Breaking

Educación para los pueblos originarios desde los pueblos originarios

Diálogo País / Top News / 10/08/2016

SOMOSMASS99

 

Astrid Paola Chavelas López*

Educa

Martes 9 de agosto de 2016

 

Desde 1995, y por iniciativa de la ONU, el nueve de agosto se conmemora el Día Internacional de las Poblaciones Indígenas. Cada año se dedica un tema y se agendan actividades a realizar. Para el 2016 la agenda está centrada al derecho a la educación.

En la actualidad, la estadística nos dice que son más de trescientos millones de pobladores originarios que habitan el mundo. Según el INEGI, en el 2005 el porcentaje de habitantes originarios correspondía al 9.4% de la población total en México1. La Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas dispone en el artículo 14 que “Los pueblos indígenas tienen derecho a establecer y controlar sus sistemas e instituciones docentes que impartan educación en sus propios idiomas, en consonancia con sus métodos culturales de enseñanza y aprendizaje”. La estadística nos dice que en Latinoamérica, el 85 % de los niños de pueblos originarios asisten a la escuela secundaria, pero la abrumadora estadística de deserción nos habla de que sólo el 40% egresa, por lo cual, la matrícula para los estudios de bachillerato se reduce dramáticamente.2

La realidad es que, sin bien en la actualidad se abordan y se acuñan términos como educación intercultural y educación indígena, está lejos todavía la posibilidad de poder subsanar la brecha que las políticas educativas han ido zanjando entre las comunidades y la educación a lo largo de la historia de nuestro país.

El pensador político peruano José Carlos Mariátegui (1973:20) en sus Siete ensayos de interpretación de la realidad peruana, nos dice que “antes de reivindicar el derecho del indio a la educación, a la cultura, al progreso, al amor o al cielo, debe comenzarse por reivindicar, categóricamente su derecho a la tierra”3 En la perspectiva actual, como hace más de quinientos años, los pueblos originarios siguen siendo sujetos históricos del despojo. Si hacemos una breve revisión hacia el panorama comunal, estos siguen en pie de lucha por sus derechos primigenios.

Históricamente, el lugar que ocupan las comunidades originarias ha estado ligado al desarrollo de México, los librepensadores posrevolucionarios encargados de forjar México, vieron el problema de toda una nación ávida de identidad nacional que la fortaleciera frente a los conglomerados europeos que en esas épocas destellaban ejemplos de organización proletaria, desde las teorías marxistas hasta los soviets rusos en la práctica.

Se pretendió entonces, acondicionar una cultura que pudiera homogenizar la policromía de identidades y sustituirlos por estereotipos generales que de manera arbitraria pudieran anular los referentes locales. Que a nivel de nación se tuviera una “identidad” hacia afuera, al exterior. Ampararon al desarrollo bajo el auspicio del campo y la educación, sin embargo, la lectura de textos de Lombardo Toledano nos da luces sobre la visión que se tenía de lo que debían ser las comunidades originarias, sin tomar en cuenta lo que realmente eran. José Solano-Alpízar menciona “la educación fue uno de los espacios sociales en los que tuvo mayor incidencia la dominación colonial. Para ello, los colonizadores no solo destruyeron todo vestigio de conocimiento autóctono, sino también toda institución educativa y cultural, imponiendo una educación alienante afincada en la memorización pasiva y la repetición vacía.”4 Esto repercutió hasta las políticas educativas que la Secretaría de Educación a cargo de Vasconcelos, se pretendió, como en la colonia, imponer un modelo educativo lejano a las necesidades de las comunidades y que cubriera las necesidades o expectativas gubernamentales. Todo en aras del desarrollo del país.

Es posible que la concepción de desarrollo está situada desde dos perspectivas históricamente distintas. Para el ser occidentalizado, el desarrollo está intrínsecamente relacionado con el nivel de vida consumista, inmerso en una economía de mercado que le pone precio hasta a lo improbable. La modernidad trae nuevos referentes para seguir sobreviviendo, la economía es el eje por donde tenemos que orientar el análisis, las reformas, el cambio de leyes, exonerar de impuestos a empresas transnacionales, todo es la criba para que la tierra, el territorio, la identidad se ponga en una subasta.

La economía, para las comunidades, que por su cercanía con el mundo natural, responde a una lógica distinta a la implementada por las empresas, sólo así se explica su coexistencia con todo aquello que lo rodea, la vida gira en torno a los ciclos de la naturaleza, identificadas y consciente de su entorno y los ciclos naturales de la vida, la palabra desarrollo tiene implicaciones más relacionadas a la cosmovisión milenaria de los pueblos. Desde esta perspectiva también podemos entender el sentido de la educación.

Para Narciso Bassols, la acción indigenista es útil si se constituye en una palanca del progreso económico y es capaz de introducir aptitudes de producción y métodos de trabajo nuevo entre los indios, hasta ese momento, y pareciera que hasta ahora, no se considera la sabiduría de los pueblos en su trabajo comunitario, sus conocimientos ancestrales de la siembra y los ciclos de la cosecha, de las plantas y la medicina tradicional. Esto hace referencia innegable a acondicionar una “Cultura” que pudiera homogenizar la policromía de identidades y sustituirlos por estereotipos generales que de manera arbitraria pudieran anular los referentes locales.

La vorágine capitalista en la que estamos inmersos nos dicta a ver los bienes naturales como recursos dados para la explotación, sin considerar la relación que el ser humano tiene con el medio que lo rodea, y aún el que no lo rodea, a pesar de la distancia que existe entre las distintas regiones del país, la globalización como proceso se hace tangible y cambia las dinámicas cotidianas, las transforma de acuerdo a los requerimientos del mercado, las pervierte para perder esa noción de identidad que los une a los elementos naturales significativos.

