SOMOSMASS99
Agustín Galo Samario / SomosMass99
León, Gto. / Martes 8 de marzo de 2016
Con un homenaje a todas las mujeres desaparecidas y a las víctimas de feminicidio, la noche de este martes un grupo de feministas, escritoras, artistas y ciudadanas en general se pronunciaron contra el machismo, la discriminación y las diferentes formas de violencia contra la población femenina.
En el marco del Día Internacional de la Mujer, llevaron a cabo en la plaza principal de esta ciudad el evento Sororidad, nada que festejar, mucho que demandar, en el que el micrófono se puso a disposición de quien quisiera leer poesía, narrativa o expresar cualquier idea, “a toda voz”, contra la falta de equidad o la, a veces, escasa conciencia de los hombres sobre lo que les ocurre cotidianamente a las mujeres.
Antares Vázquez Alatorre, académica y política, habló de las confusiones de los y las que atacan a quienes buscan la igualdad de género, pues “piensan que igualdad significa que las mujeres deben cargar los garrafones del agua, que paguen las cuentas de las citas románticas y que mantengan a los hombres, entre otras cosas”. Y cuando se habla de feminicidios, criticó a los que “soslayan el tema con el falso argumento de también hay mujeres asesinas o refutan la violencia de género aduciendo que también hay mujeres violentas».
Pero el problema es mucho más complejo, toda vez que la cultura dominante indica que la mujer debe subordinarse al hombre, que el varón tiene derecho a decirle a las mujeres piropos, mirarlas de manera lujuriosa o a manosearlas en la calle; que ellas son responsables de provocar a quienes las violan por su forma de vestir, de actuar o de andar solas; que muchas son asesinadas por su pareja porque lo hicieron enojar. Porque las madres solteras son estigmatizadas frecuentemente calificándolas de fáciles, mientras que a los varones que las dejaron solas con la responsabilidad de un hijo no se les cuestiona. Y porque la cultura patriarcal obliga a que las mujeres exitosas luchen lo doble para llegar a posiciones de alta dirección y a que cuando lo logran se diga que fue porque se acostaron con alguien.
“El patriarcado denuesta a las mujeres sosteniendo que somos chismosas, conflictivas, incomprensibles, débiles, frágiles y un largo etcétera. No podemos estar solas porque estaríamos incompletas. Si reclamamos, somos histéricas. Si levantamos la voz, somos violentas. En esta cultura cuando se quiere insultar a un varón se le compara con una mujer. Por ejemplo, ‘lloras como nena’, o ‘corres y peleas como niña’. A las mujeres, se nos juzga por nuestra belleza o fealdad, por nuestro peso, por nuestra vestimenta.
“La igualdad que exigimos implica que si una mujer es asesina, corrupta o violenta, se le juzgue por eso, no por ser mujer. Queremos tener las mismas oportunidades para desarrollarnos, para trabajar, para estudiar (…) El feminismo no es la guerra de los sexos, es el entendimiento de que este es un mundo de mujeres y hombres y que todos merecemos respeto”.
Interpretación de nada
Frente a fotografías -colocadas en el suelo- de mujeres detenidas como Nestora Salgado; censuradas, como Carmen Aristegui; asesinadas, como Regina Martínez, y muchas más desaparecidas o ultimadas por ejercer su derecho a la libertad de expresión, defender los derechos humanos, el medio ambiente, o por buscar justicia, Sandra Camarena García se presentó con un instrumento musical llamado Tesseract con el que tocó una melodía sin nombre, en honor de las mujeres ausentes y a las víctimas de feminicidio. Una improvisación para sanar los corazones, nacida ahí mismo, en la plaza principal, que de ahora en adelante ahí se quedará y evolucionará por sí misma.
