SOMOSMASS99
Roberto Gómez Palacios / SomosMass99
Guanajuato, Gto. / Jueves 20 de octubre de 2016
«¡Vivan Camacho y Quiteria, él tan rico como ella hermosa, y ella la más hermosa del mundo!». En la segunda parte de El Ingenioso Caballero Don Quijote de la Mancha, capítulo XX, podemos encontrar estas palabras donde se cuentan las bodas de Camacho el rico con el suceso de Basilio el pobre.
La Orquesta Sinfónica de Universidad de Guanajuato (OSUG) presenta un segundo programa este viernes dentro de las actividades del XLIV Festival Internacional Cervantino. El primero se realizó el jueves 13 de octubre con el Concierto para Orquesta de Bela Bartók, uno de los más grandes compositores del siglo XX, además de obras de Antón Rubinstein y Jorge Torres Sáenz. Ahora será con Las Bodas de Camacho, una ópera del compositor alemán Félix Mendelssohn-Bartholdy (1809-1847) basada, precisamente, en el capítulo XX de la segunda parte de El Ingenioso Caballero Don Quijote de la Mancha de Miguel de Cervantes Saavedra.
Mendelssohn era hijo de una familia bien acomodada, de banqueros de Hamburgo-Berlín, que le proporcionó una excelente educación. Así que estaba muy bien armado con herramientas para la vida física, mental y moralmente. Él y sus hermanos tenían dentro de sus obligaciones pintar, dibujar, tocar, interpretar y componer de manera regular y constante. Estas condiciones hicieron de Félix un niño prodigio y con el tiempo un director responsable y laborioso siempre lleno de pedidos y trabajo.
En su música se deja ver facilidad para componer, suena a época victoriana. Sus rasgos son elegantes, cubiertos de vitalidad, y su habilidad artística se combina con imaginación romántica. En sus sinfonías Escocesa, Reforma, Italiana, podemos encontrar pasajes llenos de colorido orquestal y temas agradables que dejan ver su sensibilidad orquestal. Se dice que lo mejor de su obra se halla en los primeros años de su producción. Su primera Sinfonía en Do Menor se estrenó en Londres y la escribió a la edad de quince años; el Octeto lo compuso cuando tenía dieciséis.
Las bodas de Camacho también la escribió a los quince años. Fue la primera obra que presentó en público. La pieza requiere de una orquesta con maderas a dos, o sea, no una orquesta grande. Cervantes habla que se “oyeron asimismo confusos y suaves sonidos de diversos instrumentos, como de flautas, tamborinos, salterios, albogues (los describe Cervantes en el capítulo LXVII como algo parecido a los platillos), panderos y sonajas”.
La trama nos la empieza a contar en el capítulo XIX , donde se cuenta la aventura del pastor enamorado junto con otros en verdad graciosos sucesos. Aquí se dice, entre otras cosas, que quienes llevan a Don Quijote a las bodas son unos jóvenes estudiantes. Uno de ellos define a Camacho como un labrador de veintidós años y el más rico de esta tierra, y a Quiteria como una labradora de dieciocho años, la más hermosa que han visto los hombres: “Ambos para en uno” (hecho el uno para el otro). Más adelante el estudiante le dice a Don Quijote: “Ninguna de las cosas referidas, ni otras muchas que he dejado de referir, ha de hacer más memorables estas bodas, sino las que imagino que hará en ellas el despechado Basilio. Es este Basilio un zagal vecino del mesmo lugar de Quiteria, el cual tenía su casa pared y medio de la de los padres de Quiteria, de donde tomó ocasión el amor de renovar al mundo los ya olvidados amores de Píramo y Tisbe; porque Basilio se enamoró de Quiteria desde sus tiernos y primeros años, y ella fue correspondiendo a su deseo con mil honestos favores; tanto, que se contaban con entretenimiento en el pueblo los amores de los dos niños Basilio y Quiteria”.
Este mismo capítulo se presentó en el Teatro Cervantes de la ciudad de Guanajuato, también como parte del XLVI Festival Internacional Cervantino, el domingo 16 de octubre con La Compañía Teatral del Norte, que dirige Sergio Galindo. En el programa se nota que se trasladan personajes y anécdotas de la segunda parte del Quijote a los parajes y personalidades de la sierra. En esta puesta en escena, la que se presenta este viernes, se trata de la crónica de Camacho el rico y Petronila sonorenses. En la obra de Félix Mendelssohn los personajes de Cervantes son interpretados por el Coro de Madrigalistas, los principales interpretados por la mesozzosoprano Isabel Stüber Malagamba-Lucinda, Enrique Guzmán tenor (Basilio), el bajo-barítono Rodrigo Urrutia (Sancho), Gerardo Reynoso tenor (Camacho), la soprano Guadalupe Jiménez (Quiteria), Jehú Sánchez barítono (Don Quijote), Orlando Pineda tenor (Vivaldo) y Vladimir Rueda barítono (Carrasco). El director huésped del Coro de Madrigalistas es el maestro Carlos Aransay. La institución cumplirá en el 2018 ochenta años, por lo que ahora están en la búsqueda de un director titular que se encargue de su futuro.
En la biografía de Félix Mendelssohn se puede descubrir que es muy complicado entre los artistas y entre las personas encontrar una juventud tan afortunada y un aprendizaje y una enseñanza tan bien cimentada. La obertura del Sueño de una noche de verano la compuso durante el verano de 1826, cuando tenía 16 años. Al año siguiente se presentó en Berlín su ópera Las bodas de Camacho. Con la obertura obtiene un gran éxito, no obstante con la ópera no le va como él hubiera deseado. Algunas cosas que se dicen es que siendo tan joven antes de presentarla hubo quien le “corrigió” quitándole muchos de los números y recitativos que Mendelssohn había escrito originalmente. Se puede intentar comprender la situación si sabemos que Cervantes escribió la primera parte del Quijote en 1605 y la segunda en 1615 (que es adonde pertenece el capítulo de Las Bodas de Camacho), y que el joven Félix nacía el 3 de febrero de 1809, cuando habían pasado doscientos años de la escritura del Ingenioso Caballero.
Ahora, cerca de cumplirse los doscientos años de la primera representación de la ópera, la OSUG interpretará por segunda ocasión la versión original, la que escribió en un inicio el compositor en 1824. En el programa de mano del XLIV Festival Internacional Cervantino se escribe: “Tan fiel al espíritu de Cervantes como a la imaginación del compositor, quien se permite agregar a la pareja socorrida por Don Quijote -Basilio y Quiteria- una más en similar conflicto de amores contrariados -Vivaldo y Lucinda-, la ópera es una muestra perfecta del talento precoz de Mendelssohn, uno de los compositores más populares del romanticismo alemán. El estreno en México será este viernes a las 21 horas en el Teatro Juárez de la ciudad de Guanajuato.
Foto de portada: Universidad de Guanajuato.


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