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NOPALES Y HORTENSIAS
Carla Martínez*
Francia / Viernes 25 de octubre de 2019
Estoy dando una clase de Cultura Hispanoamericana para alumnos de tercer año de la Licenciatura en Idiomas. Aunque la carrera se enfoca fundamentalmente al idioma inglés, los alumnos tienen la oportunidad de estudiar dos idiomas más: alemán o español, e italiano o chino. Mi asignatura es una materia optativa, con la idea de mejorar su expresión oral y escrita en español. Y para ello, se hace un curso de comentario audiovisual: vemos películas en español, las discutimos oralmente y posteriormente los alumnos realizan una ficha cinematográfica por escrito.
Es muy divertido.
Claro que fue muy difícil elegir sólo diez películas en español para ver en clase. Películas de diferentes nacionalidades (y no permitir que mi mexicanez se colara y les pasara sólo películas de mi propio país), con un uso sencillo pero variado del lenguaje, y en las que pudiésemos estudiar el contexto español y latinoamericano y cómo éste se filtra en la pantalla.
Pasé horas haciendo y re haciendo la lista de películas.
Porque detrás estaba la idea de qué es lo que quería transmitirles a mis alumnos. ¿Que América Latina es un paraíso donde nuestro buen humor le hace frente a todo? ¿O que América Latina es un infierno de machismo, violencia y pobreza?
Y entonces me dije… es que somos las dos cosas.
Me reservé dos espacios de mis diez disponibles para pasarles películas españolas.
Y después me dispuse a elegir ocho películas latinoamericanas que mostraran esos dos lados (o si posible, los dos al mismo tiempo) de nuestra vida cotidiana.
¿Cómo es vivir en Latinoamérica diferente a la vida en Europa, en Francia y concretamente aquí en Bretaña?
¿Cómo el idioma español refleja esa realidad?
Y a veces son las escenas más sencillas las que disparan las discusiones más interesantes.
Una escena en un hospital.
Una calle.
Una canción.
Una sonrisa.
Un dicho: “al mal tiempo, buena cara”.
Un personaje que dice algo tan lapidario como “es que sólo es una mujer”.
¿Qué puedo decir para resumir cómo es la vida allá en nuestros países? Que sí, que la cultura machista sigue siendo omnipresente y lapidaria. Ni para dónde hacerse. Que sí, que la pobreza y la miseria tienen una cara que no tienen acá en Europa (aunque sí haya pobreza y sí haya miseria). Que la violencia no sólo es el narco y los robos y los secuestros: que existe una violencia institucional aplastante, sin importar el color de los políticos que tengan el turno de gobernar. Que siempre, cualquier pequeño avance en nuestra calidad de vida nos sale carísimo, ya sea a nivel individual o colectivo.
Pero que, a pesar de todo eso, tenemos una cultura resiliente y bailarina. Que cantamos, reímos y hacemos tantas fiestas que parece fársico.
Afortunadamente, encontré varias películas, de diferentes latitudes que me ayudan a explicar todo esto. Porque evidentemente, mi propia experiencia de vida es sólo mía, y yo quiero que mis alumnos escuchen acentos diferentes, de historias que transcurren en puntos distintos de nuestra América Latina, y que se llenen los ojos de color y de alegría, de tristeza y de ignominia y que entiendan un poquito gracias al cine, lo que es la vida por allá. Sobrevivir y cantar, podríamos decir. Sobrevivir y cantar.
* Carla Martínez, además de contar historias como migrante internacional desde la Bretaña francesa, ha sido ghost writer durante años, redactora de contenido para una empresa española y ahora trabaja como profesora de idiomas en una universidad privada francesa.
Foto de portada: (ilustrativa): Elizeu Dias (@elishavision) / Unsplash.
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