Raúl Muñiz Torres / SomosMass99
Buenavista, Purísima del Rincón / 24 de agosto de 2014
La página web de Química Central de México, parece retar con la amabilidad de sus mensajes, a los habitantes de la comunidad de Buenavista en Purísima del Rincón, pareciera decirles que no hay nada que temer, que exageran con sus señalamientos y acusaciones de contaminar la zona y enfermar a sus habitantes.
De su compromiso ecológico, dicen, “es mantener el equilibrio, así como la salud y la integridad de todo el personal”; de su compromiso con el medio ambiente, señalan que “de manera voluntaria, participa activamente con las autoridades mexicanas para la conservación y cuidado del medio, apoyados con tecnología de punta”.
Y para rematar, su slogan asegura que tienen “40 años haciendo Buena Química”.
Nada más lejano a los hechos, el membrete de la empresa no concuerda con la realidad, los habitantes de la comunidad de Buenavista aseguran que llevan ya muchos años de soportar una mala química, los casos de cáncer no sólo en dicha comunidad sino en las que le rodean, les dan sustento para acusar y señalar, una vez más, a una empresa que por años ha estado en un torbellino de acusaciones por contaminar el aire y el agua.
Una hija de la señora María Montelongo, habitante del lugar, enfermó de cáncer en 2011, un tumor de ovarios llevó a la jovencita hoy de 14 años, a un tratamiento que le ha permitido en la actualidad, tener un 90 por ciento de mejoría, pero que en el proceso le costó también a la menor; 30 quimioterapias, meses de estudio y una profunda depresión que aún hoy, la tiene que llevar a ser tratada por psicólogos y psiquiatras.
Y si bien nadie le ha dicho a la señora Montelongo que la causa del cáncer se deba precisamente a la contaminación que genera la Química Central, los médicos que han atendido a su hija, le recomiendan que con urgencia, es necesario que deje Buenavista.
Un tratamiento como el que requiere su niña, no puede empatar con el estado del medio ambiente que presenta la comunidad donde habitan.
“Pero a dónde nos vamos, no tenemos más a dónde ir”, se lamenta la señora María quien atiende una pequeña tienda, misma que le da algunos recursos económicos para solventar las deudas que asegura, le ha dejado el largo tratamiento contra el cáncer y la depresión de la joven adolescente.
El mortífero cromo hexavalente
Química Central de México es una generadora de cromo hexavalente, un residuo que puede afectar el sistema respiratorio y que puede provocar también, cáncer de pulmón.
Es un metal cancerígeno y según estudios, los efectos potenciales del cromo sobre la salud dependen de una diversidad de factores, tales como la forma química en que se presente, la cantidad, el tiempo de exposición y la forma de incorporación del cromo al organismo (ingestión, inhalación o absorción a través de la piel). Las reacciones y sus efectos potenciales, señalan dichos estudios, dependen en gran medida de factores tales como la edad, el sexo, el peso corporal y el estado de salud del individuo.
En el registro de los hechos que algunos medios de comunicación han hecho durante años, se ha dejado constancia que Química Central de México ha sido denunciada por operar en la noche para evitar que los vecinos vean la contaminación que está produciendo y por no limpiar la contaminación de suelos y agua que ya existe.
Y en efecto, la delegada de la comunidad, Juana Estrada, cuenta que el olor que despide las instalaciones de la empresa es muy notable por las madrugadas, y por las mañanas, asegura, es incluso necesario taparse la nariz para amortiguar un poco el desagradable tufo que genera.
Juana Estrada tiene 20 años de vivir en Buenavista pero dice que no puede abandonar la comunidad porque al igual que María Montelongo, no tiene a dónde más ir.
El enemigo en casa
La empresa en cuestión se encuentra a unos pasos de la comunidad de Buenavista: apenas cruzando la carretera León-San Francisco, las instalaciones están para recordarles a todos los habitantes de la zona, que ahí siguen y seguirán mientras ningún gobierno o dependencia del mismo, den un manotazo de autoridad, las décadas han pasado sin que parezca que la empresa se tambalee un poco.
Y aunado a su pertinaz presencia de años y años, los afectados ven en sus propios vecinos, a unos aliados formidables de QCM: habitantes de la zona trabajan en la empresa como un recurso laboral indiscutible y ven en los quejosos, sus propios vecinos, un serio problema de un posible desempleo.
María Montelongo y la señora Cristina, otra habitante del lugar, dicen que han sido señaladas por sus propios vecinos de sólo buscar dinero al denunciar ese centro de trabajo.
Nada más lejano a la realidad. La señora Cristina perdió a su hijo de seis años, apenas el año pasado: un tumor canceroso en su cabeza, acabó con la vida de ese infante.
Cristina recuerda con tristeza, el día en que de la escuela de su hijo, ubicada en San Francisco del Rincón, le avisaron que Julián vomitaba y tenía un fuerte dolor de cabeza.
Operaciones y quimioterapia después del fatal diagnóstico, fue lo que el niño tuvo que soportar antes de perder la batalla.
E igual que la hija de María, los médicos le habían recomendado a Cristina y a su esposo, que deberían dejar la zona, e igual, como María y Juana, tampoco sabría o tendría a dónde ir.
En favor de la niñez de Buenavista
El jueves 21 de agosto, al menos 12 afectados, demandaron a Química Central de México ante la Procuraduría General de Justicia del Estado y buscarán su cierre definitivo.
María lamenta que algunos de los habitantes la vean sólo como una buscadora de dinero. Es difícil entender porque alguien la vea así, más aún si saben que su hija ha estado al borde la muerte.
Pero María no se desanima y dice que ella protesta y se manifiesta porque lo hace también por los niños de Buenavista.
“Ha sido muy difícil la enfermedad de mi hija, no le deseo a nadie que pase por lo que yo he pasado”.
“40 años haciendo buena química”, dice la empresa y cuando en junio pasado la Procuraduría Federal del Ambiente clausuró las instalaciones, Luis Rodrigo González Fuentes, presidente del Consejo Directivo, señaló: “lo importante es no parar la fuente de trabajo y están parando la fuente de trabajo, es importante, nosotros abastecemos a más del 60% del mercado con los productos que tenemos, todo el mercado de León, y con eso están dejando en manos de los productos extranjeros nuevamente”.
Las declaraciones de González Fuentes tienen mucho de razón, pero seguramente para los habitantes de Buenavista y las comunidades circunvecinas, lo mejor sería que la empresa desapareciera definitivamente, que el paisaje que tienen enfrente de su comunidad fuera más verde, más natural, más amable, lejos de una empresa generadora de empleos, sí, pero también de un veneno que están convencidos, ha matado a varios de sus seres queridos.


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