“Es para honrar la energía femenina, porque la energía femenina es amorosa, vive en hombres y mujeres. Porque no sólo las mujeres hemos sufrido la lejanía de nuestra propia energía femenina, sino también los hombres al no poder expresarse, al no poder llorar, al no poder ser sensibles. A través de este instrumento, que está conectado con el corazón, la intención es conectar a todos con su propio corazón, con su energía femenina, para que encuentren la semillita de amor que vive en todos. La verdad es que en el mundo en que vivimos gritamos por tener un poco de paz y armonía en nuestros corazones”.
También se honró la memoria de la española Alaide Foppa, feminista, crítica de arte, escritora, exiliada en México y desaparecida en diciembre de 1980 en Guatemala. Su cuerpo jamás fue encontrado, “así como muchas mujeres mexicanas que están hoy en bolsas de plástico en los desiertos”, dijo una de las participantes, quien pidió levantar la voz por todas esas mujeres que ya no tienen voz.
Una joven lo hizo así, dirigiéndose a los hombres: “Proteste, compañero, cuando su compañera se tiene que hacer un aborto clandestino y no en un hospital con el cuidado, la protección y contención que tal hecho merece. Proteste, compañero, cuando sus amigos traten a las mujeres como putas, locas, histéricas, fáciles. Proteste, compañero, cuando sus amigos piensan que el lugar de la mujer es el que la tradición y la injusticia le ha otorgado. Proteste, compañero, cuando su hermana no recibe todos los beneficios familiares que usted sí, en órdenes prácticos y de la vida cotidiana. Proteste, compañero, frente a la creencia de que la historia sólo la hicieron los hombres aunque así la escribieron. Proteste, compañero, cuando a su hija le pasen todas esas cosas. Proteste, compañero, cuando recibe halagos por el simple hecho de ser hombre. Proteste, compañero, cuando su madre es quien se sigue encargando de la organización del hogar, las tareas domésticas, como cuestiones fijamente consignadas. Proteste, compañero, cuando percibe que goza de los beneficios de ser varón mientras una compañera está luchando por alcanzar la misma condición y usted lo ve, ¡claro que lo ve! Proteste, compañero, cuando observe que están tratando de objeto a una compañera”.
De donde no hay regreso
Otra joven leyó el poema Yo, la muerte, y Lucero Barroso uno más llamado Perla de Color. También intervino Yolanda Padilla, del taller literario Escritura Vivencial para Mujeres, con el texto Espectadora de mi funeral, contado por una víctima de feminicidio. Aquí un fragmento:
“Escucho mi nombre en varias voces. Veo a mi madre cargando unas flores, entre ellas destacan dos tulipanes blancos y lilas rosas. ¡Qué hermoso, mis flores favoritas! Ahí está mi sobrina mayor, dicen que es mi consentida sólo porque le cumplo algunos de sus gustos. Está vestida de blanco, los ojos con una melancolía de pérdida. Mi madre y mi sobrina son en las que más centro mi atención entre el tumulto de gente. Se escucha el viento soplar, acompañado de música con guitarras y violines. Es música de despedida. Camino junto a mi madre y mi sobrina, quien la lleva del brazo. Delante de ellas va un féretro que se ve resplandeciente, color blanco con molduras plateadas. ¡Qué hermoso! Sencillo, pero elegante. La canción, sólo alcanzo a entender, no me digas adiós sino hasta luego, nos veremos en otra vereda, se cruzarán nuestras y uniremos nuestras vidas, como el tejido de un palmar. Mi madre suelta el llanto, sus lágrimas alimentan mis flores favoritas. Sólo soy un espectador de este funeral, donde el protagonista es ese sencillo y elegante féretro. Y en él se encuentra mi cuerpo, inerte, no respiro. Mis ojos cerrados, mi piel pálida, mis labios secos. Aún así tengo el reflejo de quietud, de una paz, de un sueño profundo del que nunca voy a regresar”.
En el evento también participaron algunos hombres, además de Nelsy Rodríguez, una antropóloga llamada Margarita y la joven Lucy. Todas, con el fin de reivindicar los derechos de las mujeres.



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