SOMOSMASS99
Íñigo Álvarez Ibargüengoitia*
Viernes 8 de abril de 2016
Las descalificaciones desde la perspectiva de ciertos políticos hacia la ciudadanía son nota del día a día, y es que, desde su raíz filosófica, está insertada en el tuétano de su cuna o en su perspectiva de empresarios de país subdesarrollado en el poder político. Si es bien cierto que contados empresarios cuentan con una visión progresista y justa del mundo, acá en León abundan los de corte medieval en la que, al ser grandes señores, ellos son los que cuentan y ninguno más. Los demás, los pobladores, si no tienen, no son ciudadanos.
La desgracia del condicionamiento de los empleados como súbditos, ya sean los más pagados, serán vistos como seres inferiores que sólo tienen derecho a dar consejo de materias más complejas en las que el intelecto no le alcanza al gran señor, pero que se hace que escucha para hacerse el interesante y luego tomar una decisión de ventaja propia, que cualquier “ciudadano de ser” nota burda y corrupta. Desoyendo las advertencias del experto a su servicio, ya que normalmente su inteligencia le dicta la búsqueda del bien común y el menor daño, su señor poderoso no le presta oído pues desea más poder y riqueza personal.
Y este pequeño preámbulo filosófico viene a buen puerto con los últimos acontecimientos populares en la ciudad de León, Guanajuato, donde la vida si vale y hay gente cansada de no ser escuchada y en el hacer se ha hecho ciudadano, reconociendo sus derechos fundamentales. Fue la primera puerta para descubrir el SER, potencial que tienen de ser ciudadanía real, la que se ejerce exigiendo sus derechos. Y sí, me refiero a los ciudadanos que han reclamado un Ecocidio real. Ciudadanos que en algún momento de sus vidas han sido siervos de grandes señores con su conocimiento, han descubierto que saben más que el señorcito que impone su autoridad utilizando el poder público, o privado en otros casos, para tratar de legitimar una acción ilegal con todas sus letras. Estos señores que con su poder económico doblan la intención de las elecciones que debieran tener un espíritu democrático, no una simulación mercadológica y operaciones de compra de votos.
La rebelión de los siervos ilustrados, los abogados, los biólogos, los ingenieros, los arquitectos, administrativos, ya hartos de ser tapaderas de sus señores.
Curiosamente al suceso que me refiero en el ante-párrafo es al del bulevar Hidalgo, con la coincidencia de contar con el nombre de un personaje algo deformado por textos, pero importante al fin, el llamado “Padre de la Patria” en varios sentidos, el señor Miguel Hidalgo y Costilla, todo un símbolo, el de un rebelde por excelencia en las tierras guanajuatenses. En este bulevar en el que vecinos alzan la voz con fuerza al notar que su día a día se ha deteriorado y no tienen ya mucho que perder, pues por su inteligencia notan la curva decreciente de su poder adquisitivo y, como se aprende de toda Universidad y con todo sentido común, como mínimo, que hay que prevenir el precipicio.
Y es que el reclamo lleva históricamente desde inicio de administración, aunque no tan mediáticamente. Preguntándoles a los participantes de #Déjame Plantado Organización Vecinal, creían que con la nueva administración se podía dialogar y lograr acuerdos, pues se razonaba, con inocencia, que son políticos que ganaron. Se supone que un político, de los que ganan, tiene capacidad para aportar soluciones satisfactorias para todas las partes. El día fatídico que mediatiza el 21 de marzo, sucede después de cinco meses de diálogo, con mesas de trabajo y un aparente acuerdo donde la obra se realizaba y sólo se talarían máximo 10 árboles. La persona encargada de la comisión, curiosamente, la semana anterior se levanta intempestivamente de la mesa, como si todo lo anterior no valiera; y en días de semana santa, se cometen varios pecados desde la perspectiva católica o cristiana. Pero desde una perspectiva menos religiosa, los pecados serían:
- Engaño a los ciudadanos del SER.
- Complicidad con los “ciudadanos” del TENER.
- Uso de la fuerza pública contra pacifistas que exigían ser escuchados.
- Muchos pecados más…
Como diría un meme de los que realizaron esos mugrosos rebeldes, según diría un Señor de esos que tienen mucho varo:
“Tiempo de resurrección, pero también de respetar la vida #No a la tala de Blvd. Hidalgo León Guanajuato, Que oiga el que tenga oídos. ¿Ayuntamiento?”.
Esperemos y pidamos que el orgullo no les nuble el juicio a nuestros gobernantes y actúen con humildad y deseo de retomar el diálogo.
Bonito León, Guanajuato, bueno un poquito menos bonito. Esos árboles estaban bellos y colaboraban a limpiar la mala calidad del aire. Correr en el parque lineal natural de bulevar Hidalgo era muy agradable.
* Íñigo Álvarez Ibargûengoitia ha sido miembro del movimiento YoSoy132 de León.
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