SOMOSMASS9
Alfonso Díaz Rey*
Viernes 17 de febrero de 2017
El energúmeno del norte ha caído como anillo al dedo a la oligarquía mexicana y a sus fieles servidores en el gobierno.
Desde su elección como presidente de Estados Unidos, Donald Trump se convirtió en el origen de los males que aquejan a nuestro país, cosa que el grupo en el poder ha utilizado como distractor para desviar la atención de las causas reales que mantienen a México en una profunda crisis, aunque esta palabra no exista en los diccionarios de los círculos oficiales.
Y son los integrantes de ese grupo en el poder, al defender e impulsar el mismo sistema que defiende Trump, los responsables directos del desastre en que se ha convertido este país, desastre que abarca todos los aspectos de la vida, incluida la naturaleza. Y aunque de dientes para afuera viertan todo tipo de reclamos e incluso improperios (contra el supuesto nuevo enemigo), no obstante que algunos de sus miembros (probablemente no pasen de cinco) forman parte de la oligarquía financiera internacional, la realidad es que como clase son subordinados a esa oligarquía, de la que Trump es uno de sus miembros, por cierto no de los económicamente más poderosos,
En su embestida contra México el actual presidente de Estados Unidos evidencia un desconocimiento total de la historia. Su argumento principal es que en las relaciones México–Estados Unidos nuestro país ha obtenido siempre el mayor provecho, en detrimento de la economía y de los trabajadores norteamericanos.
Si hacemos un brevísimo recuento histórico:
A mediados del siglo antepasado, el afán expansionista norteamericano despojó a México de más de la mitad del territorio que en aquel tiempo tenía nuestro país.
La explotación de petróleo, tierras y minerales mexicanos por parte de empresas extranjeras, buena parte de ellas norteamericanas, desde la dictadura de Porfirio Díaz hasta que Lázaro Cárdenas inició una política nacionalista para hacer valer la soberanía de la nación sobre sus recursos.
La enorme extracción de recursos nacionales, vía deuda externa, con grandes beneficios para instituciones financieras controladas por Estados Unidos.
La desnacionalización de la industria, el patrimonio y riquezas naturales que ha experimentado el país con la instrumentación de políticas neoliberales, impulsadas e impuestas por el capital monopolista financiero internacional, así como la explotación desmedida de trabajadores mexicanos, en México, en beneficio de empresas extranjeras, en buen número norteamericanas y, también, la explotación de trabajadores indocumentados, fundamentalmente mexicanos en empresas agrícolas del vecino país.
Solamente las cuatro consideraciones anteriores dan una muestra de lo “ventajosa” que ha resultado para México la relación con Estados Unidos y, en todo caso, quienes han provocado la caída de las condiciones de vida y v trabajo del pueblo norteamericano son sus oligarcas.
A pesar de lo anterior y sobre todo de lo ocurrido en las últimas seis administraciones federales, incluida la actual, la oligarquía mexicana y sus personeros en el gobierno han sido históricamente incapaces de utilizar su poder (relativo) para encauzar el desarrollo del país con un mínimo de autonomía y siempre, salvo el periodo presidencial de Cárdenas, han estado subordinados y sujetos a instrucciones provenientes del norte, por más aspavientos y manifestaciones de “descontento” que organicen.
Por ello utilizan a Trump como distractor y válvula para tratar de aliviar la presión popular que se ha generado en respuesta a su desastrosa conducción del país. Y todavía tienen el descaro de llamar a la unidad nacional.
Y fallarán porque la oligarquía mexicana en su conjunto no tiene memoria histórica y continúa subordinada, como clase dominante-dominada, a sus amos externos, principalmente a los del norte revuelto y brutal que nos desprecia, como los calificara Martí en carta a su amigo mexicano, Manuel Mercado, horas antes de caer en Dos Ríos.
* Alfonso Díaz Rey es miembro de la Constituyente Ciudadana Popular y del Observatorio Biosfera de Salamanca, Guanajuato.
Foto de portada: Pixabay.
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