Raúl Muñiz Torres/ SomosMass99
León, Gto. / 16 de octubre de 2041
El pintor y caricaturista mexicano, José Guadalupe Posada, estuvo en León hace 143 años y fue maestro en la Escuela Preparatoria de esta ciudad. Su tocayo, el pintor José Chávez Morado, es reconocido por Raquel Tibol como uno de los cinco grandes de la pintura mexicana junto a Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros, José Clemente Orozco y Rufino Tamayo. Y ¿por qué los mencionamos?
Porque ambos se reencuentran en un contexto de muerte y honor a su obra en “Mirando al cielo desde la hierba”, una exposición que presenta la Galería Eloísa Jiménez del Instituto Cultural de León.
Pero no están solos, los acompañan algunos vivos y otros muertos más: ahí están también obras de la joven artista del objeto, Flor Bosco; fotografías del injustamente poco reconocido Rutilo Patiño, hijo pródigo de Jaral del Progreso o la obra mortuoria “Entierrito”, de Joaquín García Márquez o Rafael Centeno con “Vánitas Goldmine”.
Todos abordan la muerte y su peculiar manera de entenderla, apreciarla o percibirla; la manera en que la hacemos cotidiana, colorida y divertida; hasta saborearla en imágenes que inquietan, intrigan y retan a la comprensión humana por la complejidad con la que ciertos artistas visuales y plásticos la plasman.
En la exposición, “Mirando al cielo desde la hierba”, se hace un homenaje a los artistas que abrazaron y abrazan la muerte en su obra y también recuerda el “Día de muertos”. Esta muestra toma dicho día como pretexto para también rendirle homenaje.
El Instituto Cultural de León señala que “sin caer en el folclor mexicano, calaveras y esqueletos son la constante. En estas “manifestaciones poéticas en torno a la muerte” colaboran una veintena de artistas ‘vivos y muertos’.
Encontramos material de José Guadalupe Posada, pinturas de José Chávez Morado, fotografía de Carlos María Flores. Piezas bañadas en ‘oro’, cartonería con maquinaria, videos testimoniales y esculturas a distinto tamaño que le dan línea a esta exposición.
Y al final de cuentas la muerte es una, no importa si la visualizaron los consagrados artistas del siglo pasado o los nombres de los artistas de hoy, no importa quién quiera rendirle homenaje; a ella, a la inevitable, igual le da el paso del tiempo, los nombres, los apellidos, la raza, el lugar, el arte en cualquiera de sus manifestaciones.
No importa si un día las galerías pueden reunir las visiones, sueños y pesadillas en torno a la muerte.
Esta exposición forma parte del tercer ciclo de exposiciones del Instituto Cultural de León en las salas del Teatro María Grever, la Galería Jesús Gallardo y Eloísa Jiménez con obras multidisciplinarias. Instalaciones, videos, dibujos a diferentes formatos y sonidos conforman la oferta que estará abierta al público hasta el 7 de diciembre.






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