SOMOSMASS99
LA COLUMNA ROTA
Frida Guerrera*
Sábado 11 de agosto de 2018
El pasado 10 de mayo de 2018 tres imágenes de una menor dejada desnuda en la calle, abrazada por la noche, por las sombras, fue abandonada, en la avenida Bordo de Xochiaca, en Nezahualcóyotl, Estado de México. Dichas placas me llegaron muy temprano, me horroricé. Una vez más una niña, porque el cuerpo no se veía aún formado, porque a leguas indicaba que era una menor,dejada como desecho, como basura.

Ximena Paola.
De inmediato pensé en su madre, aquella que le había dado la vida y que seguramente la estaba buscando, para celebrar el día de las madres.
Egoistamente no pensé en su padre, quien realmente era el que la estaba buscando. Por Facebook, el pasado 18 de julio de 2018, Juan me envió un mensaje. “Disculpe, soy el papá de Ximena Paola Vargas Romero. ¿Usted me podría a ayudar a asesorarme? Lo único que quiero es justicia para mi hija, ando desesperado”.
Finalmente me envió la dirección de su casa y el pasado 28 de julio nos entrevistamos. Al llegar salió de inmediato para decirme que prefería que charláramos en otro lugar. Al mismo tiempo salió Nati, la hermana mayor de Ximena.
Ximena Paola nació el 13 de abril de 2004 en la Ciudad de México. Era la segunda hija de la pareja formada por Juan y Laura, quienes en 2012 se separaron. Fue en 2015 que Nati y Ximena decidieron irse a vivir con su papá, al no tener una buena relación con la nueva pareja de su mamá. Desde entonces Juan se dedicó a cuidar a sus hijas. El padre trabajaba como guardia de seguridad de una empresa privada, laboraba 24 por 24.
El 9 de mayo Juan se fue a trabajar, las niñas se quedaron en casa. En algún momento fueron a casa de una amiga para hacer un regalo para sus madres. Ximena estaba haciendo el de su papá para regalárselo el día de las madres.
Cuando Juan regresó muy temprano a casa el 10 de mayo preguntó a Nati por Ximena. “Se fue a dejarle un regalo a mi mamá”, le respondió. Juan confió en las palabras de Nati. Sin embargo, algo no le gustaba. Le dijo a Nati que le dijera la verdad. Nati tiene 15 años y temerosa le respondía a su padre que Xime seguro no tardaba en regresar.
Al ver que no llegaba, Juan se contactó con la madre de la niña, quien le confirmó que Ximena no se encontraba en su casa. Fue entonces que se dirigió en compañía de Nati a Atención Ciudadana a poner la denuncia por la desaparición de la niña. La respuesta fue la misma de siempre. “¿No se iría con el novio?”. Pero tenaz, Juan logró que le dieran la Alerta más o menos como a las ocho de la noche.

La desesperación en el padre de familia y la pequeña Nati se acrecentaba. Lo único que Juan deseaba era verla, abrazarla, regañarla porque se había expuesto. Ya muy entrada la noche, tocaron la puerta del domicilio de Juan. “Necesitamos que vea a dos mujeres que encontramos para descartar que se trate de su hija”. Juan y Nati fueron trasladados al Servicio Médico Forense del municipio de Nezahualcóyotl. Ahí estaba Xime.
Ximena y Natalia se llevaban un año. En la reunión que tuvimos, al preguntarle a Nati cómo estaba de inmediato empezó a hablar. Largas lagrimas brotaban de sus ojos.
¿Te sientes culpable?, pregunté.
«Sí, porque la dejé en casa de nuestra amiga ese 9 de mayo, como a las seis de la tarde. Llegué a casa y no la vi, ya no la volví a ver, no debí dejarla sola», me respondió con la voz entrecortada.
Las hermanas dormían juntas, se peleaban como todas, pero algo era muy particular en Ximena: era muy cariñosa, le gustaba mucho escribir cartas, hacer manualidades, acababa de terminar el segundo grado de secundaria, ya iba para tercer grado. Quería estudiar para Médico Forense, porque decía que ella sí haría bien las cosas para saber de qué morían las personas y agarrar a quienes las asesinaran. Amaba pasear con su papá y su hermana, así como con su media hermana. «Xime era la que administraba el gasto de la casa, cocinaba, le gustaba mucho hacer mole con pollo, porque era su preferido”, me cuenta con una sonrisa Nati.
“Desde chiquitas yo traía a mis hijas, a las tres, a todos lados las llevaba. Nunca busqué una pareja nueva porque no quería que nadie las maltratara, porque para mí no hay nadie más importante que mis hijas. No tomo, no fumo, y mira lo que le hicieron a mi Ximena”, me detalla Juan.
El hombre fue despedido de la empresa en la que trabajó por cinco años, porque la investigación le exigía estar prácticamente todo el día detrás de los Agentes del Ministerio Publico. Le dieron dos mil cuatrocientos pesos de liquidación. Se quedó sin casa porque ya no podía pagar la renta, ahora está en casa de quien fuera su suegra, pagando por un pedazo de suelo para dormir. Recientemente Juan encontró un nuevo empleo. Nati se tuvo que regresar con su mamá y su nueva familia ante la situación de Juan. Sin embargo, siempre que hay que hablar de Ximena, ambos acuden.
Durante nuestra charla, Nati no deja de escribir en cuanta hoja puede el nombre de Ximena. Al tiempo me cuenta que todas las noches le escribe en un cuaderno destinado para decirle cuánto la extraña, cuánto la ama. “Una vez pensé en suicidarme, porque mucha gente me ha dicho que mejor me hubiera pasado eso a mí”, confiesa la niña. Pero la idea pasó de inmediato al hacerle saber, después de largas horas de charla, que no fue su culpa, ni tampoco la de Ximena, que la única culpa es de quien o quienes cometieron tan atroz crimen. Hoy Nati dice que seguirá estudiando. Está por entrar a la preparatoria y será enfermera y policía, y le ha prometido a Xime ser la mejor, porque ella hubiera sido la mejor forense: “Lo haré por las dos, porque mi hermana no merecía lo que le pasó”.
Hasta el momento las autoridades no han dado indicios de tener sospechosos. Juan procura ir a ver constantemente a Ximena al Panteón Municipal de Nezahualcóyotl. Una hoja blanca con uno de los muchos mensajes que dejaba Ximena para Juan dice lo siguiente:
“Papá Te Quiero Mucho, eres muy bueno conmigo, gracias por todo eres muy especial y que bueno que fuiste mi papá. Te quiero mucho, porque nos parecemos, y no lo niegues. Ja ja. TKM”.

Nati me muestra un escrito que ha hecho para Xime, donde le hace saber cuánto la ama y que, aunque su mamá no acudió más que un rato a su velorio y al entierro, luchará por que haya justicia para ella.
“No entiendo a este país. Todas las mujeres ya están con la idea de no salir a la calle, nos están matando, Xime. Así como a Valeria, Calcetitas (Lupita), y tú. ¿Sabes algo, Xime? He intentado hacer varias cosas, tenía sueños para ti. Pinche gente que arrebata a una persona muy especial en tu vida. No entiendo el por qué te hicieron esto, aún eras una niña” .
Y así una vez más se rompe el corazón. ¿Qué le respondes a una niña de 15 años que siente lo que acabas de leer?
#NIUNAMÁS #NOSEASINDIFERENTE
* Comunicadora libre, bloguera mexicana.
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Las fotos se publican con el permiso de la familia.
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