Ciudad del caos
Agustín Galo Samario
La ciudad de Guanajuato capital, catalogada como Patrimonio de la Humanidad, en estos momentos ya no puede ser considerada como una de las más bellas de nuestro estado. A conciencia y sin descanso, las últimas administraciones municipales han cambiado su fisonomía y poco a poco han dejado en el recuerdo las razones por las que la Unesco le otorgó el nombramiento.
La falta de planeación, o mejor dicho, por una planeación que sólo considera las ganancias económicas como prioridad, ha derivado en problemas viales, calles sucias y llenas de escombros, y aun en parques y jardines en riesgo de perder el encanto que les caracterizó por años. La lluvia que hacía brillar la ciudad a cualquier hora, no deja de ser una amenaza desde hace tiempo.
Lo único que parece importar, al menos en el gobierno de Luis Gutiérrez Márquez, es hacer obra pública al costo que sea, aunque no sea necesaria ni beneficie al grueso de los más de 150 mil habitantes de esta pequeña urbe. La calidad de vida se desvanece entre un mar de automóviles que no caben ya por sus calles y callejones.
Ayer, en el regreso a clases, la ciudad se tornó en un caos. Los maestros de varias escuelas tuvieron que esperar a cientos de estudiantes para iniciar el ciclo escolar. Algunos llegaron media hora tarde, pero hubo quienes tardaron más de hora y media. Todo, por un accidente que obstruyó el paso de los autos en el bulevar Euquerio Guerrero, congestionó la glorieta Santa Fe e impidió la circulación de los vehículos que entraban por la caseta de la autopista a Silao. Un enorme congestionamiento que afectó a toda la ciudad. Hubo madres y padres que salieron de sus casas a las 7:00 y regresaron a las 10:00. Más de lo que tarda el trayecto a la ciudad de Guadalajara.
¿Quién puede explicarlo? ¿Quién da cuentas sobre el daño que irremediablemente se le hace a la ciudad? Mientras ese alguien aparece, lo lamentable se impone: Guanajuato capital ya no es esa ciudad relumbrante y mágica que invitaba a recorrerla a pie. Es un caos que oculta su alma.
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