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Alfonso Díaz Rey*
Viernes 13 de septiembre de 2024
«Entre los individuos, como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz».
– Benito Juárez.
Desde el mismo día en que triunfó la Revolución Cubana, el imperialismo yanqui ha estado empecinado en destruirla y lo ha intentado por innumerables vías.
No obstante sus fracasos el imperio insiste y uno de los mecanismos más agresivos es el bloqueo económico, comercial y financiero contra la Mayor de las Antillas, bloqueo cuyo objetivo es incitar al desengaño y al desaliento en Cuba. En este sentido, el 6 de abril de 1960, a 15 meses del triunfo de la Revolución, el subsecretario de Estado, Lester D. Mallory, en un memorándum interno, recomendaba:
«[…] hay que emplear rápidamente todos los medios posibles para debilitar la vida económica de Cuba […] una línea de acción que, siendo lo más habilidosa y discreta posible, logre los mayores avances en la privación a Cuba de dinero y suministros, para reducirle sus recursos financieros y los salarios reales, provocar hambre, desesperación y el derrocamiento del Gobierno».
Mediante una Orden Ejecutiva Presidencial (decreto), la número 3447, el 3 de febrero de 1962, John F. Kennedy formalizaba el bloqueo contra Cuba, formalización precedida por medidas y acciones que con la misma finalidad se aplicaron desde el triunfo de la Revolución.
El «pecado» del pueblo cubano fue romper la cadena de dominio imperial y con ello lograr la recuperación de su soberanía, dignidad y la demostración de que existen alternativas al capitalismo, las que tienen como ejes al ser humano y su entorno, en las que ser es más importante que tener. Eso es un mal ejemplo para los pueblos dominados por el capital. Y el imperio no lo permite.
Cuba revolucionaria transita por su año 66 y todo este tiempo ha vivido bajo acoso y amenazas de Estados Unidos. El bloqueo se ha agudizado y causa cada vez más daños al pueblo y obstaculiza seriamente su desarrollo.
Algunos datos comparativos[1] que muestran los daños del bloqueo, a lo que habría que añadir el hecho de que impide y obstaculiza la adquisición de medicamentos e insumos para producirlos, piezas de repuesto, combustibles, alimentos y todo tipo de bienes y servicios, así como la venta de productos y servicios cubanos en el exterior:
21 horas de bloqueo. Equivalen al costo de adquisición de la insulina necesaria para cubrir la demanda del país durante un año (12 millones de dólares aproximadamente).
3 días de bloqueo. Equivalen al costo del mantenimiento anual del transporte público en el país (40 millones de dólares aproximadamente).
25 días de bloqueo. Equivalen al financiamiento requerido para cubrir las necesidades del Cuadro Básico de Medicamentos del país durante un año (339 millones de dólares aproximadamente).
En su intento por doblegar a Cuba y su Revolución, Estados Unidos, el país más guerrerista ─desde su declaración de independencia (1776) hasta la fecha, solamente ha vivido 17 años sin estar inmiscuido en alguna guerra─ y terrorista que ha existido, se arroga el derecho de decidir quién es o no terrorista; y, paradójica y contradictoriamente, incluye a Cuba en su listado de «países patrocinadores del terrorismo» y la excluye de la lista de «países que no cooperan plenamente» con sus esfuerzos antiterroristas. La permanencia en el primer listado es utilizada por los yanquis para ampliar los alcances del brutal y genocida bloqueo que impone a la isla.
En tiempos en que la obsesión imperialista por el dominio del mundo amenaza seriamente la vida en el planeta, la lucha por la paz es un tema imperativo y de la mayor importancia. En este contexto la lucha contra el bloqueo a Cuba ─que incluye su exclusión de la espuria lista de patrocinadores del terrorismo─ es de vital importancia para alcanzar un clima de respeto entre naciones y entre individuos, lo cual es esencial para lograr la paz.
Ese respeto entre naciones debe ser, en primer lugar, a la soberanía e independencia, que no son dádivas de los poderosos sino categorías que conquistan los pueblos, sin las cuales son imposibles la paz, la dignidad y la felicidad.
En el ya iniciado 79 Periodo de Sesiones de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas, en el que se presentará y votará la resolución. «Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba», veremos nuevamente que la inmensa mayoría de los pueblos están por la paz. Toca a esos pueblos, en ejercicio de su soberanía, exigir a sus gobiernos actuar en consecuencia.
Nota:
[1] Informe de Cuba. “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba”. Julio 2024. https://cubaminrex.cu/sites/default/files/2024-09/InformeB2024.pdf
* Miembro del Movimiento Mexicano de Solidaridad con Cuba y del Frente Regional Ciudadano en Defensa de la Soberanía, en Salamanca, Guanajuato.
Imagen de portada: Triunfo de la Revolución Cubana. | Foto: Creative Commons Atribución-Compartir Igual 4.0 Internacional.
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