, los salones en orden, la gente tomando clases, trabajando, nos saludaron”. Entonces cambió nuestra visión, dice con una sonrisa y más aún cuando ya empezamos con los talleres, la gente interesada, ponía atención, preguntaba.

Trabajo realizado en Cereso de Valle.
Trabajo realizado en Cereso de Valle.

A los reclusos que toman los talleres lo que más les motiva es participar en el concurso nacional de pastorelas, se trata de una actividad anual llamada Pastorela Penitenciaria y de Guanajuato han ganado premios. Tratamos de que los talleres les ayuden para que mejore su participación.

La escuela de Artes Plásticas es la principal  proveedora de instructores, quienes reciben un sueldo, es un trabajo, precisa Manuel. Entonces bromeamos “es por amor al arte, pero remunerado”. Y tercia Ariadna “al final somos profesionales”.

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Luis López




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