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Los trabajadores petroleros

Diálogo País / Top News / 25/10/2019

SOMOSMASS99

 

Alfonso Díaz Rey*

Viernes 25 de octubre de 2019

 

No por esperada deja de sorprender la noticia relativa a la dimisión de Carlos Romero Deschamps a la secretaría general del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM), organización que dirigió del 22 de junio de 1993 al 16 de octubre de 2019.

Miembro del partido Revolucionario Institucional (PRI) y de las generaciones de dirigentes sindicales que desde el gobierno de Miguel Alemán Valdés, sumisas al gobierno en turno, son piezas del mecanismo de control gubernamental y patronal de los trabajadores, el charrismo. En retribución a su «lealtad», además de los casi 26 años al frente del STPRM, fue tres veces diputado federal (1979-1982, 1991-1994 y 2000-2003) y dos veces senador (1994-2000 y 2012-2018).

Su renuncia puede ubicarse en el contexto de la lucha contra la corrupción que despliega el actual gobierno federal: es sujeto de investigación por la Auditoría Superior de la Federación y tiene en contra varias denuncias ante la Fiscalía General de la República; según versión personal, «se debió a un escenario poco favorable para ejercer su cargo, y acusó que se ha recrudecido la antigua posición de verlos como contrarios» [1].

Quizá Romero Deschamps se acostumbró a que, en pago a sus servicios por mantener desorganizados, desunidos y controlados a los trabajadores petroleros, los anteriores gobiernos y las administraciones de Pemex se hicieran de la vista gorda ante las fechorías y excesos cometidos por él y su grupo; y ahora, con un gobierno que implementa medidas para combatir la corrupción, ya no vea a la administración de la industria ni al gobierno como sus aliados.

Su gestión no se caracterizó por la defensa de los intereses de los trabajadores, mucho menos de la industria petrolera que fuera propiedad de la nación; fue pieza clave, por el control sobre los trabajadores, para el proyecto neoliberal que propició el derrumbe de Pemex y culminó con la [contra] reforma energética de Enrique Peña Nieto, lo que en parte explica la ilegalidad e impunidad con que se ha conducido.

Desafortunadamente, la renuncia de Romero Deschamps no obedeció a una decisión de los trabajadores petroleros en busca de democratización de su sindicato; la estructura de control se mantiene en las 36 secciones que conforman el STPRM y la «disidencia» tradicional, como siempre ha funcionado el charrismo, espera que «desde arriba» le den el visto bueno para lanzarse a la lucha.

A los charros podrá catalogárseles como corruptos y deshonestos, pero no son tontos; entre ellos, generalmente, se cubren e intentarán mantener sus espacios de control y poder para gozar de la impunidad a que están acostumbrados, con todo y que las condiciones políticas y su relación con el nuevo gobierno son diferentes. Sin embargo, así como han traicionado a los trabajadores, no sería extraño, ni la primera vez, que entre ellos recurran a la traición con tal de «salvarse».

No obstante, por fortuna, al interior del sindicato petrolero existen grupos de trabajadores, jóvenes en su mayoría, que disienten de las prácticas del sindicalismo charro y con cierto prestigio ante sus compañeros, que buscan sanear las secciones a que pertenecen y con ello al STPRM; a quienes mediante fraudes y represión, que en algunos momentos ha sido física, les han obstaculizado en sus intentos por democratizar su gremio y alcanzar la autonomía.

En todo caso, serán los trabajadores petroleros quienes tendrán que asumir el papel protagónico para modificar las actuales condiciones del STPRM y transformarlo en una organización autónoma y realmente democrática. Sería esa la premisa para la recuperación, en todos sentidos, de Pemex y la industria petrolera; para bien de los trabajadores, de la industria y de la nación.


Notas

[1] Periódico La Jornada. Jueves 17 de octubre de 2019, p. 6

* Alfonso Díaz Rey es miembro del Frente Regional Ciudadano en Defensa de la Soberanía, en Salamanca, Guanajuato.

Imagen de portada: Carlos Romero Deschamps. | Foto: Ibero Radio.






Luis López




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1 Comentario

el 25/10/2019

Excelente ejercicio de reflexión; la importancia que siempre ha tenido la industria petrolera nacional, gradualmente fue siendo difamada, ridiculizada y finalmente olvidada de tal manera que, prácticamente nadie salió a defender en su momento, este importantísimo sector de la economía y caro, muy caro lo hemos venido pagando.Al grado que aún hay incautos que repiten como loros, lo que los medios tradicionales les dictan que repitan, oponerse a fortalecer esta empresa del Estado, es por demás de ignaros, necios y otros corruptos.
En el fortalecimiento de nuestra economía, precisamente ahí, radica y vive nuestra independencia…!



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