SOMOSMASS99
PERSIGUIENDO SOMBRAS
Raúl Muñiz Torres
“Aquel que estudió con jesuitas
no puede esconder la cabeza”.
Papa Francisco
Escribo sobre todo la colaboración de esta semana imbuido por mi formación en la Universidad Iberoamericana plantel León y Ciudad de México y asocio, así, la próxima visita a México del Papa Francisco y la creación en 2012 del movimiento #YoSoy132, nacido en mi alma mater y que puso en jaque la campaña del entonces candidato del PRI a la presidencia y hoy mandatario mexicano, Enrique Peña Nieto.
Soy un hombre poco afecto a los rituales de la iglesia católica y mi alejamiento dominical de la misa y las festividades religiosas se prolonga ya desde hace muchos años, sin que por ello mi conciencia sufra sentimiento de culpa alguna.
Sin embargo, creo firmemente en la educación de inspiración cristiana, la misma que me enseñaron en la Ibero y que nos invita a ser hombres y mujeres capaces para los demás, contemplativos en la acción para forjar la solidaridad, el respeto, la criticidad y la promoción de un mundo más amable.
Pienso entonces en aquellos jóvenes universitarios que sembraron la semilla del #YoSoy132 y los rememoro como una muestra de lo que en buena medida aprendimos en la Universidad Iberoamericana, institución que ha albergado generaciones enteras inmersas en la criticidad y que la memoria colectiva de este país recuerda también en su presencia solidaria con los jóvenes de las universidades públicas durante el movimiento estudiantil de 1968.
A la par de dicho movimiento, pienso también en las palabras que el Papa Francisco dijo durante un discurso en noviembre del año pasado en el marco del XVI Congreso Latinoamericano de ex alumnos Jesuitas celebrado en Guayaquil, Ecuador.
Ahí, Jorge Bergoglio arengó a los estudiantes de la Compañía de Jesús a pensar en el perfil que las universidades jesuitas y sus colegios esperan de sus egresados, y en esa pregunta les dijo que todo: “Aquel que haya estudiado con jesuitas no puede esconder la cabeza”.
No escondieron la cabeza los estudiantes de la Ibero cuando Enrique Peña Nieto visitó la universidad, fue repudiado y cuestionado por su cercanía a los poderes fácticos de este país, entre ellos, los poderosos medios de comunicación monopólicos encabezados en buena medida por Televisa.
Fue entonces que 131 estudiantes de dicha institución de educación superior subieron un video a las redes sociales para mostrar que su protesta fue natural y sentida en lo más profundo de su independencia. Así, y apoyados por la sociedad mexicana, ésta se asumió como el estudiante 132 a los que se unieron después jóvenes de muchas universidades del país.
Cuatro años han pasado ya desde el nacimiento de #YoSoy132 y el dinosaurio, al que combatieron en su terreno los jóvenes estudiantes, sigue ahí a pesar de que existen momentos en que parece tambalearse, pero el animal prehistórico resiste y no olvida la afrenta que le endilgó la Iberoamericana y la filosofía jesuita.
Ya el periodista y académico Ricardo Raphael escribía a principios de año en el periódico El Universal que el gobierno mantiene un “invierno político” con los jesuitas en México y aseguraba que desde la presidencia y la Secretaría de Educación, se ha mantenido un “trato gélido” con las autoridades de la Iberoamericana hasta el grado de negarles el permiso para abrir una escuela preparatoria.
Pero el ejemplo del movimiento #YoSoy132 permanecerá en la memoria de la historia mexicana como muestra de que se puede, desde el mundo universitario, levantar voces que pueden ser escuchadas.
Y si bien el sociólogo Zygmunt Bauman señaló hace algunas semanas, en una entrevista con el periódico español El País, que al movimiento de los Indignados en contra de los centros de poder no le ve mucho futuro porque se asemejan más a una mera explosión y como tal dicho fenómeno es apenas breve, no debemos esquivar la esperanza de que a pesar de su brevedad surja también, en algún momento, un proyecto definido de nación entre las masas de jóvenes mexicanos que logre, como en el 68 mexicano, un parteaguas que defina una nueva generación de país.
Por todo ello, vaya pues desde aquí el reconocimiento a aquellos muchachos y muchachas de la Ibero Ciudad de México cuyas aulas me albergaron para aprender periodismo y reeditar desde estas líneas la voz de los estudiantes de esos días:
Soy Raúl Muñiz Torres y mi número de cuenta es 78804-6
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