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Pulzo
Lunes 14 de septiembre de 2015
Mario Orlando Hardy Hamlet Brenno Benedetti Farrugia, nombre completo del escritor uruguayo, nació en Paso de los Toros el 14 de septiembre de 1920. Estudió primaria en el colegio Deutsche Schule, en Montevideo, en donde aprendió alemán. Gracias a eso fue el primer traductor de Kafka en Uruguay, señala una biografía publicada en la Fundación Mario Benedetti.
Durante su vida trabajó como taquígrafo, vendedor, funcionario público, contable, gerente, periodista, locutor de radio y traductor. Además, en 1948 fundó la revista Marginalia e hizo parte del semanario Marcha, en el que dirigió la sección literaria, así como de la revista Número, añade el medio.
Desde 1971 hasta 1973 dirigió el Departamento de Literatura Hispanoamericana, en la Facultad de Humanidades y Ciencia de la Universidad de la República, en Montevideo. Pero debió renunciar en 1973 tras el golpe de estado y abandonar el país para pasar 12 años de exilio en Argentina, Perú, Cuba y España. En 1985 comenzó a residir entre Montevideo y Madrid, agrega ese medio.
Durante su vida publicó cerca de 80 libros, con más de 1200 ediciones, que tradujeron a más de 25 lenguas. También escribió letras de canciones que hacen parte del repertorio de artistas como Joan Manuel Serrat, Pablo Milanés y Soledad Bravo, entre otros.
También fue crítico literario, juez de festivales de cine e, incluso, actuó en la película ‘El lado oscuro del corazón’, estrenada el 21 de mayo de 1992, en donde se le puede ver recitando sus propios poemas en alemán.
En 2006, su esposa, Luz López Alegre, con la que se había casado en 1946, falleció. Luego, el 17 de mayo de 2009, a los 88 años de edad, Benedetti falleció en su casa de Montevideo. El gobierno de su país decretó duelo nacional y su funeral se realizó con honores patrios.
No hay mejor forma para recordarlo, hoy que cumpliría 95 años, que con su poesía.
Por qué cantamos
Si cada hora viene con su muerte
si el tiempo es una cueva de ladrones
los aires ya no son los buenos aires
la vida es nada más que un blanco móvil
usted preguntará por qué cantamos
si nuestros bravos quedan sin abrazo
la patria se nos muere de tristeza
y el corazón del hombre se hace añicos
antes aún que explote la vergüenza
usted preguntará por qué cantamos
si estamos lejos como un horizonte
si allá quedaron árboles y cielo
si cada noche es siempre alguna ausencia
y cada despertar un desencuentro
usted preguntará por que cantamos
cantamos por qué el río está sonando
y cuando suena el río / suena el río
cantamos porque el cruel no tiene nombre
y en cambio tiene nombre su destino
cantamos por el niño y porque todo
y porque algún futuro y porque el pueblo
cantamos porque los sobrevivientes
y nuestros muertos quieren que cantemos
cantamos porque el grito no es bastante
y no es bastante el llanto ni la bronca
cantamos porque creemos en la gente
y porque venceremos la derrota
cantamos porque el sol nos reconoce
y porque el campo huele a primavera
y porque en este tallo en aquel fruto
cada pregunta tiene su respuesta
cantamos porque llueve sobre el surco
y somos militantes de la vida
y porque no podemos ni queremos
dejar que la canción se haga ceniza.
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