SOMOSMASS99
Agustín Ramírez Agundis*
Miércoles 5 de julio de 2023
Las habíamos estado esperando, siempre con la esperanza de que pronto se harían presentes. Así fue. Como dice el refrán, no hay plazo que no se cumpla ni fecha que no se llegue. El pasado fin de semana, junto con el arribo del mes de julio, con regocijo las vimos llegar como ligeras lloviznas que pronto se convirtieron en fuertes y persistentes chubascos que, como suele suceder en las calles de nuestras ciudades, originaron encharcamientos y en ciertas zonas severas inundaciones.
Para los citadinos estas primeras lluvias veraniegas significaron un alivio al disminuir sensiblemente el agobiante calor que habíamos tenido que soportar a lo largo de los tres meses previos. Sin embargo, el principal beneficio lo están recibiendo los agricultores de la región y de manera particular los que se dedican a cultivar la tierra sin contar con sistemas de riego, es decir, los cultivos de temporal.
Más de 200 mil guanajuatenses se dedican a la agricultura. Para 2018 la superficie cultivada en el estado fue de 966 mil hectáreas, de las cuales 492 mil fueron de temporal. La producción en unidades con riego fue de 8 millones 61 mil toneladas y en unidades de temporal fue de un millón 128 mil toneladas. Es decir, la productividad con riego fue de 17 toneladas por hectárea mientras que en condiciones de temporal fue de apenas 2.3 toneladas por hectárea. Esto englobando los diferentes productos que se cultivan en el estado.
En el caso particular del maíz blanco, grano que históricamente ha sido un componente de importancia fundamental, tanto a nivel nacional como en el plano estatal, esto por ser uno de los elementos esenciales de nuestra alimentación, en el ciclo primavera-verano del año 2021, en Guanajuato se cultivaron 150 mil hectáreas en condiciones de riego, generando una producción de 1.5 millones de toneladas. Mientras tanto, en unidades de producción de temporal se sembraron 250 mil hectáreas, con una producción de 500 mil toneladas.
En el campo, principalmente para los campesinos más pobres, que se niegan a renunciar a su vocación agrícola a pesar de cultivar la tierra en las condiciones más desventajosas al estar condicionados a que las lluvias lleguen oportunamente y a que se mantengan durante todo el ciclo, estos tiempos de aguaceros son fuente de alegría y, sobre todo, de esperanza.
Para todos, el retraso en el inicio de esta época de lluvias nos debe concientizar acerca de la importancia del agua y en cuanto a lo mucho que debemos hacer para retenerla y hacer un uso racional de ella.
Para los tres niveles de gobierno, es momento de ocuparse en apoyar a los productores agrícolas de temporal con todos los insumos, la maquinaria y la asesoría técnica para elevar significativamente la productividad de sus cultivos respetando sus saberes y principalmente a la Madre Tierra de la que también formamos parte.
* Esta es una colaboración del Colectivo Miguel Hidalgo de Celaya, Guanajuato, al que pertenece el autor.
Foto de portada: Eugene Triguba (@augenetriguba) / Unsplash.
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