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Indignación… y un programa (III)

Diálogo Estado / Top News / 21/10/2016

SOMOSMASS99

 

Alfonso Díaz Rey*

Viernes 21 de octubre de 2016

 

“La realización de un programa es un proceso esencialmente dinámico, en el curso del cual las posiciones iniciales se modifican y enriquecen con los aportes y experiencias de la lucha misma. Pero sus perspectivas de éxito dependen en buena medida de que, desde un principio, se sepa de dónde se parte y en qué momento, y hacia dónde se va y por qué caminos”.

Alonso Aguilar Monteverde

Bosquejo de un programa antimonopolista

 

La lucha política

Por modestas que sean las reivindicaciones económicas o de otro tipo, requieren del despliegue de una lucha política, lucha que al grupo en el poder no le conviene y tratará de evitar u obstaculizar a toda costa, pues es una manera de acelerar la toma de conciencia. Algunos de sus aspectos importantes serían:

  • La defensa de la soberanía nacional y popular como un derecho surgido de la lucha de los pueblos y de cuyo ejercicio dependen en gran medida los demás derechos y libertades.
  • La recuperación de derechos, conquistas sociales y laborales que se han vulnerado o desaparecido, sobre todo en la etapa del neoliberalismo.
  • Eliminar toda forma o manifestación de opresión o discriminación y hacer efectivos todos los derechos.
  • Creación de mecanismos e instancias que aseguren a los pueblos originarios el ejercicio de sus derechos, la defensa de sus territorios, su cultura y la solución de sus problemas.
  • Crear mecanismos e instancias que atiendan los problemas de la niñez y la juventud, para asegurarles un desarrollo sano, integral e impedir se violenten sus derechos, especialmente de las niñas y las jóvenes.
  • Implementar políticas de atención a personas de la tercera edad, de modo que esa etapa de sus vidas transcurra con dignidad.
  • Ampliar y hacer realmente efectivos los derechos a la seguridad social, la educación, la cultura, el deporte y el trabajo digno para todas las mexicanas y mexicanos.
  • Reestructuración del sistema educativo y de la política cultural, con la finalidad de formar seres humanos con principios y valores que los conduzcan hacia una vida digna y se promueva la identidad nacional y latinoamericana.
  • La lucha por la paz y la eliminación de la violencia y las guerras como formas de dirimir conflictos internos o internacionales y como condición indispensable para el desarrollo de los pueblos.
  • Dar un nuevo enfoque a la política de seguridad de modo que se privilegie la creación de condiciones que desestimulen la comisión de delitos y prácticas antisociales.
  • Recuperación del patrimonio y las riquezas naturales de la nación y que su aprovechamiento se realice de manera sostenible y en favor del desarrollo.
  • Incorporar, a los programas del movimiento obrero, posiciones políticas que refuercen las demandas económicas y laborales.
  • Reestructuración de la política agraria y de tenencia de la tierra, de manera que se atiendan y resuelvan los problemas del campo, los campesinos, la producción de alimentos y se promueva y alcance la soberanía alimentaria.
  • Oposición a toda forma de control del movimiento obrero y del popular en general.
  • Promover la creación de comités de producción o de empresa, que permitan a los trabajadores participar en las decisiones de las cuestiones que les afecten.
  • Impulsar una reforma política que termine con los privilegios, la desigualdad y la corrupción en los partidos, el gobierno y la iniciativa privada, que a la vez promueva una amplia participación ciudadana en todas las esferas del quehacer político, en la toma de las decisiones más importantes y permita la revocación de mandato para todos los puestos de elección popular.
  • Denuncia y lucha contra toda forma de represión y por que el Estado respete al menos su legalidad.
  • Lucha contra el imperialismo en los más diversos frentes en que se mueve el capital monopolista.
  • Solidaridad activa y permanente con los pueblos que luchan por librarse de la explotación capitalista y del yugo del capital monopólico, incluido el norteamericano.

La acción política contribuiría a elevar la conciencia del pueblo, lo fortalecería y, por otro lado, permitiría unificar esfuerzos para avanzar en la lucha por un cambio hacia una sociedad justa y realmente democrática.

La lucha política y la económica no están exentas de errores y limitaciones.  Y aun cuando sus posibilidades se amplían cuando se combinan, el enfrentamiento al capital monopolista exige eslabonarlas con una lucha no menos intensa en los planos ideológico y teórico.

Notas

Para la elaboración de estas entregas se acudió, en gran medida, al texto de Alonso Aguilar Monteverde “Bosquejo de un programa antimonopolista”. Revista Estrategia, No. 6. México. Nov. 25 de 1975.

Referencias previas:

https://www.somosmass99.com/indignacion-y-un-programa/

https://www.somosmass99.com/indignacion-y-un-programa-ii/

* Alfonso Díaz Rey es miembro de la Constituyente Ciudadana Popular de Salamanca, Guanajuato.

Foto de portada: Cuartoscuro.






Luis López




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