SOMOSMASS99
Jatzibe Castro*
Miércoles 5 de julio de 2023
El fin de la vida es la felicidad y entre los medios de que se vale la sabiduría para alcanzar la felicidad en esta vida, el mayor de todos, es el tesoro de la amistad.
– Epicuro.
No querer más
La lectura de una trilogía sobre dos amigas hizo aflorar en Freda las ganas de hacer algo más que querer a toda costa. Marginia había sido su normalidad largos periodos de su vida. Se habían encontrado cuando, trabajando juntas por primera vez, la broma y la credulidad las hizo conectar e ir llenando sus vidas de compartirse. Compartían la risa ante lo cotidiano que hacían festivo, el gusto por los zapatos que pasaban de lo normal y daban un toque distinto a su femineidad, aprender, conocerse, reflexionar y enfrentar, en un mundo de hombres, las diferentes formas de agresión.
Inseparables iban y venían, se escapaban y aparecían sorprendiendo a los que, a su alrededor, no sabían sus secretos. Se contaban sus amores abiertos y también los clandestinos, eran cómplices y confidentes de su sentir, pensar, desear, de sus problemas y triunfos. Compartían también el cotilleo, que, sin hacer daño, divertía. Buscaban como estar en los mismos lugares y hacer cosas en equipo, creaban aventuras y se recreaban como niñas en el mar y con la arena.
Sus años de compañía se fueron acumulando y, junto con sus experiencias, revelaciones y solidaridades, crearon sueños a futuro unidas. Se volvieron familia por elección. Sus vidas laborales se separaban y volvían a unirse por causalidad, en la búsqueda de nuevos espacios en donde continuar compartiéndose.
Parecía que había entre ellas un halo mágico que las conectaba y, sin embargo, algo invisible las iba separando. La amistad es un proceso, el desarrollo continuado de circunstancias que se viven en común y van gestando querencias y desencuentros. Freda lo aprendió alguna vez que se separó definitivamente de otra amiga y su hermana le brindó aquel concepto que llegó a consolarla después de analizarlo.
Con Marginia, Freda había recorrido aquel proceso, con altas y bajas, cercanías cambiantes y la voluntad de caminar hermanadas aun cuando sus vidas habían tomado diferentes rumbos.
Después de todo, ¿qué es la amistad, además de un proceso?, es un deseo natural y consensuado de avanzar en la búsqueda de la felicidad. Los valores que dan sentido a la amistad son, entre otros: afinidad, confianza, lealtad y reciprocidad, mismos que muchos años hubo entre ellas, hasta el momento en que se fueron diluyendo. No siempre debemos esperar finales felices, más que verdad, son realmente improbables.
De pronto Freda sentía que Marginia no era quien había conocido, no la identificaba. ¿Acaso se la había inventado? Fue un cambio paulatino, casi imperceptible, Freda lo percibía e intentaba mostrarse indiferente, sin lograrlo del todo, hasta que Marginia decidió dejar a Freda a un lado, en un momento de su vida en el que requería de comprensión y compañía, reconocimiento y empuje. Y lo peor fue que emprendió sola la aventura que ambas habían soñado. Freda lo sintió en principio como la manifestación de una deslealtad, porque no hubo la franqueza para hablar frente a frente, porque dejó de haber reciprocidad e incluso afinidad. Sencillamente la apartó de su hacer, aunque aparentemente, siguieran siendo “amigas”.
Acaso la amistad se crea en circunstancias que se comparten por similitud de ánimo, actuar e interés, porque a las partes las reconforta la mutua compañía, y si esas circunstancias van cambiando, las formas de mirarse también cambian, y lo mejor en esos casos es la sinceridad, es la agudeza de percepción y la capacidad de hablar de lo que pasa, y cuando no sucede, entonces lo construido se va desquebrajando.
La amistad es como un rompecabezas sin forma ni colores preconcebidos que se construye con voluntad y el día a día, es encontrar las piezas e ir embonándolas casi imperceptiblemente hasta que te percatas de la felicidad que te propicia la sociedad en que se convierten las individualidades.
Freda y Margina seguían unidas ya sin estarlo tanto, por costumbre y cariño se buscaban y algunas veces se encontraban, hablaban sobre sus mundos diferentes, sin compartirlo todo, más bien callando, creciendo los silencios que fueron dando paso a lo superfluo, Freda se fue agotando. Reconocía la lejanía y el deterioro de la confianza entre las dos, reconocía que la falta de correspondencia le había hecho daño, reconocía que incluso ya no eran tan afines y que las deslealtades habían dolido más de lo que había querido aceptar.
Marginia tendría su verdad, bien o mal procesada, Freda lo sabía, mas, no había tiempo ya para el reencuentro. Ahora ya no importa, aunque Freda tardó en admitir que el proceso concluía, que lo que las unió ya no existía, tomo la decisión de no dejar que esa amistad hiciera aún más daño, ya no le dolería dejarla de querer, porque se percató que no es sano, querer a toda costa.
* Jatzibe Castro es pintora y escritora.
Twitter: JatzibeCM
Instagram: Jatzibe_Castro
Foto de interiores: Santa / Pixabay.
Foto de portada: Gerry / Pixabay.

Comparte en Facebook
Twittéalo








