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Pensiones de expresidentes: Una ofensa más

Diálogo País / Top News / 11/04/2018

SOMOSMASS99

 

Laura Cuevas*

Miércoles 11 de abril de 2018

 

Los mexicanos hemos desarrollado un umbral muy alto para tolerar un sinnúmero de situaciones deplorables a las que desafortunadamente ya nos hemos acostumbrado.

El asunto de la corrupción es el más conocido. La lacra de la corrupción es, y ha sido a través de nuestra historia reciente, una de las principales causas de la decadencia del país. La injusticia y la violación a los derechos humanos son también un lastre, así como la violencia sin precedentes en la que hemos vivido durante la última década: más de trescientos mil muertos como resultado de la guerra contra el narco; en México tendemos a ser así, todo a lo grande. Trescientos mil muertos es un número elevado, aunque en nuestro país se viva como algo trivial y cotidiano.

En esta desmesura de proporciones y cantidades hay un tema en el que también somos espléndidos: el salario de nuestros gobernantes, así como sus pensiones. Es común que muchos mexicanos se expresen de manera indignada en cuanto a este tema, “que si los diputados y senadores ganan mucho y no hacen nada”. Cada senador mexicano percibe 1 millón 884 mil 312 pesos al año y un diputado federal 1 millón 460 mil 550 pesos al año. “Que si los ministros de la suprema corte tienen un sueldo al que ni en sueños puede aspirar un mexicano de a pie”. Y así es, pues el ministro presidente de la Suprema Corte de Justicia percibe de forma anual 4 millones 658 mil 775 pesos. “Que las pensiones de los expresidentes son una de las  mayores injusticias del mundo”; sí, lo son.[1]

Pero hasta el día de hoy los mexicanos indignados no hemos podido canalizar la molestia en acciones concretas que se dirijan a corregir estos males que nos aquejan y de forma específica en el caso de las pensiones de los expresidentes.

En uno de sus libros más recientes 2018 la salida. Decadencia y renacimiento de México, López Obrador analiza de manera detallada las percepciones de los expresidentes de México desde la viuda de López Portillo hasta Felipe Calderón. Dice que el fin de realizar dicho análisis es eliminar las ofensivas pensiones de nuestros gobernantes. Es un análisis a fondo de cuántas prerrogativas y canonjías tienen los mencionados personajes, verdaderos reyezuelos, quienes desde hace varias décadas han venido modificando las leyes para hacerse cada vez de mayores privilegios.

Por ejemplo, según el acuerdo 7637 del 25 de noviembre de 1976, emitido por el presidente Luis Echeverría, cada uno de los expresidentes tiene un total de 78 elementos del ejército a su cargo, cuyo costo anual en 2017 fue de 36 millones 829 mil 532 pesos. Además, con el acuerdo emitido por Miguel de la Madrid, 2763-BIS del 31 de marzo de 1987, los expresidentes también tienen derecho a disponer de personal civil, el cual entre director general, directores de área, subdirectores, jefes de departamento, secretarias, técnicos especializados, choferes y auxiliares administrativos, suman un total de 25 personas, cuyo sostenimiento en 2017 por expresidente fue de 15 millones 510 mil 212.

En síntesis, entre seguros de vida, gastos médicos, pensión, personal militar y personal civil, el gobierno federal dedicó a los expresidentes o sus viudas las siguientes erogaciones en el año 2016: viuda de López Portillo (mejor conocida como Sasha Montenegro), 1 millón 688 mil 736 pesos; viuda de Miguel de la Madrid: 2 millones 026 mil 483; Luis Echeverría, $44 millones 185 mil 832; Carlos Salinas $42 millones 881 mil 810; Ernesto Zedillo $37 millones 847 mil 184; Vicente Fox $48 millones 942 mil 394; Felipe Calderón $54 millones 262 mil 111. Peor caso es el de este último, Felipe Calderón, quien al final de su mandato modificó el reglamento del Estado Mayor Presidencial para disponer, una vez que dejase el cargo, del mismo personal militar del que disponía como presidente. En total 425 elementos del Estado Mayor Presidencial para su seguridad y la de su familia.

En el libro Los Parásitos del Poder [2], los autores señalan que los expresidentes gozan de otros muchos beneficios: servicios de telefonía fija y móvil, un automóvil para cada uno de ellos, otro para su esposa, uno más para sus hijos y tres para sus escoltas; desde luego con pago de verificación y gastos de mantenimiento. Asimismo, se les cubren los gastos de sus residencias: predial, energía eléctrica, agua, jardinería, limpieza.

En resumen en México los expresidentes nos cuestan anualmente 231 millones 834 mil 550 pesos. Esto es particularmente injusto si recordamos que el salario mínimo del pueblo mexicano es de  $88.36, al día.

En su libro, Obrador exhibe de manera clara estas cifras ignominiosas así como su postura al respecto, pero cabe la pregunta: ¿López Obrador se atreverá a eliminar ese gasto? El tema es un gancho fácil para encender el enojo -aunque sea pasajero- de muchos ciudadanos y muy útil en tiempos de precampañas y campañas; hay personas mexicanas que sí creen firmemente que esto debe cambiar. Obrador ha hablado de este tema en muchas ocasiones en la plaza pública encendiendo los ánimos. Sus seguidores se animan y ven en ese discurso una esperanza de que algo mejore en este país.

¿Es posible que Obrador gane la presidencia? ¿Es posible que lleve a efecto su intención de eliminar las pensiones ofensivas de los expresidentes? Aún no lo sabemos, los que saben de esto dicen que tiene serias posibilidades de ganar la elección. La segunda pregunta sigue quedando en el aire. Obrador ha cambiado dice German Martínez, ha aprendido de las elecciones pasadas, esperemos que no en temas tan sensibles y tan necesarios para la mejora de México como es éste de las pensiones de los expresidentes.

Por último, recordemos que según nuestro marco legal vigente, la mayoría de los trabajadores mexicanos tienen que laborar hasta los sesenta y cinco años de edad para poder pensionarse, aspirando a adquirir una pensión muchas veces insuficiente. Es justo pues que nuestros gobernantes se preocupen, antes que nada, por el bienestar de sus gobernados. Basta ya de gobierno rico y pueblo pobre. Es necesario que los ciudadanos luchemos por erradicar semejante injusticia, que dejemos de ver como algo normal que los políticos lleguen al poder para enriquecerse a costa de los bienes del país.


[1] Las cantidades anuales que se mencionan corresponden algunas al 2016 y otras al 2017, pero se actualizan a la alza año tras año.

[2] Ernesto Villanueva e Hilda Nucci, Los parásitos del poder. Cuánto cuesta a los mexicanos mantener los privilegios de los ex presidentes. Ediciones Proceso, México, 2016.

* Esta es una colaboración del Colectivo Miguel Hidalgo de Celaya, Guanaujuato, al que pertenece la autora.






Luis López




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