Martha Camacho / SomosMass99
Guanajuato, Gto. / Jueves 23 de julio de 2015
La coincidencia es que no hay una sola batalla en México, que las razones para indignarse son cientos, miles, por eso el llamado a unirse en una sola lucha contra la injusticia, contra la impunidad, contra la corrupción en nuestro país.
Omar García, miembro del Consejo Estudiantil de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa lo dice de un modo contundente: La decisión política es entrarle. Se puede hacer hasta una lista de por qué indignarse. Pregúntense qué puede hacer cada uno de ustedes.
Nosotros, afirmó en referencia a sus compañeros normalistas, nos hemos puesto de acuerdo en que mientras no nos maten seguiremos alzando la voz.

- ¿Qué hacer por México?, fue el eje de la participación de los panelistas en el marco del Festival de Cine de Guanajuato.
¿Qué hacemos por este México? Es el cuestionamiento al que respondieron cada uno de los participantes en el panel Ayotzinapa: Ni un minuto de silencio en el marco del Festival de Cine de Guanajuato (GIFF).
Como una larga alfombra roja, las escalinatas de la Universidad de Guanajuato fueron cubiertas por las postales de mexicanos que han participado con su ideas en la iniciativa #YaMeCansé #PorEsoPropongo. Ese fue el eje del evento que nos convocó este jueves al Auditorio de la Universidad de Guanajuato: la participación ciudadana.
Con un mensaje sobre la gravedad de la situación en México por los miles de desaparecidos, Carolina Jiménez, directora Adjunta de Amnistía Internacional Latinoamérica, hizo énfasis en el sufrimiento que causa este delito, que se agrava con la situación de impunidad. “Impunidad es un día más sin que las familias sepan qué pasó con sus seres amados”, dijo.
Por eso el Estado debe hacer algo para acabar con esta situación e investigar. La activista planteó también que se cuide el lenguaje que desde el cine, o desde la crónica diaria se utiliza para hablar de estos casos. Es necesario dejar de decir que si a estas personas les pasó algo es porque andaban metidas en algo.
Solidarizarse
Francisco Sánchez Nava, otro de los normalistas sobreviviente del 26 de septiembre hizo entonces un recuento de los ataques que ha sufrido la escuela rural. Dos estudiantes muertos en 2012, dos más en enero de 2014 y luego el asesinato de tres de sus compañeros en septiembre de ese año y la desaparición de los 43.
Por eso la lucha, pero desde el primer episodio se ha instalado la impunidad, la violencia y la injusticia en la normal rural. Un espacio donde se alojan los sueños de la gente campesina, los sueños de trascender.

- Decenas de propuestas de ciudadanos tapizaron las escalinatas de la Universidad de Guanajuato.
Con el pesar encima, Francisco recordó el 26 de septiembre y señaló que desde entonces han luchado por encontrar a sus compañeros. “No sabemos dónde los tienen. Eran compañeros que llevaban el sueño de ser maestros que llevaban el sueño de preparar a los niños de las comunidades más pobres”.
Al normalista se le llena la boca de orgullo cuando describe lo que su escuela les da y por ello dice convencido que la defenderán para que no la desaparezcan.
Recordó que aquí en Guanajuato el Estado desapareció la normal rural, se refiere a la de Roque en Celaya, que ahora funciona como instituto tecnológico.
No podemos permitir otro 26 de septiembre. Es el momento de solidarizarse, con Ostula, con Xochicuautla, con Chiapas, con los padres y madres de la guardería ABC para hacer una sola lucha.
El diezmo
Eréndira Ibarra, actriz y miembro del Colectivo El grito más fuerte citó a Elie Weisel. “La indiferencia no suscita respuesta. La indiferencia no es respuesta. La indiferencia no es principio, es el final. La indiferencia es siempre amiga del enemigo, puesto que beneficia al agresor, nunca a su víctima, cuyo dolor se intensifica con el olvido. La indiferencia es un castigo”.
Esto como introducción a su llamado a darle un diezmo a nuestro país para pensar cómo ayudarlo. Con ello se refiere a dar tiempo de nuestras vidas a hacer algo, a trabajar para cambiar las cosas.
La actriz también coincide en que lo pasa en el país no son casos aislados, son la realidad. De la lista de propuestas que han recogido a través de la iniciativa Ya me cansé, por eso propongo dio a conocer algunas como eliminar el fuero, reducir el sueldo a funcionarios, reducir las plurinominales.
“Que la guerra no nos sea indiferente”
Para el productor independiente Epigmenio Ibarra, Ayotzinapa ha de ser por razones vitales un punto de No retorno. Y es que en México el horror se nos ha vuelto costumbre, lamenta. Cada vez la barbarie la asumimos como condición ineludible.
Por ello la batalla más importante que hay que librar es parar la guerra que nos ha dejado ya 100 mil muertos y 25 mil desaparecidos.

