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Más de un mes en la trinchera

Sociedad País / Top News / 10/08/2016

SOMOSMASS99

 

Débora Poo Soto / Másde131

Michoacán / Martes 9 de agosto de 2016

 

Sobrevivir a la guerra contra el normalismo

 

Si el provenir pertenece a la juventud,

ésta tiene el deber de luchar

sin descanso por él

José Díaz Ramos

En la méseta purépecha

A la entrada de Turícuaro se encuentra la barricada de normalistas. Es la madrugada del viernes, casi a las siete el cielo comienza a clarear. Un pequeño grupo de normalistas ha hecho guardia desde las cinco de la mañana y esta por terminar su turno.

El grupo, que se retirará, sufrió el frío de la madrugada y diarrea durante toda la noche. Se podría decir que se la vivieron en la letrina durante sus horas de descanso y las de guardia. Un normalista bromea “estaba en la letrina y pensé: ‘si esto no es ganarse la plaza entonces ¿qué es?’”, se ríen e intentan sobrellevar la situación de la mejor manera. Las guardias se desarrollan las 24 horas y los grupos se conforman con estudiantes de distintas Normales.

Todas las Normales públicas de Michoacán luchan juntas, desde hace varios años se agrupan en la Organización de Normales Oficiales del Estado de Michoacán (ONOEM). A las siete pasadas llega el siguiente grupo, el sol se asoma, aunque el calor de sus rayos rara vez se siente, está nublado.

Entre las platicas de distintos temas, se escuchan los voces de normalistas que se definen como: “almas en pena”. Se sienten en el limbo quienes concluyeron sus estudios: egresadas y egresados. Han dejado de ser estudiantes y no tienen plaza, aprendieron para enseñar y no aún no tienen claro cuándo podrán ejercer como docentes. Se molestan unas a otros y se acusan: “tienes mirada de egresado, despiertas y piensas: ‘¿qué sigue?’”, no hay tesis en la cual trabajar y no hay un aula a la cual acudir a enseñar. Bromeo con ellas: “por eso yo no quiero terminar mi tesis”, reímos.

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Además de hablar de su vida, de la escuela, de sus parejas… No olvidan que están en lucha. Alguien recuerda que el jueves, cumplieron otra semana en la trinchera. Después alguien señala “parece que no nos quieren escuchar” y alguien más agrega “estamos en lucha, no de luto”. Los días han transcurrido, según cuentan, entre el nublado casi permanente y la lluvia, al menos algunos días hace menos frío que otros.

*

En un salón de la Tele-Secundaria

Un pequeño grupo de normalistas se junta para platicar el por qué de la “Trinchera”.

Lo primero que dejan claro es: no es la primera etapa del proceso de lucha, es –dicen –“una lucha que se tiene desde siempre”. Por ejemplo, la generación que este año se graduó ha dado la batalla desde el año en que comenzó sus estudios.

La Organización de Normales Oficiales del Estado de Michoacán (ONOEM) está compuesta por las 8 Normales de Michoacán: la Urbana Federal, las dos de Arteaga, la de Educadoras, la de Física, también la Indígena y la Superior, sin olvidar a la Rural Vasco de Quiroga, mejor conocida como Tiripetío, además de las Normales, también el Centro de Actualización del Magisterio de Michoacán forma parte de la ONOEM.

El relato no es necesariamente cronológico, pero se entiende. Primero tuvieron lugar las manifestaciones como marchas y plantones –pedían y aún lo hacen –dialogar con el gobierno sobre sus dos demandas: alrededor de mil 200 plazas para egresadas y la abrogación de la disque Reforma Educativa. Ante la falta de respuesta de los gobiernos estatal y federal, después de considerar agotadas otras formas de presión, decidieron atrincherarse. Víctor Gómez, normalista, afirma:

“Sólo pedimos tener diálogo y tener solución a nuestra demandas”.

Vida de trinchera

Sólo hay un camino que cruza por Turícuaro, a la entrada se encuentra la barricada que resguardan normalistas. En el pequeño pueblo casi todas las calles están repletas de unidades retenidas, también lo está el estacionamiento de la telesecundaria. De un lado del pueblo, en las instalaciones de una escuela está la cocina, en el otro extremo en tres espacios diferentes se encuentran esparcidas cientos de casas de campaña.

