Martha Camacho / SomosMass99
Segunda y última parte
Miércoles 22 de julio de 2015

- Belén, la joven pasante de Medicina de Las Tazas. Autora intelectual del proyecto.
El mural para la comunidad zapatista de Las Tazas estuvo listo en mayo, después de semanas de trabajo intenso y de varios meses de preparación. “Fue hermoso ver cómo les impresionó el dibujo, los colores, cómo lo abrazaron”, cuenta Sandra, una de las artistas que crearon “Nuestro lugar en la selva”.
Y literalmente así fue, niños y jóvenes tocaban las paredes de la clínica como queriendo sentir la humedad del pasto, de los árboles. Extendían sus brazos para alcanzar el gato, las ranas y las lagartijas y luego se veían la mano para ver si se habían traído un cachito de todo eso. Les asombraba que a la distancia se viera un volumen y luego cuando sentían la pared lisa reían con incredulidad.

- Elogio a la vida.
“Son muy silenciosos”, varias veces mientras trabajaba en las paredes llegaban personas y se detenían a observar, no me interrumpían, prosigue Sandra, nunca los escuché, cuando al fin los veía sólo intercambiábamos miradas de entendimiento, de puro gusto.
Aunque el idioma no permitió la comunicación (uno de cada 10 habla español, el resto lo hace en tseltal) sentíamos su agradecimiento, su reconocimiento por el trabajo, pero sobre todo su aprecio por la doctora.
Entonces pareció que el mural cobró vida, las mujeres embarazadas pasaban y medían sus vientres con el del dibujo, otras más pasaban con sus vestidos brillosos, largos, siempre peinaditas, con una cola baja de caballo que no dejaba escapar un solo cabello.
Ellas saben que quedaron atrapadas en las paredes de la clínica, fueron el modelo para las artistas.
Sabedores de la trascendencia de la gestación, la figura que más apreciaron los habitantes fue esa, la de la mujer embarazada, es la que más les gustó dijeron.

- La modelo.
El juego de espejos también lo fue para los niños, quienes contentos revoloteaban por el patio de la clínica y cuando identificaban una sonrisa, una melena o un gesto lo decían como quien celebra un hallazgo.

- La inspiración.
Sólo Eva, la niña que inspiró la idea central del mural, no estuvo para la entrega del dibujo a la comunidad. Su imagen y su historia quedan ahí en el centro de la obra para que no se olvide la fuerza, la valentía con la que enfrentó la adversidad. Pero también como un grito, como un reclamo por este México desigual e injusto en el que vivimos.

- La firma. Sandra o Tana.

- La firma. Laura o Nahui Coatl.
Lea también: Un mural en la selva, el regalo de la doctora a la comunidad zapatista
Etiquetas: Las Tazas, Mural, Ocosingo
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