SOMOSMASS99
Emma Aguado
Viernes 13 de mayo de 2016
“No estoy de acuerdo con la forma de llamar la atención de estos ciudadanos”, fueron las palabras del presidente municipal de Acámbaro, Gerardo Alcántar Saucedo, ante un llamado público que hizo el Consejo Ciudadano de Seguimiento y Evaluación al Servicio Público (CCSyESP) el pasado 2 de mayo en instalaciones de la Cámara de Comercio desde donde invitaron a las y los acambarenses a participar en la limpieza y cierre del paso de vehículos de manera permanente por el Puente de Piedra el pasado 8 de mayo, por su evidente deterioro.
Al escuchar las declaraciones de Alcántar no pude evitar sorprenderme, me pregunté si acaso el munícipe ignora de las distintas expresiones de organización ciudadana y sus beneficios; me cuestioné si pese a provenir de un partido político de izquierda, ignora de la filosofía, de las marchas, de las movilizaciones históricas y recientes, de las estrategias algunas complejas otras no tanto, emanadas desde la ciudadanía para contrarrestar el abuso del poder. Y aunque ciertamente invitar a la gente a limpiar un inmueble público mientras se hacen encuestas para conocer las opiniones del pueblo no es la única estrategia de resistencia civil que existe, no dejo de preguntarme entonces, ¿cuál sí será del agrado del presidente? ¿Con qué forma de llamar la atención él sí estaría de acuerdo? O mejor aún, ¿tendría que serlo? ¿Acaso él y sus partidarios toman en cuenta las molestias que provocan en la mayoría durante las épocas de campañas políticas mientras malgastan el dinero de nuestros impuestos?
Cualquier político conocedor del significado de la fuerza ciudadana estaría consciente de que ante la organización del pueblo hay por lo menos dos escenarios: temer el cuestionamiento del mismo a su quehacer como gobernante, (sobre todo si tiende a proteger intereses particulares); o congratularse y coadyuvar con esa ola de energía benéfica que redunda en la comunidad. Y para ser sincera hasta este momento no me queda muy claro cuál es su posicionamiento. Asimismo escucharlo referirse al Consejo Ciudadano como Observatorio ante medios de comunicación, me llevó a preguntarme también si acaso no estaría confundido y en el fondo más bien se tratara de un desconocimiento de la naturaleza del mismo.
Y una más. Contundente, Alcántar declaró que no ha sido invitado a las reuniones que periódicamente organiza el Consejo Ciudadano con autoridades, llámense diputados (dos locales, uno federal), llámese presidente municipal. Su argumento resultó falaz: el Consejo mostró públicamente los oficios de invitación al munícipe, puso a disposición fotografías del síndico municipal acudiendo a dos de las reuniones. ¿Acaso alguien quiere evitar que el presidente asista a las reuniones con ese grupo de ciudadanos y otras autoridades, y por tal motivo no le avisan? Extraoficialmente se dice que se ha negado a reconocer al Consejo por supuestas filiaciones panistas que mantendría el Consejo debido a que las reuniones sólo han acudido dos diputados… panistas sí, pero son los únicos que han aceptado, por irónico que parezca.
Decenas de personas encuestadas el pasado 8 de mayo en las inmediaciones del Puente de Piedra están de acuerdo en que se evite definitivamente el paso de automóviles por el lugar. El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) delegación Guanajuato mandó el pasado 9 de mayo un oficio dirigido al presidente municipal a solicitud del propio Consejo en donde recomienda la prohibición de vehículos pesados, este jueves 12 de mayo se reunieron con ellos y reiteraron sus recomendaciones. La decisión ahora está en la cancha del gobierno de Acámbaro. ¿Hacia dónde inclinarán la balanza?
El Puente de Piedra, Puente de los Pilones o Puente Grande de Acámbaro es catalogado como uno de los bienes más preciados para quienes habitamos estas tierras. Y aunque se desconoce su historia a detalle, (especulan que es del siglo XVIII, algunos del siglo XIX, lo que nos lleva a múltiples interpretaciones que dan a entender la necesidad de especialistas en la materia que nos ayuden a entenderlo con investigaciones científicas) se ha convertido en una preocupación para cientos de acambarenses. Hoy es víctima del vandalismo, de rayones, de construcciones que le invaden, del agua contaminada del Lerma, de la flora nociva, del paso de los vehículos pesados, pero sobre todo de la indiferencia.
Al momento de escribir estas líneas aún se desconoce la posición que tomará el Ayuntamiento, pero no hay que perder de vista que la ganancia más grande hasta ahora ha sido empezar a caminar por el sendero de la organización ciudadana que se crea a través del trabajo estratégico y que se encamina por lo menos por esta ocasión hacia un fin a corto plazo, sumando voces diversas, y eso no deberían minimizarlo ni las autoridades y mucho menos los ciudadanos. La organización es un poder que los gobiernos temen cuando éstos privilegian la corrupción y la impunidad, pero que animan cuando comparten objetivos comunes.


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