SOMOSMASS99
Agustín Galo Samario / SomosMass99
León, Gto. / Domingo 24 de abril de 2016
Alrededor de 400 mujeres, y algunos hombres, volvieron a tomar las calles de esta ciudad. Al grito de «¡nos queremos vivas!» se unieron a la marcha nacional Primavera Violeta para protestar contra la violencia machista, la trata de mujeres y niñas, el acoso en los espacios públicos y al interior de las instituciones; y para demandar el respeto a todos sus derechos y exigir al gobierno que garantice su seguridad y que se declare la alerta de genero, toda vez que en los últimos cinco años ya van más de 300 feminicidios.
La marcha partió del Arco de la Calzada pasadas las 12:30 y llegó antes de las 14.00 al Jardín Principal, donde varias jóvenes leyeron un pronunciamiento en el que explicaron que la manifestación tuvo como propósito protestar, exigir y visibilizar los problemas que enfrentan diariamente.
«Tomamos nuevamente las calles porque (…) Guanajuato se ha vuelto un territorio hostil para las mujeres. Hoy nos resulta imperativo que desde el ser mujer libre, diversa, independiente, cada una de las compañeras luchemos para combatir las violencias machistas con las que convivimos diariamente. Porque el machismo se diversifica, se encubre, muta y nos sigue lastimando de formas distintas. Somos un grupo de mujeres con educación, condiciones, pensamientos, sueños, cuerpos y orientaciones distintas (…) Es por eso que nos organizamos y convocamos a esta movilización hecha por y para las mujeres, porque asumirse mujer en este contexto es una postura política que vamos a reivindicar».
Denunciaron le sistema patriarcal que las coloca en desventaja y a una ciudad que las vulnera, pero que no están dispuestas «a tomar el rol de ciudadanas de segunda que las autoridades nos quieren dar. Hoy las mujeres de León, Guanajuato, tomamos las calles en protesta por los más de 300 feminicidios cometidos en el estado en los últimos cinco años. Exigimos no solamente que se esclarezcan y se haga justicia para las que hoy ya no están entre nosotras, sino que las autoridades dimensionen el problema que enfrentamos en el estado, en la justa medida, y prevengan la situación. Porque estamos hartas de contar con muertas. Además exigimos que se retome de manera seria la solicitud de alerta de género para el estado”.
Marcharon, para empezar, porque es su derecho, y para alzar la voz contra el acoso y la violencia sexual en las calles, en el transporte público. Por su derecho a caminar por las calles de manera libre y segura, a vestir como mejor les plazca sin que ese hecho las condene a ser revictimizadas luego de ser objetos de delitos sexuales. Y porque «la estrategia de dominio masculino se apropia del cuerpo de las mujeres al tiempo que se apropia del espacio público. Estamos aquí para decir: ¡nunca más, las calles son públicas, nuestros cuerpos no!”.
También denunciaron la falta de registros en el estado sobre la trata de mujeres y niñas, que a pesar de que es un problema que existe y que ha dejado muchas desaparecidas y vendidas las autoridades no lo toman en cuenta. Reclamaron por el respeto a sus derechos sexuales y reproductivos, por el acceso libre y seguro al aborto, contra la criminalización de su derecho a decidir sobre sus cuerpos. Por reconocer el trabajo doméstico como una actividad que aporta a la economía nacional y porque las mujeres que lo desempeñan hasta llegan a realizar dos o tres jornadas laborales al día, pues se combina con a crianza y el trabajo remunerado.
Abundaron los ejemplos de que las agresiones en su contra se dan en cualquier ámbito. Por eso exigieron a los gobiernos estatal y municipales garantizar su seguridad, frenar el hostigamiento de policías a las mujeres indígenas y jornaleras; a la Universidad de Guanajuato asumir una postura en contra del acoso contra alumnas y trabajadoras; y a las iglesias respetar el Estado laico y «no entrometerse en nuestro derecho a decidir sobre nuestros propios cuerpos”.
Porque «somos diversas, somos lesbianas, heterosexuales, bisexuales, trans, luminarias, disidentas, alumnas, trabajadoras, amas de casa, hermanas, madres, negras, adultas mayores, viajeras y toda la gama que quepa en el amalgama de nuestro ser”.
Pese a lo crudo de los problemas que enfrentan día a día, la manifestación fue festiva de principio a fin. Animada sobre todo por las integrantes del colectivo Chicas Biless, que encabezaron la marcha, hubo una gran variedad de consignas gritaron al mismo tiempo activistas del Centro de Derechos Humanos Victoria Diez, Feministas en Movimiento, Ciudadanos Hartos, la Constituyente Ciudadana Popular y ciudadanas y ciudadanos independientes.
Alzaron la voz para reclamar: «Tú me quieres virgen, tú me quieres santa, ya me tienes harta», «Que tiemblen los machistas con la lucha feminista», «El eje del mal es hetrosexual», «No, no, no me da la gana ser asesinada porque él dice que me ama. Sí, sí, sí me da la gana ser una mujer libre y empoderada», «Todas las mujeres, todos los derechos», «Vivas nos queremos, ni una menos», «Saquen sus doctrinas de nuestras vaginas», «La única sangre, la de nuestra menstruación», «Ni puta ni santa, solo mujer». Entre las pancartas sobresalía una mujer que portaba la fotografía de una de las asesinadas, Mayra Dolores Gutiérrez Ramirez, con el doloroso mensaje: «Siempre estaré con ustedes».
Claudia Orozco, una ciudadana que veía pasar la marcha, comentó que ante la dimensión del problema le parecía hasta escasa la participación de las mujeres. Pero eso se debe, explicó, a la mala información y el miedo. «Yo lo viví en mi primer matrimonio, se hacen muchas tonterías por temor, por la familia, por los hijos, hasta que se dice ya no».
Judith Martínez, una joven madre que paseaba con sus hijos, dijo coincidir con las manifestatantes porque «es justo que se respete a la población femenina, que se nos respeten nuestros derechos humanos. Somos mujeres con capacidades para pensar y decidir por nosotras mismas, que no porque los hombres son más fuertes físicamente crean que pueden decidir por nosotras».
Ángeles López, del Centro de Derechos Humanos Victoria Diez, comentó sobre la gravedad de las agresiones contra las mujeres en los espacios públicos y la ausencia de las instituciones de gobierno, que se hace evidente en la falta de políticas públicas para hacer frente a la situación. «La violencia en la calle es muy grave, está muy naturalizada y hay una absoluta ausencia del Estado. Todo recae en que las mujeres nos cuidemos a nosotras mismas. No hay una política pública, los choferes no saben qué hacer, los policías tampoco, las mujeres asumimos que es nuestro autocuidado, en vigilarnos, cuidarnos».
También marcharon tres políticos reconocidos en la ciudad: Ariel Rodríguez Vázquez, de Movimiento Ciudadano, que dijo participar en su calidad de ciudadano, al igual que Antares Vázquez Alatorre, de Morena, quien comentó que las mujeres se han acostumbrado a vivir con la violencia machista en todos los ámbitos y a manera de ejemplo destacó la agresión contra la periodista Karla Silva, el acoso en la Universidad de Guanajuato y “en todas las estructuras de gobierno, es decir, hay violencia familiar, política, de todo tipo”.
También estuvo presente la diputada federal Mayra Enríquez Vanderkam, del PAN, quien al inicio de la manifestación se dedicó a dar entrevistas hasta que una joven del equipo organizador pidió que se respetara el carácter apartidista de la protesta.





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