En una de las escuelas se encuentra una cancha de básquetbol, ahí se encuentran estudiantes de la Normal de Educación Física jugando futbol. Algunas chicas observan el juego. Durante el día lxs normalistas, caminan, cocinan, hacen guardia, juegan, leen, platican, cualquier actividad es buena para pasar el tiempo. Algunxs se reúnen analizan, discuten, esbozan un balance de su situación y la del país.

Como la lluvia es frecuente alrededor de las casas de campaña hay un caminito de tierra, es un intento por evitar que el agua llegue hasta sus guaridas. Al anochecer alcanzas a ver a lxs jóvenes reunidxs alrededor de los pocos focos que hay.

En las barricadas siempre hay alguien, también en la cocina. Preparar los alimentos para tantas personas requiere trabajo constante, casi permanente, de hecho en la cocina hay una casa de campaña.

Es común ver a lxs normalistas juntxs sobre todo si es la hora de la comida, hoy es viernes y para comer hay hamburgesas. Como algunas Normales organizan turnos para estar en la trinchera, hay días en que algunxs se van y otrxs llegan. Entonces a la hora de la comida, como aún no han llegado lxs del nuevo turno, casi todxs alcanzan a comer dos hamburguesas.

La trinchera y la solidaridad

“Estamos en la parte más fuerte de la movilización que tienen las Normales es este caso nosotros lo denominamos ‘Trinchera’”explica el normalista Víctor Gómez y continua:

“Acudimos al pueblo para salir juntos a la lucha, a la lucha que es por la educación”.

Las actividades, explican, son para ejercer presión al gobierno y obtener el diálogo y soluciones a sus demandas. Retienen 113 unidades: comerciales, algunas de pasajeros, otras de instituciones gubernamentales y un par de patrullas.

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El número puede variar, a veces retienen más unidades, otras veces pueden negociar la salida de algunas. Los conductores de las mismas, si quieren pueden irse y venir, pero mientras están ahí les dan de comer.

Normalistas se atrincheraron desde el 23 de junio. Abylene Rodas, normalista, explica que la actividad se desarrolla “con apoyo de las comunidades indígenas” por eso se encuentran en la meseta Purépecha. Lo que está sucediendo en Michoacán es según Jorge Hernández, normalista, un “movimiento popular”. Juan Mercader, normalista, detalla:

“[…] el sitio en el que nos encontramos y las condiciones que nos traen acá a emprender la lucha, porque sabemos que acá es donde tenemos el apoyo, porque sabemos que acá los sectores de pueblo, estén o no organizados, están de acuerdo con nuestros planteamientos.”

Según Mercader este apoyo se debe a que habitantes de los pueblos indígenas “han tenido un tipo de vida bastante cercano al nuestro” precisa:

“[…] siendo personas de la misma clase social, de la misma condición social es obvio que entendemos los problemas del país y del mundo de la misma manera”.

A muy pocos kilómetros de ahí, en Arantepacua, se encuentran atrincherados lxs profesorxs que forman parte de la Coordinadora Nacional de Trabajadores del Estado (CNTE). Por su parte lxs docentes tienen retenidas alrededor de 46 unidades y están en luchan contra la Reforma Educativa.

Con algunos normalistas visité a docentes quienes solidariamente nos alimentaron. Mientras estábamos ahí vimos llegar al gerente de una empresa, aviso que se llevaba al conductor y que la unidad se quedaba.

Mientras deambulo tomando fotografías de las unidades retenidas, me encuentro a un campesino que trabaja su parcela.

El campesino revienta y afirma “nos están matando” y agrega “estamos inconformes nosotros”, dice que “Silvano se va a acabar al pueblo michoacano” y enumera la lista de agravios, menciona: luz, gasolina, gas y el “salario pinche raquítico para los trabajadores”. Reflexiona sobre los sueldos de docente, y los compara con los de diputadas y diputados.

Entre lo que me comparte, mezcla fragmentos de su historia, me cuenta que no hablaba castellano y que tenía un profesor que les gritaba “órale, cabrones, indios, muéranse, muéranse” y me describe el grueso de la vara con la que les golpeaba y agrega “y esa pinche vara nunca se quebraba, no sé de qué era”.

Después de su narración habla de su respaldo y el de todo el pueblo a los y las profesoras. Sólo puedo pensar en qué tan distintos son nuevos docentes que pese a sus dolorosos recuerdos, hoy, está con las y los luchadores.

