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Uno más uno… dos

Para Ver, Oír y Comer / Somos Audio / SOMOS PALABRAS / Top News / 29/05/2019

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Violeta Ramírez

 

Violeta es narradora Oral y Escénica con más de 10 años de experiencia profesional, en teatros, narración oral y cuentería. Tallerista y Capacitadora en el ámbito de la promoción a la literatura, y la formación de la narración oral. Actriz con Formación  Profesional. Bailarina de Ballet y Danza Contemporánea Tallerista Profesional en Fomento a la Lectura. Obtuvo el Premio a la Trayectoria en Narración Oral en el país Palabra Viento, en el año 2019, otorgado por el Festival Internacional de Narración Oral Palabras al Viento.

Divertida Narradora Escénica de talla internacional, que ha representado a México a lo largo del continente en diversos festivales y espectáculos en países como: Agentina, Cuba, Colombia, Chile, Perú. Y ha recorrido el país llevando talleres, capacitaciones y cuentos, maravillando a adultos y a niños por el territorio de la imaginación, apoyando el recate oral y la promoción a la literatura.





Uno más uno… dos

Cuando sonó por fin el timbre, ella demoró en abrir; cuando la puerta se abrió, él demoró en entrar, y cuando entró no pudo decir nada. Era aquella sensación de precipicio y vuelo lo que lo dejaba sin aire. Era encontrarse así, tan solos, tan expuestos en aquel destino inevitable: el paso sin regreso. ¿Qué decir? Qué malditas palabras decir para acomodar las emociones. Ella supo que él no diría nada y también calló. Enseguida, sin dejar tiempo para ninguna interferencia, lo vio desprenderse uno a uno, uno por uno, cada uno de los botones de la camisa, lentamente como si estuviera abriendo su alma. Después, temblando lo abrazó muy suave, y muy suave lo hizo girar contra la pared, con los brazos extendidos, entregándose a lo que ella quisiera hacer. Y ella, que quería mucho, con besos lentos, con letra húmeda y a paso de labios, inició un amoroso recorrido por la piel de él, hasta escribirle y contarle de una sola vez todo su amor sobre la espalda. Luego, aún en silencio, él giró para enfrentarla cara a cara, para verla a los ojos. Ella, le preguntó: ¿sabes qué escribí en tu espalda? Él le respondió: te amo. Entonces, sonriéndole, ella le dijo: yo también.


Foto de interiores: Pixabay.






Luis López




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