Hablando desde todos los puntos de vista, el social, el político, el cultural, inevitable e invariablemente, el natural es más devastador, dado que compartimos un solo pulmón y un solo mar que nos alimenta, si seguimos en esta lógica capitalista, no tarda el tiempo en que todos los bienes naturales sean solo recursos comerciables para provecho de algunos pocos y perjuicio de todos, no sólo de las comunidades originarias, que en primera instancia son las más afectadas porque es su espacio el que está siendo invadido, en esa medida, son ellas, ellos, los que como en otros tiempos, los que imponen la resistencia ante el conquistador imperialista que ya no viste cota de malla pero que insiste en esa visión anquilosada de intercambiar oro por espejos.

La “modernidad” nos plantea el desafío de buscar, luchar y sobrevivir a la posibilidad de instaurar la existencia de distintas racionalidades, que las sociedades, los pueblos originarios y todos los procesos que se den en la construcción de nuevos colectivos asumamos la tarea de coexistir en la diversidad.

En el marco del Día internacional de las poblaciones indígenas, vale la pena hacer la reflexión respecto a la neocolonización a la que intentan someter a los pueblos originarios, quizá los más castigados en pos del desarrollo, desde el aspecto alimentario y las dinámicas sociales a las que son sometidos los pueblos en el afán de asimilarlos a las propuestas neoliberales que imperan.

Esta fecha que conmemora, este nueve de agosto y los consecuentes, son una oportunidad para reflexionar sobre el progreso y el desarrollo, palabras que en contextos comunitarios se orientan hacia un mismo sentido, se educa para la vida en comunidad. Habrá que hacer consciencia que el derecho a la educación para los pueblos originarios sea desde la perspectiva de sus necesidades, de sus saberes comunitarios, para sustentar los procesos que nutren su visión comunitaria, su visión mundo.

* Astrid Paola Chavelas López es maestra de profeesión

1 Navarrete Linares, Federico, Los Pueblos Indígenas de México. (Pueblos Indígenas del México Contemporáneo) 141 p.México, CDI, 2008.

2 El derecho de los pueblos indígenas a la Educación,

4 Solano-Alpízar, José, Descolonizar la educación o el desafío de recorrer un camino diferente, Revista Electrónica Educare, vol. 19, núm. 1, enero-abril, 2015, p 2, Universidad Nacional, Heredia, Costa Rica






Luis López




Entrada Anterior

Más de un mes en la trinchera

Siguiente Entrada

ONU: "Indígenas tienen derecho a controlar su propio sistema de educación"





1 Comentario

el 09/05/2021

La educación intercultural es para toda la población, porque supone convivencia respetuosa entre personas y comunidades que reconocen sus diferencias en un diálogo sin prejuicios ni exclusiones. Entonces, no es necesario marcar o remarcar como título indispensable a pueblos o comunidades. Menos agregar “Para Pueblos indígenas”. Así: Universidad Nacional Intercultural para Pueblos Indígenas. Visto de esta forma es discriminante y racista o simplemente es anticonstitucional:
a- Artículo 16 de la C.N: -La Nación Argentina no admite prerrogativas de sangre, ni de nacimiento: No hay en ella fueros personales ni títulos de nobleza. Todos sus habitantes son iguales ante la ley, y admisibles en los empleos sin otra condición que la idoneidad. La igualdad es la base del impuesto y de las cargas públicas….
b-De la. Ley 23302 S/ apoyo a las comunidades aborígenes- “Su único reclamo era que se reconociera a los pueblos originarios como parte constitutiva del pueblo argentino, que se ampliaran y efectivizaran sus derechos, su identidad y la organización territorial”.
c- Asimismo la Ley 26206 de Educación Nacional establece en el artículo 3 que la educación es una prioridad nacional y se constituye en política de Estado para construir una sociedad justa, reafirmar la soberanía e identidad nacional, profundizar el ejercicio de la ciudadanía democrática, respetar los derechos humanos y libertades fundamentales y fortalecer el desarrollo económico – social de la Nación.
Nuestra Constitución Nacional no permite discriminación ni racismo, que, si actualmente está ocurriendo es porque hay un acto de ilegalidad, criminal, encubierta por el poder del Estado argentino con aval del juez; que, al reclamo de una falta de educación, responde que no está tipificado en el código penal. Es decir que hay gente que está haciendo dinero y ganando poder; contaminado con plomo, sustancias químicas peligrosas, negando hospitales, redoblando las divisiones, aparentando o difamando que los pueblos son analfabetos o primitivos. Y no tienen educación completa, como educación inicial, ni educación universitaria nacional. -libre independiente y laica.
Por el Art. 30 de la Ley 26.061 DE PROTECCION INTEGRAL DE LOS DERECHOS DE LAS niñas, niños, adolescentes ponga en conocimiento de la existencia. de pueblos o comunidades vulneradas en el derecho de tener una Universidad Nacional- libre, independiente y laica. Solicito, llevar a práctica el Art. 31 de la misma ley 26061, creando nuevas universidades cerca de los pueblos vulnerados o en concentración de dichas comunidades .La educación universitaria nacional es un derecho social e individual



Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


Más Historia

Más de un mes en la trinchera

SOMOSMASS99   Débora Poo Soto / Másde131 Michoacán / Martes 9 de agosto de 2016   Sobrevivir a la guerra...

10/08/2016