La lucha de siempre

En la telesecundaria la charla es larga, normalistas que se acaban de graduar, en 2012 lucharon contra los cambios de planes de estudios que el gobierno les quería imponer. Para poder entenderlos, es necesario tener en cuenta que: cada Normal ofrece un perfil de egresado, que corresponde a la enseñanza que ofrecerán en determinado contexto.

Por ello, por ejemplo, los estudiantes de la Normal Rural de Tiripetío rechazaron las clases que se relacionaban a tecnologías y las de inglés. Porque de acuerdo a su experiencia, ellos lo que necesitan es dominar alguna de las cuatro lenguas indígenas que se hablan en Michoacán.

Tampoco consideran que tenga sentido aprender, por ejemplo, computación cuando las escuelas en las que trabajaran son las más marginadas y no tienen la infraestructura necesaria para impartir contenidos relacionados a las tecnologías.

Marco Granados, egresado, recuerda:

“Lo que nosotros pedíamos era hacer las modificaciones pero de acuerdo a nuestro entorno como Estado, donde en vez de enseñarnos inglés, nos enseñen una lengua materna.”

Aquella resistencia terminó con una brutal represión y 168 estudiantes detenidas y detenidos.

Normalistas1

*

La guerra contra las normales y lxs docentes de la vieja escuela

Sería en verdad una actitud ingenua

esperar que las clases dominantes

desarrollasen una forma de educación

que permitiese a las clases dominadas

percibir las injusticias sociales

en forma crítica

Paulo Freire

 

Las Normales han sido las escuelas en las que lxs profesorxs de este país se han formado durante décadas. Como resultado de esfuerzos estudiantiles-colectivos, en varios de dichos centros de formación, lxs estudiantes se han preparado no sólo para enseñar, sino también para ayudar en las comunidades a las que van a trabajar. Basta escuchar a normalistas hablar de el papel de lxs docentes en las comunidades. Juan Mercader ahonda:

“Son los intelectuales, los revolucionarios, la gente formada en la izquierda, y eso es precisamente lo que traen los profesores, lo que traen los normalistas”.

Quizá es debido al papel activo y decisivo que docentes –de la vieja escuela- llevan a cabo en las comunidades, que la llamada Reforma Educativa ataca las Normales. Como resultado de las modificaciones que se pretenden implementar, cualquier persona con  título universitario –de cualquier carrera- podrá desempeñarse como docente.

Pretenden, pues, desaparecer la razón de ser de las escuelas Normales, ya que el gobierno considera que no es necesario saber de pedagogía para enseñar. Así las y los nuevos educadores –que no egresaron de Normales- no tendrán en su bagaje la formación política que si poseen quienes estudian en dichas instituciones.

La formación crítica que actualmente se imparten, mutuamente, lxs estudiantes, les permite con firmeza sentenciar que la educación tiene una carga ideológica y que la misma sirve para ciertos intereses.

Abylene Rodas es clara:

“La educación lleva una política y la educación emana de quién tiene el control del país”

Desde su óptica se está perdiendo la educación popular, laica y gratuita que se obtuvo gracias a la lucha de la Revolución mexicana.

El normalista Santiago Rodríguez afirma que no pueden “dejar pasar desapercibida esta Reforma” y agrega:

“Aquí nos está amparando el mismo pueblo que nos está abriendo las puertas, que nos está echando la mano, que en su juicio nos está diciendo que hay que echar a bajo la Reforma Educativa, porque ya han visto las repercusiones que para ellos tiene, han visto que en las escuelas les van a empezar a cobrar la luz, el agua, la infraestructura que en ellas se requiera”.

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Normalistas

Años de guerra, años sin respuesta

“En este momento podemos hablar de un engaño de los últimos tres años en que nos han traído en mesas de negociación y diálogo y nos han vendido ideas y nos han dicho que saldrán las plazas y en los hecho no se logra concretar nada”, afirma Juan Mercader.

El actual gobernador Silvano Aureoles desconoce los acuerdos firmados con el ex-gobernador. Según lxs normalistas también se incumplen los acuerdos orales del subsecretario de gobernación. Mientras tanto…

Otro miércoles, otro jueves, otro viernes… otro jueves, otra semana. Normalistas de Michoacán que se aglutinan en la ONOEM cumplen seis semanas en trinchera, alejandos de la atención mediática, afirman que no tienen miedo. Exigen diálogo y solución. ¿Es mucho pedir 1200 plazas para dedicarse a enseñar a la infancia de Michoacán?






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