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Persiguiendo sombras

Diálogo Estado / Raúl Muñiz Torres / 10/09/2014

Bla, bla, bla…

Raúl Muñiz Torres

El pasado domingo, en un diario local, una serie de entrevistas a los posibles candidatos a gobernar León, mostraba otra vez en las voces de esos hombres y mujeres, las mismas palabras, los mismos discursos, las mismas expresiones gastadas, la repetición de una historia mil veces contada, un loop desquiciante, un pan de lo mismo, una misma historia de una pésima película que se reedita un año sí y otro también.

Todos saben cómo hacerlo, todos son expertos, uno es mejor que el otro, el otro le dice corrupto al uno, todos saben negociar, todos quieren un mejor León, todos hablan de competitividad, todos son puros y castos, todos y todas impolutos, un dechado de virtudes nunca antes visto.

¿O es acaso culpa de los periodistas que no saben preguntar otras cosas? ¿O es que de plano ninguno de los purísimos es capaz de salirse del guion que las buenas maneras de la política dictan? ¿Realmente piensan que sus palabras no las hemos escuchado? ¿Realmente creen que es innovador, nunca antes escuchado lo que plantean?

En un ejercicio elemental, los diarios podrían evitarse la pena de mandar a sus reporteros a entrevistar a los políticos aspirantes a gobernarnos, si buscaran en la hemeroteca y copiaran y pegaran lo que otros, “tan capaces” como los actuales, dijeron hace tres, seis, diez, veinte años.

Tan previsibles, tan obvios, tan cerriles, tan cutres, los hombres y mujeres que pretenden gobernarnos no parecen generar desde su mente, una idea medianamente convincente para esperar mejores escenarios, paisajes más halagadores.

Escucharlos, leerlos, es darle toda la razón al poeta Charles Simic cuando  escribía que “es raro que los reporteros sigan preguntándole su opinión a nuestros representantes electos, como si los ricos que contribuyen millones a sus campañas les dieran permiso de tener ideas propias”.

En su texto que aparece ayer, (Mis) memorias del subdesarrollo, nuestro compañero colaborador para SomosMass99, Tarik Torres, escribe sobre la imagen que tiene de este país y como el gobierno en turno se gasta el dinero, dice Tarik: “y no se crea que si tengo dudas es porque soy un derrotista o un pesimista; nada de ello, por el contrario: me considero un optimista, eso sí, moderado. Lo que pasa es que a lo largo de mi vida, la realidad nacional me ha enseñado a ser cauto en mis pronósticos para el futuro y, por ende, he aprendido a desconfiar de aquello que tiene apariencia diamantina”.

Simic y Tarik Torres tienen razón, el enloquecedor “bla, bla, bla” de los futuros candidatos reconfirma nuestra desconfianza hacia ellos, enloquece su decir, desquicia su actuar, viejas máquinas sin aceitar pero que aún son útiles para encumbrarse, listos para alzar el brazo los ganadores, más que listos los perdedores para reposar sus fuerzas y embestir una vez más dentro de tres años, seis, diez.

Lista la prensa para replicar el loop, la misma historia de una pésima película. Qué pena.

 

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Luis López




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