SOMOSMASS99
José Antonio Bueno Saucillo*
Miércoles 29 de mayo de 2019
La izquierda en Celaya, como en buena parte del estado, se ha venido desdibujando desde el proceso de fusión de la izquierda mexicana, que culminó en la fundación del Partido Socialista Unificado de México en 1981 que se fusionó después en 1987 con el Partido Mexicano de los Trabajadores, resultando finalmente el PRD como abanderado de la izquierda nacional. Éste fue el resultado del acuerdo nacional de la izquierda con basamentos tradicionales marxistas/nacionalistas y la izquierda electoral albergada en el lado izquierdo del PRI, lo que se dio en llamar “la nueva izquierda” con perspectivas electorales como proyecto coyuntural inmediato, encabezado por Cuauhtémoc Cárdenas; desde ese entonces se comienzan a perder en la distancia organizaciones verdaderamente importantes en la lucha del pueblo contra los proyectos políticos aplicados en su contra. Y así en la distancia se han ido evaporando proyectos sobresalientes de formación política, con soportes ideológicos firmes, magníficamente fundamentados.
Han ido alejándose de la memoria social organizaciones como el Partido Comunista Mexicano, el Partido Revolucionario de los Trabajadores, el Partido Mexicano de los Trabajadores y otras organizaciones afines a éstos, que privilegiaban la formación política como mérito incuestionable para ser militante.
Habrá que acotar que casi la totalidad de los fundamentos teóricos de estas organizaciones estaban inspiradas en el marxismo-leninismo- maoísmo, corrientes y posturas derivadas de la dialéctica intrínseca de las bases del materialismo histórico, incluso el PMT que incorporaba también a su ideario el Nacionalismo Cardenista.
“No hay práctica revolucionaria sin teoría revolucionaria”
Lo que ha traído consigo la etapa del neoliberalismo son la desigualdad exacerbada, la supremacía del mercado, la rapiña y depredación de los recursos del Estado. Como consecuencia, han sobreocupado al ciudadano de a pie fundamentalmente en la supervivencia, de modo que esto que en sí es, o debiera ser, una causa o motivo para reforzar la lucha, al mismo tiempo se convierte en un impedimento físico, de territorialidad ideológica y economía subsistencial por excelencia.
Al desaparecer las siglas, declaraciones de principios y fundamentaciones filosóficas de las entidades fusionantes, también se fueron parcialmente a las sombras los proyectos de información y formación política en los que estaban implicados muchos militantes de las izquierdas de ese tiempo.
Abordar un nuevo proyecto de educación política ha tardado, sin duda por las convulsiones creadas por estrategias de contracultura del neoliberalismo y el desbordamiento amañado de los medios electrónicos y virtuales que han sido liberados como bestias hambrientas y depredadoras al servicio del mercado mundial.
Según Byung Chul Han[1] este modelo económico nos ha hecho “multitasking”, debemos ocuparnos de muchas cosas a la vez para sobrevivir y además enfrentar el reto ideológico del sistema… ser capaz y superar a los demás sin importar cómo. Cubrir necesidades vitales y fabricadas e impuestas por el mismo sistema, la cultura del disfrute, del menor esfuerzo propio y aprovechamiento del ajeno.
Ante este panorama de dominio económico capitalista y los cambios operados en la política mexicana, muchos militantes de izquierda en Celaya hemos intentado fortalecer las nuevas células de lo que pudieran ser la consecución de los proyectos de una izquierda informada, de convicciones firmes, y con bases ideológicas suficientes que fortaleciera la lucha de la izquierda. Sin embargo, “la nueva izquierda” comenzó a descomponerse y a parir muchísimos agentes con una mentalidad ideológica débil, enferma de revisionismo, contaminada de derecha y una ambición desmedida (secreciones del PRD), que permearon en muchas ocasiones las incipientes organizaciones con proclividad socialista, haciendo de la izquierda el cúmulo de esfuerzos fallidos en Guanajuato y, por supuesto, Celaya.
Nunca hemos pisado terreno firme en cuanto a organización confiable, el concepto equivocado que tienen muchos de los militantes de izquierda es solamente afirmar y reiterar que son izquierda, arribar a un puesto de dirección, y desarrollarse en éste con la misma finalidad con que lo hacen los de derecha: obtener beneficios personales.
