SOMOSMASS99
©Gaudencio Rodríguez Juárez
Psicoterapeuta
Las investigaciones en el tema concluyen que casi todos los adolescentes o jóvenes que abusan de su novia lo seguirán haciendo en el matrimonio. La violencia disfrazada de amor dificulta su reconocimiento; en otros casos se minimiza, se niegan o surge la esperanza de que “por amor”, el que ejerce violencia, algún día cambiará.
Por otro lado, el “pégame pero no me dejes”, “el que bien te quiere te hará llorar” o “el amor debe doler”, son frases que aún tienen mucho arraigo en la población; se aprenden en el hogar y se refuerzan a través de canciones, poemas, estereotipos, refranes, mitos y creencias que terminan por justificar, naturalizar y reproducir conductas violentas.
La Encuesta Nacional de Violencia en las Relaciones de Noviazgo 2007 (ENVINOV) encontró que el 15,5% de los/as jóvenes encuestados/as de entre 15 y 24 años han experimentado alguna vez violencia física durante el noviazgo, siendo las mujeres las que la reciben en mayor proporción (61.4%); con relación a la violencia psicológica, 3 de cada 4 han sufrido al menos un incidente en la modalidad de ser controlados y subestimado por sus parejas; también son los varones los que la ejercen con mayor frecuencia e intensidad.
Las principales causas que detonan la violencia de los varones de acuerdo a la ENVINOV 2007 es “que ellas tengan muchos amigos” (36%), “quedar en algo y no cumplir” (35%), “pasar más tiempo con su familia que con él” (11.8%) y “no dejarse acariciar” (11.2%) —nótense los celos, la expectativa de posesión, dominio, exclusividad y control—.
Para ellas las razones que más disgustos les generan son: “quedan en algo y no lo cumplen” (47.2%), “por celos” (38.1%) y “porque fuman o toman” (28.7%).
¿Por qué sucede la violencia en el noviazgo? Algunas razones quedan claras desde los procesos de socialización y los roles de género: la dominación del novio y el sometimiento que hace de la novia, la idealización de las relaciones de pareja y la etapa de enamoramiento en la que se supone que no sucede nada desagradable y donde no se reconocen los aspectos negativos de la pareja, la ausencia de habilidades y espacios de negociación y comunicación, así como falta de límites claramente definidos.
Sí es posible detectar cuando una relación se empieza a tornar violenta; aquellas parejas que comienzan un noviazgo necesitan conocer algunas señales de alarma:
- Necesidad de controlar y saber todo lo que la pareja hace
- Celos que obstaculizan el desarrollo normal de la comunicación y la libertad de la pareja
- Chistes descalificantes sobre la pareja y las mujeres en general
- Amenazar con terminar la relación sin hacerlo, o amenazar con suicidarse si lo dejan; reclamar fuerte y públicamente a su pareja
- Negar la relación con la pareja o ridiculizarla
- Hacer burla del aspecto físico o los logros alcanzados por la pareja; pretender que cambie su manera de vestir, peinarse, maquillarse, hablar o comportarse
- Comparar a la pareja con otras personas
- Prohibir relaciones de amistad
- Acariciarla agresivamente o en contra de su voluntad
También es posible detectar a una persona potencialmente violenta; estos son algunos indicadores: no pide disculpas tras haber tenido un problema, no reconocen las cualidades de la pareja, la acusa injustamente de coquetear, salir o verse con otros hombres; escándalos públicos o privados producto de estallidos de irritabilidad y luego actuar como si nada hubiera pasado generando desconcierto y confusión; piensa que las mujeres son inferiores y deben obedecer a los hombres.
Si tienes una relación de este tipo es bueno recordar que 9 de cada 10 mujeres maltratadas en el matrimonio, lo eran desde el noviazgo.
Quien te pega o humilla no te quiere; te quiere quien te desea lo mejor y lo traduce en actos. El amor no duele, duele el desamor, la falta de compromiso, de reconocimiento; duele la indiferencia, la infidelidad… Cuestionemos los mitos y refranes.
Comparte en Facebook
Twittéalo








