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NO TODO ESTÁ PERDIDO
Agustín Galo Samario
Los aspirantes a cargos de elección popular y la militancia del partido Morena en Guanajuato se encuentran casi listos para el inicio de campañas a partir del 5 de abril. Pero cuando más concentrados deberían estar para convencer a los electores de que representan a la verdadera izquierda, las inconsistencias de su propio proceso de selección de candidatos y aun de su dirigencia estatal se alzan como obstáculos quizá insalvables para conseguir el 3 por ciento de la votación y conservar su registro.
Es muy probable que a nivel nacional alcancen la cuota del millón de votos. Sin embargo, aquí la preocupación es el daño que les pueden causar candidatos con sobrada mala fama. El tipo de aspirantes que han pervertido las reglas elementales de la democracia partidista, que olvidaron las responsabilidades y obligaciones contraídas cuando militaron en el PRD y que ahora podrían replicar en Morena. Uno de ellos es Enrique Alba, que logró la postulación para diputado federal plurinominal a través de la famosa tómbola. Si bien el leonés no está obligado a hacer campaña, sus correligionarios temen que los ciudadanos recuerden su historial que incluye demandas penales e incluso visitas a la cárcel. Por eso se preparan para acudir a la Comisión Nacional de Honor y Justicia y revertir la decisión de postularlo. Creen estar en tiempo.
Enrique Alba entró al proceso valiéndose de la regla establecida por el propio Andrés Manuel López Obrador de dejar el 30 por ciento de las candidaturas a ciudadanos sin registro como militantes. Esa apertura la aprovechó el ex perredista leonés para apuntarse al sorteo de postulaciones. No lo hizo aquí, pues sabía que de inmediato sería rechazado, de modo que se fue directamente a la Ciudad de México donde era más fácil pasar por desapercibido.
La misma intención tenía el ex dirigente municipal de Morena en León, Gustavo Manuel Ramírez Gutiérrez, luego de ser expulsado de ese partido bajo acusaciones de acoso sexual por parte de una militante. La diferencia fue que Ramírez Gutiérrez no se fue a la capital del país y su intento de convertirse en candidato ciudadano se frustró.
Los militantes de Morena consideran que su problema son algunos ex perredistas que se han colado en su organización. “Son expertos en pragmatismo y quieren hacer aquí lo que antes en el PRD”. En su lista incluyen al propio dirigente estatal, Ernesto Prieto Ortega, que ha librado dos procesos de expulsión por irregularidades incluso grabadas en audio. El peligro, advierten, es que personajes como Enrique Alba y Ernesto Prieto desmotiven a la militancia o la convenzan de que Morena no se distingue de ningún otro partido.
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