Ese ha sido el credo de la nueva izquierda, ya referida.
La izquierda desde siempre es y será un proyecto de construcción; no es, no debe ser, la persecución de objetivos materiales de acumulación que nos conduzcan al poder sobre los demás. Esto tan esencial, tan de primera vocal, ha sido ignorado por esos fantasmas “izquierdistas” que han terminado incrustados en el nuevo y arrasador Movimiento de Regeneración Nacional, que es por excelencia el fruto natural del hartazgo social ante el sistema neoliberal y la perseverancia de uno de los mejores políticos contemporáneos del país: Andrés Manuel López Obrador.
Ahora la instancia correspondiente de Morena, el Instituto Nacional de Formación Política, emprende, con lógica y justeza, una gran cruzada, pero…
¿Será factible comenzar de manera uniforme en todo el país? Las condiciones políticas de cada estado y ciudad son diferentes. Considerando los antecedentes que he mostrado anteriormente, en Guanajuato se vienen dando traspiés al respecto, dado que no existe una presencia real representativa de un comité estatal, la luchas internas motivadas por el cacicazgo ejercido por Ernesto Prieto Ortega, su hijo diputado y sus agentes regados en los municipios, habilitados con diferentes cargos públicos y de estructura interna.
Hasta la fecha, sostienen una lucha por el manejo discrecional de los recursos económicos asignados a Morena como prerrogativa de ley que, según un diario de Celaya, este 2019 ascienden a 27 millones de pesos, todo un pleito clásico de ambición. Bajo esta perspectiva, ¿cuál autoridad moral puede poseer ese comité?
De tenerla, debiera ser el conducto natural del proyecto definido por el Instituto Nacional de Formación Política, y las acciones para aplicar el mencionado proyecto podrían contar con una trayectoria fluida hacia los comités municipales que, dicho sea de paso, no existe uno en Celaya.
Claro que los compañeros comisionados para operar el inicio de estas labores habrán encontrado impedimentos y se habrán retirado con intenciones inconclusas, pues si no hay vía férrea, ¿cómo montar locomotora y vagones?
Hasta ahora no se han querido ver, señalar y condenar a los responsables verdaderos, los hay. Y no sólo se trata de responsables por los traspiés de este esfuerzo de formación, sino de la desastrosa situación del instituto político en el estado.
Ningún proyecto prosperará mientras no se viva la democracia interna del partido en el estado de Guanajuato y las instancias sean renovadas democráticamente. Es decir, hay que montar las vías.
Claro que urge la educación política, pero mientras no se adopte la democracia interna, como medio fundamental de sobrevivencia y perdurancia política, en lugar del cacicazgo manifiesto, ningún otro proyecto prosperará.
¿Acaso ningún militante, simpatizante, funcionario interno, o enviado por la instancia nacional ha captado nada?
Habrá que asomarnos a ver cómo camina este loable proyecto, con todo este escombro político acumulado acá en Morena Guanajuato. ¿Será que el asunto va muy bien?
Siendo tan positivo el proyecto nacional de formación política de Morena, resulta lamentable que en Guanajuato encuentre sólo el voluntarismo de algunos entusiastas militantes que se topetean sin dirección ni organización alguna, y hay asomo de eventos que de repente saltan para evidenciar esfuerzos independientes en diferentes partes del Estado.
Sin duda, resalta la ausencia de un Comité Estatal real.
Sería lamentable que se tuviera que realizar una investigación específica para sustentar el mal estado del partido Morena en Guanajuato; el Movimiento de Regeneración Nacional surge como alternativa electoral y en este estado, como en todo el territorio, lo fundamental fueron los resultados, (y los resultados fueron evidentes acá) para poder poner en marcha el Proyecto Alternativo de Nación. Además sería un gasto inútil, por el objetivo.
Sólo veo, pues, los resultados hasta el presente.
Si alguna cosa resulta falsa, estoy listo para tomar nota de los logros del comité estatal en Guanajuato y manifestar mi reconocimiento político.
Este asunto de formación política sólo es un impulso nacional legítimo, loable y lógico que jala por inercia a lo público, la inexistente capacidad de operación y convocatoria de la dirección estatal de Morena.
[1] Byung Chul Han, La sociedad del cansancio, Herder Editorial, 2010.
Imagen de portada: Ernesto Prieto Ortega. | Foto: Morena.
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