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Rebeldía y dignidad

Diálogo País / Top News / 26/07/2018

SOMOSMASS99

 

Alfonso Díaz Rey*

Jueves 26 de julio de 2018

 

«Lo más terrible se aprende enseguida y lo hermoso nos cuesta la vida».

Canción del elegido

– Silvio Rodríguez

 

Treinta años después de una cruenta lucha de los cubanos por lograr su independencia de España, en 1898 Estados Unidos, que siempre ha mantenido un voraz apetito territorial respecto de Cuba, irrumpió en la guerra cuando las fuerzas españolas estaban prácticamente derrotadas y mediante el Tratado de París usurpó la independencia de Cuba e intervino en todos los aspectos de la vida en la isla durante más de medio siglo.

En marzo de 1952, cuando todo apuntaba que en la elección presidencial, prevista para el 1 de junio, triunfaría el candidato opuesto al estado de cosas en ese tiempo vigente, surge el golpe militar perpetrado por Fulgencio Batista y su camarilla proyanqui que agudiza los problemas económicos, políticos y sociales de la población, así como la dependencia casi total de Cuba respecto de Estados Unidos.

Corría 1953, año de la conmemoración del centenario del natalicio de José Martí, y el día 26 de julio un grupo de jóvenes encabezados por Fidel Castro, que se habían organizado en la clandestinidad, atacan en acciones concertadas los cuarteles Moncada (Santiago de Cuba) y Carlos Manuel de Céspedes (Bayamo); el primero, la segunda fortaleza militar del país; y el segundo, por razones estratégicas, para impedir o retrasar el contraataque de la dictadura, en caso de tener éxito las acciones de ese día.

El objetivo del movimiento que intentó la toma de esos cuarteles no se restringía a la acción militar para derrocar al dictador; respondía a un programa revolucionario que buscaba un cambio estructural para sacar al país de la situación en que se encontraba. Como es sabido, el factor sorpresa falló y una terrible y sangrienta represión se desató contra quienes aspiraban, a partir del triunfo en esas acciones, hacer acopio de armamento y llamar a su pueblo al derrocamiento de la dictadura.

La historia posterior es bien conocida: el Juicio del Moncada, el encarcelamiento de los sobrevivientes, su excarcelación posterior debido a la presión del pueblo, el exilio en México, la preparación para el retorno a la lucha, el Granma, el desembarco en Las Coloradas, el bautismo de fuego en Alegría de Pío, el reencuentro en Cinco Palmas, la campaña del Ejército Rebelde en la Sierra Maestra y el triunfo del 1 de enero de 1959.

En toda esa parte del proceso que inició el 26 de julio de 1953 y culminó el 1 de enero de 1959, se mantuvo siempre la convicción de la victoria, muestra de ello es el reencuentro posterior al primer combate en Alegría de Pío [1], cuando después de la dispersión debida al acoso del enemigo, el 18 de diciembre de 1952 se reúnen en Cinco Palmas los grupos de Fidel y Raúl. Fidel pregunta:

— “¿Cuántos fusiles traes?

— Cinco. — Contestó Raúl.

— ¡Y dos que tengo yo, siete! ¡Ahora sí ganamos la guerra!”.

El mismo espíritu de confianza en la victoria prevalece en el pueblo cubano después del triunfo de la Revolución. La historia ha sido testigo de ello.

Las acciones que emprendieron los jóvenes de la Generación del Centenario [2], el 26 de julio de 1953, fueron un acto de rebeldía ante la injusticia, la pobreza y la opresión que se vivía en Cuba. Para expresar de tal forma esa rebeldía los atacantes, además de valor, contaban con un elevado sentido de la dignidad; solamente de esa manera puede arriesgarse todo ante un ideal tan noble como la liberación de su patria.

El proceso que vive Cuba después del triunfo de la Revolución ha contribuido al crecimiento y reforzamiento del sentido de la dignidad de su pueblo, sólo así puede explicarse la resistencia y el triunfo ante los embates del imperio. Por esa razón no es casual que en la Constitución se declare:

Nuestra voluntad de que la ley de leyes de la República esté presidida por el profundo anhelo, al fin logrado, de José Martí:

«Yo quiero que la ley primera de nuestra República sea el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre»

Y cuando la dignidad y el decoro están presentes en los valores de un pueblo, no hay forma de subyugarlo.

En la fecha en que en Cuba conmemoran el Día de la Rebeldía Nacional, vayan estas líneas como un modesto homenaje a Fidel y a los jóvenes de la Generación del Centenario, por mostrarnos el significado de rebeldía y dignidad.


Notas:

[1] Tres días después del desembarco, el 5 de diciembre de 1956, producto de la traición de un guía, los expedicionarios del Granma fueron localizados y atacados por las fuerzas de la dictadura. Quienes sobrevivieron a la cacería y no fueron hechos prisioneros se dispersaron en varios grupos que días después, el 18 del mismo mes, dos de ellos se reencontraron en Cinco Palmas; uno, formado por Fidel, Faustino Pérez y Universo Sánchez; el otro lo constituían Raúl, René Rodríguez, Ciro Redondo, Efigenio Ameijeiras y Armando Rodríguez.

[2] Generación del Centenario. Grupo de jóvenes cubanos que en el año del centenario del natalicio del Apóstol José Martí, liderados por Fidel Castro, asaltaron los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, acciones que marcaron el inicio de la Revolución Cubana.

* Alfonso Díaz Rey es miembro de la Constituyente Ciudadana Popular y del Frente Ciudadano Regional en Defensa de la Soberanía en Salamanca, Guanajuato.

Imagen de portada: Moncadistas y brigadistas del Granma. | Foto: Ventana de Cuba.






Luis López




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