- La tortuga como símbolo de la normal rural Raúl Isidro Burgos daba la bienvenida al auditorio de la UG.
Ibarra relató episodios que muestran la frivolidad de los gobernantes. Calderón y Peña Nieto para ser precisos. Cuando hay una masacre las autoridades dice que se matan entre ellos.
Pero lo malo es lo que pasa en el interior de cada uno de nosotros que pensamos ¿“en qué andaría”?
La guerra deshace a los individuos; nos han robado humanidad. Advierte que vendrán más masacres; es la política del exterminio y concluye: las fuerzas armadas están tomando el poder en México.
¿Y qué hacemos?, Ibarra plantea participar, ocupar todos los espacios. “Ser conscientes de los medios de comunicación alternativos. Parte del problema de este país es hacer conciencia, informar. Si esos recursos están cerrados, la prensa, la televisión, la radio, están las redes. Sé que poca gente tiene internet, entonces nos toca multiplicar el efecto de las redes y el que tenga conexión, juntarse con un grupo de gentes que no tengan conexión y decirles lo que dicen las redes. Seamos expansivos en el uso de las redes, porque hoy por hoy la televisión, la prensa y la radio son de ellos; las redes todavía son nuestras”.
También hay que recordar, dijo el productor, porque hacerlo es pasar por el corazón. Recordemos a los niños muertos de la ABC, una guardería subrogada por el Estado. Recordemos a los 43. Es toda una generación arrebatada en una sola noche. La memoria es dignidad, es futuro.
“Te estamos esperando en casa”
“Nosotros queríamos estar en el lugar de nuestros compañeros. Esa noche nos zumbaban las balas pero no nos tocó ninguna”, con esa convicción, Omar García plantea que los padres y los normalistas no son un tema de lucha, sino parte de un movimiento.
Asegura que lo ocurrido el 26 de septiembre de 2014 no hizo que ellos levantaran la voz por primera vez, “ya éramos así”. Pero no lo hacemos llorando, o sí, pero con la frente en alto. Con firmeza en la voz, afirma que no vienen a dar lástima ni a hacerse las víctimas.
Y también dice lo que no quiere que suceda con la lucha, no queremos que cada cada año solo se haga una marcha como la de Tlatelolco, porque eso es conmemorar derrotas.

- Omar García cuenta que él y sus compañeros hicieron un trato: mientras no los maten seguirán alzando la voz.
Destaca que a lo largo de estos meses han sufrido la criminalización y la estigmatización del Estado. Eso no duele, lo que sí duele es la estigmatización del pueblo. Cuando nos dicen: pues ya, ya los quemaron, ya déjense de eso. Pero no, Ayotzinapa es más que el chismorreo. Estamos preocupados por lo que pasa en el país. No somos los únicos, somos más de 43, coincide con los panelistas que le antecedieron.
Destaca a tres actores en el movimiento surgido a partir de los hechos de Iguala. Los padres de familia no tenían noción de política, sólo valor y dignidad. “Los estudiantes y los abogados independientes que nos apoyaron y gracias a ellos llegó la CIDH y los forenses argentinos. Si no, nos hubieran visto la cara”.
Cuando Omar hablaba ante un abarrotado auditorio de la UG –pasadas las 12 del día-, la Comisión Nacional de Derechos Humanos daba a conocer su informe sobre las investigaciones que realizó la PGR en torno al caso Iguala, en el que concluyó que hubo omisiones y deficiencias y pidió que siga la búsqueda de los estudiantes. Cierto, no les vieron la cara con la “verdad histórica” y los padres no se fueron a enterrar los restos que les quería entregar la PGR como si fueran sus hijos.
El normalista afirma que no es responsabilidad de los padres cambiar las cosas, ni de los estudiantes, pero sí defiende su derecho de contribuir a ello.
Para culminar su participación, Omar se “echo una rola” por los 43, en la que habla de la espera en casa, de la comida caliente de mamá, de la butaca vacía, del partido al que le falta un jugador, de la milpa que debe florecer.
Y la mesa de discusión sobre lo que se debe hacer para cambiar nuestro país se transformó en un espacio íntimo en el que el normalista compartió su más profundo deseo: “Verte regresar”.
Etiquetas: Ayotzinapa, GIFF, Guanajuato
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