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Un soberano desgarriate: ¿fue uno o fueron dos?

Diálogo Estado / Para Ver, Oír y Comer / Top News / 15/01/2020

SOMOSMASS99

 

Agustín Ramírez Agundis*

Miércoles 15 de enero de 2020

 

Se manejan tres posibilidades. Según una de ellas fueron dos hombres distintos, cada uno con su propio nombre y su propia biografía. La segunda cuenta que fue una sola persona que utilizaba un apelativo públicamente y otro para firmar sus escritos. La tercera refiere que eran dos los personajes, el primero de ellos vivió en realidad y en su imaginación le dio vida al segundo, de manera que de uno y de otro conocemos su nombre, el municipio donde nacieron y algunos pormenores de su paso por este mundo, que tal vez sean reales o quizás inventados.

Aceptemos que fueron dos personas distintas. De una de ellas muchos creen que nació en San Miguel de Allende, pero nomás llegando uno a Uriangato se le atraviesa una calle que lleva su nombre, y no cualquier calle sino una de las principales, ésa donde está el corazón del comercio de la ropa. Así que también los uriangatenses presumen el orgullo de ser paisanos de ese personaje.

Pero en San Miguel con su nombre se bautizó no sólo una calle, así se llama también la que fue la primera escuela secundaria en el municipio, ésa que estaba antes en el mero centro, casi frente al templo de San Francisco y ahora se ubica en el Barrio de San Juan de Dios.

En la biografía de esta persona se menciona que durante toda su vida adulta vivió en la tierra de Allende, donde se desempeñó como abogado, notario público, diputado local, diputado federal y, desde luego, como profesor y director de la secundaria que él fundó con la denominación de Escuela Secundaria Comercial y de Enfermería y Obstetricia, esa misma que hoy lleva su nombre.

Del otro personaje se dice que nació en el pueblo de Chamacuero, lugar que ahora se ha convertido en la ciudad de Comonfort, y allí está un auditorio al que como un homenaje se le puso su nombre. En la parte posterior del Templo de Los Remedios, encontramos también una calle pequeña que lleva su nombre.

De éste, muy poco se conoce acerca de sus datos biográficos. Es frecuente que los visitantes de Comonfort, catalogado desde hace unos pocos años como Pueblo Mágico, pregunten sobre la fecha y el lugar exacto de su nacimiento y lo mismo acerca de su fallecimiento, interrogantes para las cuales no hay respuestas precisas ni, mucho menos, documentales.

En la tierra de las limas, los aguacates, los duraznos, los metates y los molcajetes −aunque ya todos esos productos van poco a poco desapareciendo, los frutícolas por la escasez de agua en el Río Laja la mayor parte del año como consecuencia de la Presa Allende y los implementos culinarios por haber sido desplazados por aparatos eléctricos− a esta persona se le considera uno de sus dos hombres ilustres, el otro es José María Luis Mora, uno de los primeros pensadores con importantes aportes a las ideas liberales en los primeros años del México independiente.

Aunque acerca de su vida es poco lo que se sabe de él, al nacido en Chamacuero, con fecha desconocida, se le conoce ampliamente por su principal obra literaria. Su nombre surge a la luz pública en 1950 cuando se publica su libro Poesías, en el que él aparece como autor, expresamente de la siguiente manera: Margarito Ledesma (Humorista involuntario). El prólogo de Poesías está firmado con fecha del 28 de junio de 1920 por Leobino Zavala, siendo éste el nombre del nacido en Uriangato y avecindado en San Miguel de Allende.

En el prólogo, Leobino Zavala asegura que recibió a través de un intermediario un escrito que consistía en un borrador de los versos de Margarito Ledesma, junto con una carta en la que éste le pedía corregirlos y publicarlos por su propia cuenta, ya que él carecía de los recursos necesarios, petición que es atendida y da nacimiento a esta obra reconocida por su riqueza literaria en cuanto a que con un exquisito tinte de humor y un lenguaje coloquial plasma con gran inspiración la vida de Chamacuero y la región.

Permítame el autor, quien quiera que sea, reproducir aquí un poema a manera de muestra:

Al Río de La Laja,  −que corre dulcemente a las orillas de esta bendita tierra que me vio nacer.  ¡Oh! Río de la Laja / que ruidoso baja / trayendo en sus aguas / troncones y naguas / animales muertos / indios medio yertos / becerros hogados / cuerpos aventados / y otros equipajes / que hay en los parajes / por ti atravesados.  Baja tu corriente / muy dulce y sonriente / cuajada de lodo / llevándose todo / lo que hay en la orilla / y van en pandilla / tus aguas risueñas / arrancando peñas / mezquites tumbando / perros arrastrando / milpas destruyendo / y siempre corriendo / muy dulce y sonriente / un montón de gente / vas antecogiendo. Pero sin embargo / yo no te hago cargo / de tanta maldades / y en mis soledades / oh río murmurante / sueño delirante / con el alma toda / en hacer mi boda / junto a tus orillas / en bailar cuadrillas / en tus enramadas / y en tardes calladas / tristes y sonrientes / venir con mis gentes / a hacer tamaladas / y a comernos juntos / unas enchiladas / mientras los inditos / llegan muy gustosos / con unos sabrosos / frijoles refritos.

Y permítame también el cronista de Comonfort, Arq. David Manuel Carracedo, tomar un párrafo de su ensayo sobre Margarito Ledesma1:

… poetas de carne y hueso hay muchos, en un rango amplísimo de estilos y calidades, pero personajes como Margarito Ledesma, hay muy pocos, más  al considerar que el humorismo es casi inexistente en la literatura mexicana. Pero ahí está ese ranchero ingenuo, apasionado por su pueblo, enamorado, sensible y con inquietudes literarias que desembocaron en unos poemas que en un principio mueven a risa y después van revelándonos el fascinante microuniverso de un lugar llamado Chamacuero y al que nadie nos impide traslapar con nuestro pueblo y entenderlo como un mismo lugar.  Más aún, los chamacuerenses tenemos un privilegio exclusivo en relación a Margarito Ledesma. Quien se acerca a la poesía de este personaje desde cualquier otra parte queda fascinado con las ingenuas y simpáticas composiciones del humorista involuntario. Pero nosotros, los chamacuerenses, nos acercamos a sus poemas buscando reconocer a nuestro pueblo en sus palabras, en sus historias, en sus sentimientos y hasta en sus desventuras y la natural simpatía que ha despertado en todos sus lectores. 

Sin que existan pruebas de ello, en tanto que si así fuera Leobino Zavala se las llevó a su muerte consigo, se ha llegado a la conclusión que él inventó un heteronómino. Es decir, él no utilizó un nombre ficticio –un pseudónimo− para ocultar su identidad como autor de sus obras literarias. Él fue más allá, él creó un personaje ficticio, al que bautizó como Margarito Ledesma, con personalidad y vida propias a partir de las cuales elaboró su poesía.


[1] chamacueromexico.com/pagina/Personas,%20personajes.html#Margarito

* Esta es una colaboración del Colectivo Miguel Hidalgo, de Celaya, Guanajuato, al que pertenece el autor.

Imagen de portada: Plaza principal de Chamacuero, hoy Comonfort. | Foto: SomosMass99.






Luis López




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